Entre el cielo y el infierno por tu amor.
Segunda parte:
"Cementerio de huesos escarlata"
***Capítulo n°19***
¿Cómo podríamos definir las acciones humanas?.
¿Cómo una persona se percibe con aptitudes bondadosas?
¿Un villano es villano, porque es malvado?.
¿ Ho porque sigue sus propias convicciones a pesar de que esta en contra de las reglas?.
¿Qué es peor. Seguir al corazón o las decisiones de otros?.
¿Cuándo uno está errado?. ¿Cuándo siguió sus impulsos y se equivocó? ¿ Ho escucho el de los demás, y por miedo a la desaprovacion, no hizo lo que sentía y se arrepintió?.
No se... Honestamente el ser humano, es el único ser que está entrelazado con el mismo universo. Al final, nunca se sabe.
Sus decisiones sin convicciones se deshacen como agua entre los dedos...
Una habitación estaba siendo iluminada con un suave sol y agraciada con el viento fresco de la mañana.
Las cortinas bailaban al compás de la hermosa y refrescante brisa.
El cuarto reflejaba la delicadeza de una mujer, ya que todo aquello que lo componía era delicado y femenino.
Blancos, rosas pasteles, y grises eran el matiz perfecto del espacio.
La habitación estaba amueblada con sutileza... Mesas de luz. Escritorio. Placard. Unos sillones individuales, con una pequeña biblioteca.
De una gran cama se removía una personita. Que Diego a su vez observaba sentado en una silla a su lado.
_Bu-buenos días señor._ La niña comenzó a desperezarce.
Se vio el cuerpo. Vestía un camisón de niña en sedas rosadas, y su cuerpo había sido curado en su totalidad. Como si nunca hubiera sido herida. Como por arte de magia.
_Mi-- Mi cuerpo... ¿Usted me curo?._
Diego negó con la cabeza. Y de la mesita de luz a un costado saco una bandeja que estaba encima. Con alimentos. Sopa, frutas, unas ensaladas, leche fresca. Diego había priorizado las vitaminas que le faltaban a la niña.
_Come._
_¿Pero quien me curo?._
_Come._
_Quiero agradecerle._ La niña mostró inquietud.
_Come._ Dijo cortante.
La niña al ver semejante comida en sus piernas, adornando una gran bandeja de plata, abrió sus ojos de sobremanera. Y comenzó que comer desesperadamente con sus manos. En los que Diego tomó una de las manos de la niña apretandola.
_No eres un animal. Come decentemente. Con cubiertos... Y despacio. No hagas ruido._
La niña lo miraba nerviosa.
_S--Si..._
La niña comenzó a comer torpemente. Se llevaba un bocado tras otro.
Diego volvió a interrumpirla fastidiado.
_Mastica. No tragues. Saborea._
_Tengo mucha mucha hambre._
_No importa. Eres una señorita. Come como se debe._
La niña asintió.
Del Marco de la puerta estaba Killiam observando.
_Se te da tan bien los niños._ En tono sarcástico.
_¿Que quieres Killiam?_
_El Rey quiere vernos._
La niña al escuchar eso. Se atragantó con la comida.
_¡¿Re--Rey?!. ¡¿Sigo en
Night The Black?!_
_Si. Estas en el castillo del Rey Patricius Mortalonne Franciss IV. Bajo mi tutela provisoria. Tranquila..._ Diego antes de irse le hizo seña con su cabeza para que siga comiendo. Y se retiró con Killiam.
Apenas de fue Diego. La niña comenzó a comer con sus manos desesperada. Riendo por lo bajo. Sin saber que detrás de la puerta Diego estaba riendo disimuladamente también al percatarse de la insolencia de la pequeña. Lo entermecio.
_¿Que haces?. Vámonos._
_Si..._
Ambos caminaron por el pasillo rumbo a la gran sala del Rey.
Al ingresar se encontraban sentados a la cabeza de la mesa el Rey Patricius Mortalonne Franciss IV. A sus costados se encontraban Carmilion y Tardia.
Acompañando en la mesa también estaban Betian y Egnir.
Patricius al verlos llegar. Los invitó con su mano a sentarse.
Patricius Mortalonne Franciss IV era un hombre de unos cincuenta años, muy vistoso. Cabello rojos como el fuego. Ojos negros como evanos, piel Blanca, cuerpo esbelto y masculino. Le hacía renombre a su edad. Pero algo que era muy particular era la cicatriz en su rostro. Pronunciada que llegaba desde su frente hasta su labio inferior del lado derecho.
_Sientense. Los hice esperar estos días para dar una respuesta concreta ante la situación que estamos a punto de respaldar. Quisiera que a cambio de mi ayuda e información, me brindaran "favores"_
Diego al ver tanta insolencia ataco.
