Oscuridad

1644 Palabras
Jimena entra en el ala 1 del campamento, discretamente empieza a contar a los guerrilleros que cuidan la planta, hay dos guerrilleros en la entrada, cuatro más custodiando la gran planta que genera electricidad al campamento, no logra ver a nadie más, es tarea fácil para la chica. — ¡China! —alguien le grita a Jimena. Jimena voltea hacia donde proviene aquella voz masculina. — ¡El patrón quiere hablar con usted! Jimena camina hacia una habitación apartada de la planta, el frío se intensifica, más una niebla empieza a cubrir el lugar, pronto será así con el campamento completo, Jimena sabe muy bien que debe actuar rápido, nada de distracciones. Entra en la habitación y queda helada al ver la escena, hay una mesa de madera muy larga en el medio de la habitación, en ella se encuentra una adolescente desnuda de la cintura para abajo, y un guerrillero acomodándose el pantalón, Jimena dirige su mirada hacia una esquina y encuentra a una mujer embarazada, un viejo al que llama el patrón manda a Jimena a revisar a la embarazada, no se han dado cuenta de la forastera impostora, parte de su cabello le cubre el rostro. Jimena recibe un cuchillo exageradamente grande, gasas y una botella de ron, al momento de ver la botella no duda en darle un sorbo, todos vitorean a Jimena sin saber que no es la china de ellos, esta acción le ha dado unos minutos demás a la muchacha, que con paso lento va directamente atender a la embarazada, dentro de aquel lugar solo hay cinco de estos delincuentes, todos están con la guardia baja, por lo tanto si Jimena actúa en este momento la situación podría ser favorable, se agacha y al tocar la embarazada esta se asusta hasta que Jimena decide tranquilizarla mostrándole el rostro, es un misterio femenino de saber cosas sin que se les diga, es como si a una madre le dijeran que su hijo mal portado, el rebelde del salón le ha faltado el respeto a una de sus profesoras, y la madre con el súper poder de la intuición niegue estas acusaciones, porque a pesar que su hijo es un coño de madre no es tan pendejo como faltarle el respeto a alguien con méritos de autoridad, y al final de esa discusión simplemente es la verdad que el hijo no ha hecho eso, podrá incendiar todo el liceo con tal de no presentar el examen de química, pero nunca faltarle el respeto a un profesor. La mujer embarazada está a punto de dar a luz, Jimena siente como las miradas de aquellos hombres la observan, mientras que otra apenas comienza a violar a la adolescente, Jimena empieza a tener problemas ya que la embarazada no puede dar a luz, aun no puede hacer que niño salga, se encuentra agotada, han abusado de ella y lo más probable es que si es niño se lo quiten. Entonces ¿Dios no puede imponerse al asesinato de una madre a punto de dar a luz, sabiendo que la vida del niño no nacido no se puede defender? ¿No puede presentarse con toda gloria imponiendo temor sobre los hombres que abusan del inocente? El patrón aparta de un empujón a Jimena, rechinando ¿Acaso Dios empezó a temerle al hombre cuando este le dio la espalda a la cruz? Jimena no lo piensa dos veces, toma con fuerza el cabello de aquel hombre apodado el patrón, con el cuchillo le apuñala en el cuello reiteradas veces, muy, muy rápido, con la fuerza de las quinientas noventa y seis mujeres juntas que el hombre ha asesinado desde que estaba en Arauca, Colombia, se escucha un sonido seco ¡Crac! La cabeza decapitada en su mano, con toda la furia se la lanza a un hombre que trataba de desenfundar su arma, Jimena agarra la botella de ron y se la rompe a otro hombre bañándolo de aquel licor, le apuñala las piernas y los brazos a una velocidad increíble, de pronto se da cuenta que la adolescente se le ha echado encima al hombre que la violaba, otro hombre de piel oscura se enfrenta a Jimena con un cuchillo en mano, Jimena lo desarma sin ningún problema, llena de furia le abre el pecho hasta su abdomen. El guerrillero trata de devolver cada órgano a su lugar, Jimena se dirige hacia el tipo que trataba de desenfundar el arma para dispararle, Jimena llena de odio, le rompe cada brazo, con el cuchillo le abre en dos cada costado del dorso, y lo deja desangrándose, camina hacia el hombre que tiene en su espalda a la adolescente, al ponerse de frente a aquel sujeto Jimena apuñala el m*****o s****l de aquel tipo, haciendo que caiga de rodillas, la adolescente se aparta, Jimena ciega por sus impulsos, deja aquel hombre desahuciado, con sus dos brazos inútiles, a pesar que grita de dolor Jimena le ignora, a continuación le arranca su pene