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Apocalypto

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Descripción

Jimena comienza una nueva vida, una oportunidad se le ha dado. Pero tendrá que adaptarse a la nueva sociedad que quiere levantarse entre las cenizas, llevará una culpa con el cual tendrá que lidiar, decisiones que tomar, caminos tenebrosos que recorrer teniendo la supervivencia, como única opción todos los días que le restan.

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Apocalypto
El científico Jordan Peterson camina de un lado a otro esperando ver resultados, siempre ha sido impaciente desde que era un niño. Se trata del trabajo de su vida, y si obtiene resultados positivos iría a la tumba de su padre (Como alguna vez, el científico juró) y bailaría sobre ella, saldría del Guantánamo al pequeño pueblo de Shestervile en Carolina del Norte, pero primero tiene que esperar para ver los resultados de su proyecto de vida. — ¿Impaciente doctor Peterson? —pregunta su colega el doctor White. —No me darán más prisioneros ¿Cómo crees eso posible? Estos musulmanes de mierda tienen que pagar por todo lo que han hecho, son terroristas, han cometido todo tipo de crimen, si este no es el paciente cero, entonces todo se vendrá abajo. —Doctor… debe entender que el gobierno se toma muy en serio lo de la ética y moral. —Dos mil quinientos millones de dólares en este proyecto ¿Dónde se encuentran lo ético y lo moral? En los Ángeles jovencitos pierden la vida por sobredosis, niñas son prostituidas, y la pornografía infantil sigue dando de qué hablar con todo esos millones que facturan, deberían invertir para combatir eso y no en una arma biológica ¿No crees doctor White? —Con diez millones alcanza para salvar todas esas vidas, pero así es la diplomacia, ya es hora de entrar al cuarto de prueba mi estimado doctor, si no tenemos resultados entonces prometo acompañarlo a Carolina del norte. —Está bien, entremos —responde un poco fastidiado el científico. Al entrar al cuarto de prueba el científico Jordan Peterson prende las luces, sus ojos no tardan en adaptarse al entorno, y lo que ve lo llena de eufórica alegría, no lo celebra como pensó; sin embargo lo hace en silencio, el prisionero Iraquí 5050018 ha asesinado a sus dos compañeros, Hafid Hassan que siempre fue inocente de las acusaciones de terrorismo impuesto por el gobierno estado anídense, es la felicidad del científico Peterson. Sus ojos son totalmente negros, sus venas todas están brotadas como si un río de sangre furiosa recorriese todas sus venas y arterias, el arma observa directamente a los científicos. El paciente cero gruñe como una bestia, el sonido es tan fuerte como la de un león, no tarda en golpear el cristal de seguridad reiteradas veces. —Está sufriendo —comenta Peterson. — ¿Cómo lo sabes? —pregunta White. —Solo lo sé —Peterson se acerca al cristal de seguridad para ver mejor a Hafid. —Tenga cuidado doctor, no quiero cubrir un accidente en este lugar. ¿Qué? — pregunta con desinterés Peterson. —Solo tenga cuidado. Peterson se pone de pie, mira a su alrededor, se encuentra muy feliz por los resultados de la toxina que ha creado, parecido al herbicida y defoliante que usaron los militares en la guerra de Vietnam, el científico se ha inspirado en el agente naranja. El proyecto Apocalypto es una toxina de color blanco, ejerce su efecto mediante el bloqueo de los transportadores de menoaminas, los cambios más relevantes que se producen en el cerebro como consecuencia de la inhibición de estos transportadores, como son las alteraciones en las vías de recompensa, la citoarquitectura cortical, las trofinas cerebrales y la barrera hematoencefálica, actúa como un simpaticomimético