_No habrán favores. Los Reinos tienen pactos de sangre. Pactos leales de ayuda._
_Querido Brazz, noble. En lo que a mí respecta la ayuda. ¿Con eso basta para cumplir mi pacto. Y retirarme?._
_Si, señor._
_Bueno. El Reino de Mignawich recibirá la ayuda del Reino Night The Black, yo su Rey Patricius Mortalonne Franciss IV. Les brindaré un solo soldado._
_¡¿Como?!_ Diego se sobresaltó.
_Basta sobrino._
_Los pactos de sangre priorizan la ayuda. Nunca dijeron cuanta ayuda. Un solo soldado será mi ayuda. Diego se que tu corazón es fuerte y Guerrero. Lo veo a simple vista.
Pero no eres más que un niño ante mis ojos. Primero deja a Los Reyes, que Reyes somos por algo, hablar. Luego te cederé la palabra, ya que, tu Rey Carmilion me ha dicho que eres un gran estratega._
Diego no dijo nada. Bajo su cabeza mordiendo sus dientes.
Carmilion por su parte agradeció con la cabeza.
_Hasta ahora los Reinos que respetarán la alianza con el Reino Carmesi, ¿Son?_
_Mi Reino con todas sus fortalezas se unirá a la lucha contra el Rey Julius, y pondré a disposición el poder de mi mujer._ Tardian fue directo.
Todos los presentes miraron a Egnir.
_ Si. Yo seguiré y respetaré la voluntad de mi Rey.
Soy una Winchert. Soy Egnir Winchert. Una bruja Blanca. Contrarrestó a Burkarian. Nuestros poderes son opuestos..._
_El Reino Carmesí, también está dispuesto a luchar por La Paz._ Carmilion era una persona totalmente diferente frente a la presión.
_Entiendo. Entonces falta mi decisión. ¿Verdad?._
_Exacto._ Afirmo Tardian...
_El Reino Night The Black, y su soberano, quien replica , Rey Patricius Mortalonne Franciss IV. Dare mis fuerzas terrestres a los Reinos Carmesi, y Reino muerto. Me uniré a la lucha contra Julian Descorphone Mighin Bastamonte... Ayudaré en la invitación contra El Reino Mignawich. _
_El Reino n***o que fue gobernado por el Soberano Obscuro tiene que respetar la alianzas._ Interrumpió Betian.
_Si. Ahora con tres Reinos afirmando la alianza. El Rey Obscuro no podrá oponerse._ Patricius estaba preocupado.
Todos los presentes estaban callados. Killiam por su parte entró en curiosidad.
_Rey Patricius, ¿Que es lo que quiere a cambio?. Tardian y Carmiliom ya hicieron sus peticiones. ¿Usted que es lo que quiere?._
_La curiosidad no siempre es sabia. Pero antes tales personajes y en tanta desventaja no puedo hacerme el deseoso. Simplemente quiero una unión matrimonial con nuestros hijos. Sir Diego, su esposa, futura Reina del Reino Mignawich dará a luz a un fuerte príncipe. En cambio yo tengo princesas, que serán despojadas por tu linaje. Y así mi Reino y el tuyo serán uno para siempre..._
_Esas decisiones las tomará mi esposa._
_No. Porque su esposa no está aquí. Si no me da su palabra de casamiento. Y unión de nuestras casas. Pueden irse por donde llegaron._
_No te daré al hijo de mi Reina._
_Diego, se razonable._ Carmilion interrumpió.
_No le daré a mi hijo la responsabilidad de dos Reinos, ni mucho menos lo ataré a una vida que no quiera. Carmilion no lo haré._
_Diego en esto estoy de acuerdo con Carmilion. Una alianza ayudará muchísimo a nuestras naciones. Ambos Reinos serán unidos por más que una alianza. Serán familia._ Betian apoyo a el Rey.
_Diego, si queremos ganar esta guerra necesitamos todo. Toda la ayuda posible. Julius está aliado con una bruja, y no una cualquiera. Una Burka, ese monstruo, ya solamente con su odio Incommesurable a la r**a humana nos matará a todos. Estoy de acuerdo con Sir Betian, y Lord Carmilion._ Killiam estaba ansioso.
De repente interrumpieron en la gran sala de manera abrupta...
En ese instante los protectores de la puerta, desenvainaron automáticamente, posando las hojas de sus espadas en el cuello de quien había ingresado sin previo aviso.
Los presentes vieron por detrás de la silueta frente a la puerta. Visualizando guardias inconscientes en el suelo.
_Desposa a otro heredero Rey Patricius... De otro Reino, o concubine a una de sus hijas, para un linaje de sangre pura con Diego, el poderoso. Ya que en sus venas corre sangre Panthombile... Le dará honor y gloria... Y el clan Panthombile no puede negarse a esa tradicion..._
No era nada más ni nada menos que Sebastián.
_Hijo._
_Sebastian._ Diego y Killiam dijeron al unísono.
Sebastián jamás habría hecho una entrada de esa manera. Ya que, era un hombre Pacífico de letras y habla.