para luego meterlo en la propia boca del sujeto, esto le recuerda a su primera interrogación en Somalia, cuando su equipo de la C.I.A. había atrapado al general Odowaa Yusuf Rageh de las fuerzas armadas somalí, pues se había involucrado con él Al-Shabaab, el gobierno estadounidense aprovechando el conflicto de Europa había bombardeado la ciudad de Elbur asesinando a más de setenta civiles inocentes, solo para dar con el paradero de un solo hombre. ‹‹ ¡Malditos musulmanes de mierda! ›› grita Jimena antes de decapitar al hombre, se dirige al guerrillero que le había echado el ron encima, la adolescente se le acerca a Jimena y le entrega un encendedor, Jimena le prende fuego aquel hombre que agonizaba en el suelo. —Quédate con ella, si ves que va a dar a luz la atiendes, toma el arma de aquel sujeto y espérame aquí, voy a encargarme de los que están afuera, vendré a sacarlas de este lugar —le dice Jimena a la adolescente. Jimena prepara el cuchillo, camina hacia el hombre que había prendido fuego, aun arde en el suelo, ya sin muerto, Jimena le toma las piernas para sacarlo. —Espere... —la adolescente le habla a Jimena—. Las paredes son a prueba de ruido, así que dudo mucho que los que están afuera le hayan escuchado. Jimena no dice nada, al dejar al sujeto afuera camina directo a los sujetos que se encuentran encima de la plataforma que protege la planta, la niebla comienza a ser densa, encuentra a dos guerrilleros viendo un video en una laptop y los otros dos sentados a unos cuantos metros de distancia fumando. Jimena se acerca a los dos que están viendo el video, los dos hombres están concentrados en aquella pantalla. — ¡Mi china! ¿Disfrutó del banquete? —le pregunta a Jimena uno de los hombres que fuma. Todos voltean a verla, Jimena con la boina de lado y su cabello tapando parte del rostro le brinda una media sonrisa, los hombres vuelven hacer lo que estaban haciendo, pero uno de ellos la llama para que vea el video, Jimena que supone el cargo de aquella chica que apodan la china, se acerca a ellos con sus dos manos entrecruzadas detrás de su espalda, caminando lentamente, los dos hombres se apartan un poco para que Jimena pueda ver, el video es totalmente violento, un comando de la guerrilla de lo que alguna vez fue la F.A.R.C. tiene de rodillas a un grupo de hombres, Jimena puede distinguirlos, hay ocho sacerdotes y cinco hombres de vestidos de civil, al parecer son protestantes, el comandante de aquel escuadrón les habla, como que no pueden ir por ahí evangelizando a todo el mundo, el pueblo le pertenece a ellos y no a Dios, tienen total control sobre las personas que ahí viven, por lo tanto no pueden dejar que estos infelices le traigan esperanzas a las personas, no pueden darse el lujo de perder soldados con esa moral cristiana, por ultimo aquel comandante hace una señal con su mano, aparecen en la escena siete niñas totalmente desnudas, que al parecer son hijas de los hombres que no son sacerdotes, estos hombres empiezan a llorar, los sacerdotes tratan de calmarlos ¿Pero cómo calmar el dolor causado por una aberración injusta? ‹‹Dios, eran tus pastores, eran tus misioneros›› Piensa Jimena para sí, no hay tiro de gracia, no hay degollamientos para una muerte rápida, solo una tortura para luego dar con una carnicería. Uno de los sujetos riéndose levanta de su silla, estira sus brazos y bosteza, de pronto rápidamente se dirige hacia Jimena que aun ve aquel video viejo, el sujeto tratando de decirle algo agradable a Jimena se le borra la sonrisa de la cara cuando se da cuenta que no es la “China” que ellos conocen, Jimena con los ojos llorosos, y preguntándose porqué estos tipos están obsesionados con violar mujeres, le incrusta el cuchilla por debajo del mentón, dejando el cuchillo allí toma el fusil AK-47 del guerrillero y les dispara justo en la cabeza a los tres restantes, Jimena escucha a los dos de la puerta gritando que ha sucedido, Jimena se asoma, los ve, a uno de ellos se le encasquilla el Ak-47 mientras que el otro desesperado le dispara a Jimena que se ha quitado la boina, Jimena escucha como las balas le pasa por los lados sin hacerle un rasguño, aquel guerrillero es un inexperto, Jimena para no alargar más la situación, le dispara a ambos destrozándole las caras. Jimena se encuentra a punto de hacer estallar la planta, pero piensa un poco más, busca por los lados hasta encontrarse con una especie de palanca improvisada, Jimena decide bajarla y todo el lugar queda en completa oscuridad. ‹‹la masacre ha empezado››
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