indirecto, copiando la cocaína; sin embargo, además de parecerse a una droga, actúa en el sistema nervioso, invadiendo el cerebro y cerebelo, haciendo que el individuo entre en una especie de transe, pero es totalmente consiente de todo lo que la toxina provoca hacer en su cuerpo, sin poder hacer nada. De pronto el paciente cero, que alguna vez se llamó Hafid empieza hacer un sonido en particular con su boca, como el sonido que se efectúa pegando la lengua al paladar, presionar y con la misma fricción causar ese sonido ‹‹ tac, tac, tac, tac›› el científico Jordan Peterson cae al suelo cuando las dos víctimas que Hafid había asesinado se levantan, uno de ellos logra gritar algo inentendible, sí, ha vuelto a la vida, pero inmediatamente sus ojos enrojecidos se oscurecen con la más negra de las noches. — ¡¿Qué mierda?! —exclama el doctor White. — ¡En hora buena! ¡Esto no puede salir mejor! —Peterson echa a correr camino donde sus superiores. El doctor White saca una cámara de su bolsillo, mira hacia las cámaras de seguridad, una media sonrisa de alivio en su rostro, sabiendo que hoy es un gran día para su nación, toma fotos, graba videos, y toma las copias de todo el proyecto Apocalypto, toma un celular encriptado y hace una llamada. —Время пришло, у меня есть вся информация, вторжение в Венесуэлу начнется через шесть месяцев. Luego llama por radio ‹‹ El niño corre hacia su madre, el Sol ya puede salir›› y las cámaras vuelven a funcionar. Más tarde el mensaje sería descifrado por un agente de la C.I.A. y el doctor White acarrearía un juicio militar breve y fusilado posteriormente, pero desde aquel día siete de julio cuando el espía ruso logró infiltrarse, la condena ya estaba establecida. Jimena se levanta un poco aturdida, desde la noche en el cual la rescataron ha tenido pesadillas. Corre entre laberintos sin rumbo y pasando siempre por el mismo lugar, perseguida por Melita, Amisaday y Josué mientras Bomej suspendida en el aire de la oscura noche solo la observa, la pesadilla termina cuando Jimena tropieza, cae y es alcanzada. Pesadillas distintas no la dejan dormir bien, no solo con eso, debe acostumbrarse al frio, a las condiciones del lugar y las personas nuevas. Jimena sale de la cabaña, se da cuenta que solo los militares y los doctores se encuentran despiertos, el Sol aún no aparece en el arco del alba, pero pronto lo hará, es temporada, la nieve se hace sentir en la zona más alta del estado Mérida. Desde las penumbras de una gran culpa, emerge una gran tristeza y cae sobre Jimena como los copos de nieve en su hermoso rostro, la chica cierra sus ojos y levanta el rostro ‹‹esta gente no es mi familia›› se dice así misma, dos lágrimas apuñalan sus mejillas, de inmediato se las quita, no la deben ver llorar ‹‹tengo que ser fuerte›› piensa Jimena, va rumbo hacia el comedor, debe ocupar su mente y no pensar tanto, es fuerte, y es lo que le han enseñado en el entrenamiento, solo debe esperar una oportunidad para escapar ¿Pero hacia dónde? Si este es el único lugar seguro. — ¡Señorita! ¿Hacia dónde se dirige? —pregunta un soldado. —Buenos días, voy hacia el comedor, quiero ayudar en algo. —El Mayor la quiere ver, acompáñeme por favor. Jimena camina detrás del soldado, mirando sus pies como se hunden en la nieve dejando rastros de huellas, tiene la sensación de que nunca saldrá el Sol, mira hacia un costado y observa una especie de calabozo, dentro de ella hay hombres durmiendo ‹‹deben estar castigados›› piensa Jimena, luego de cruzar por unas cuantas cabañas pequeñas, llegan al lugar donde el Mayor la espera, es una casa que se encuentra custodiada con dos soldados en la puerta, unos cuantos más en la azotea, junto con unas improvisadas garitas, todos