_Mientras ustedes estaban perdiendo el tiempo en hacer estas reuniones, y siendo capturados por Lord Tardian._ Sebastian hizo una pausa. Tardian agachó la cabeza en señal de saludo. _Yo me dedique a convencer a El Rey Obscuro. Y mi lealtad hacia el me costó mucho más de lo que creen. Así que me parece una ingratitud a mi esfuerzo que peleen por un esfuerzo de casamiento..._ Sebastián mostró su mano levantandola delante de todos. Demostrando que le faltaban los cinco dedos.
_Hijo mío... ¿Que has hecho?_ Betian se levantó en señal de protección.
_Quedate ahí padre. Que está perdida dolorosa de mis dedos, te adjunto responsabilidad a ti también. Por tu pobre y tan poca voluntad de acción._ Sebastián por un instante perdió la razón. _¡Al igual que todos ustedes, en ves de planear, o buscar alianzas vacías. Hubieran ido directo al punto de invasión, pero no, primero las peticiones!._
En ese instante en que Sebastián ingresó. Dos guardias que estaban por sacarlo de la gran sala, fueron interrumpidos por El Rey Patricius.
_Retirense. Déjenlo, siéntese Sir Sebastián, hijo de Lord Betian. Deleiteme con una propuesta. Deleiteme con su excelencia en inteligencia. Me agrada._
_Todos piden deleite, y luego una prueba. ¿No?_
_No será necesario mi querido leal súbdito. Con solo deleitarme con sus conocimientos es suficiente prueba y regalo._
_Con gusto su alteza. Pero, deberé de pedir una escolta para mi acompañante que espera mi señal para ingresar a su humilde castillo._
_¿Como se que no es una trampa.?_
_Le daré mis otros cinco dedos mi Lord._
_¡Hijo!_
_Tranquilo Lord Betian, Sir Sebastián, tiene total mi confianza. Espero que no me decepcione. Porque si no. Tomare sus dedos y los de su padre..._
Sebastián en lo que tuvo la aprobación. Patricius, hizo una señal para que sus guardas lo ayudaran en la escolta. Lo que todos hicieron una reverencia y acompañaron a Sebastián.
Mientras tanto...
Muy a lo lejos...
Ya habían pasado aproximadamente tres días, desde que Maryan y Tornurd habían abandonado El Reino de Mignawich. Ambos se dirigían al Reino muerto. Al cementerio de huesos carmesí en busca de Killiam. La idea de Tornurd era pedir el asilo de su hermano. Ya que, el no podría ayudarla por mucho tiempo a Lady Maryan. Pero con el resguardo de su hermano mayor, quizás tendrían asilo.
Maryan veía su alrededor. Desde que estaba con su Guerrero no le faltó absolutamente nada. En cada parada que hacían en los bosques, Tornurd lo que primero procuraba era que ella se sintiera bien.
Automáticamente armaba fogata, alimentos, y una carpa improvisada. No tenía frío, calor, hambre. Tornurd la tenía perfectamente protegida.
Tornurd era como un niño pequeño. Eso lleno de ternura el corazón de Lady Maryan.
En ese mismo instante.
Maryan dio un pequeño grito.
Lo que el joven corrió a su rescate.
_¡¿Que ocurre?!_
_Tranquilo. Dame tu mano, por favor._
Tornurd desconfío. Pero de igual manera le extendió su mano. La mujer por su parte, la acarició dulcemente, y la llevó a su vientre.
Tornurd puso toda su atención a las sensaciones de su Palma.
_¡Siente como se mueve!. ¡Es increíble. Seguramente será Guerrero.!_ Tornurd mostraba ansiedad en sus palabras. En un arrebato poso su oído en el vientre de la mujer. _¡Lo escucho! ¡Esta hablándome!._
Maryan estaba avergonzada pero se dejó hacer.
_¡Es maravilloso!. ¡Nunca sentí algo así!._ En ese instante en el que Tornurd había hecho presión en el vientre con su cabeza. El niño dentro de la mujer lo Mateo. _¡Auch!._ Tornurd se sobo la cabeza. _No le caigo bien. A nadie le caigo bien.. _
Maryan comenzó a reír.
_Ni siquiera te conoce._
_Sabe como soy por instinto._ Tornurd se sentó de frente a Maryan cruzándose de brazos, giró la cabeza de lado. En una actitud infantil.
_¿Estas haciendo un berrinche?._
_¡No!_
_Cuando nazca, tu serás su padrino. Su protector. En el momento que tenga mi Corona, te haré parte de mi familia._
_¿Que estas diciendo mi Señora?._
_Seras mi guardián y el de mi hijo._
Tornurd no dijo nada, simplemente se levanto. Rumbo al bosque. Lo último que dijo fue "Iré por leños, faltaran para esta noche".
En lo que Maryan giro su rostro encontrándose con una montaña de leños.
_...Tornurd..._Susurro.
Tornurd ya un poco lejos. Comenzó a llorar cual pequeño.
_¿Como podría ser parte de tu familia, si mate a mi padre, a tu amiga, traicione a mi Rey?. ¡No soy digno!._