están fuertemente armados, Jimena logra distinguirlos, la mayoría son del comando especial antiterrorismo de la cuarenta y dos brigada de paracaidismo, al entrar a la casa Jimena observa como hay más de un comando en el refugio ‹‹debe ser por eso que han sobrevivido›› a parte del comando antiterrorista de paracaidismo, hay también de la octava brigada del Generalísimo Francisco de Miranda, o como los conoce Jimena comandos de mar de Venezuela, fundada, entrenada y capacitada por los propios navyl seal estado anídense, también se encuentran comandos especiales policiales, como agentes de la brigada de acciones especiales del C.I.C.P.C. y agentes de contra inteligencia militar, el mismo comando que pertenecía su amigo de la infancia, la tensión crece en Jimena, pues le preocupa que estos sujetos se enteren de todo y tomen represarías contra ella ‹‹lo entendería muy bien›› piensa para sí, también quiere saber cuál es la razón por el cual estos comandos se encuentra en un lugar que no es estratégico para repeler cualquier invasión, no puede evitar preguntarse si la capital sobrevivió a este desastre, y por qué carajos no se encontraron durante todo el tiempo desde que los muchachos llegaron a la región. — ¿Se encuentra bien? —pregunta el Mayor. —Sí, claro que sí, gracias por preguntar —dice Jimena tranquilamente. ¿Cuántos eran en total? —pregunta de nuevo el Mayor. —Cuatro en total, sin contar a un marine que rescatamos de unos delincuentes. — ¿Un marine? ¿Dónde lo rescataron? —En la ciudad, unos carroñeros habían interceptado a uno de mis amigos, había bajado a la ciudad para buscar alimentos y medicinas, y cuando éste se vio en peligro, decidió defenderse, y es cuando los carroñeros sacaron al marine y a una mujer llamada Melita. — ¿Su amigo se encontraba solo? —Sí, mi hermano y yo lo esperábamos en casa junto con una niña que estaba enferma. — ¿Y cómo su amigo pudo librarse de los carroñeros? —Pues —Jimena lleva su mirada a un sujeto con el uniforme n***o—. Pertenecía a un comando élite o algo así. — ¿Me puede dar el nombre de su amigo? —pregunta el Mayor. De inmediato Jimena sabe qué hacer, si le da el nombre verdadero al mayor, de inmediato sabrían su rol en todo esto, y posiblemente no estaría en el calabozo con aquellos sujetos, tal vez pasaría por una tortura antes de que la ejecuten. —José Torrealba —responde Jimena con calma. — ¿Usted conoce a alguien de su comando con ese nombre? —pregunta el Mayor al sujeto con el uniforme n***o. Este responde que no, pero se encarga de preguntarle a sus compañeros de comando, todos niegan con la cabeza, de inmediato llaman a otros sujetos, y luego de corroborar que ninguno conoce a ese tal José Torrealba vuelven a sus lugares. —Tengo que preguntarle algo, porque me inquieta todo esto, no lo tome a mal solo quiero saber —el Mayor se levanta de su silla—. ¿Cómo es que puedo sobrevivir? ¿Tiene algún conocimiento militar? De inmediato Jimena recuerda el plan para estos casos, ha llegado el día de ejecutarlo. —Sí, antes de la invasión yo era de la policía de San Francisco en el estado Zulia, pertenecía al comando E.R.E. estaba de baja por una lesión en la espalda cuando todo esto sucedió. ¿Y cómo es que no sabe usted a que unidad pertenecía su amigo? ¿No le dijo algo sobre lo que era su trabajo? —pregunta el Mayor con interés. —No decía mucho sobre el asunto, solo me dijo de algo sobre un comando de inteligencia, él se sacrificó por mí —Jimena empieza a llorar—. Eso es todo lo que sé, mayor. —No se preocupe, aquí estará a salvo —el mayor extiende su mano—. Mayor Alberto Quintero. —Lía Sandoval —miente Jimena sabiendo el por qué—. En lo que sea puedo ser de ayuda. —Sí ¿Usted se encuentra embarazada? —No —miente de nuevo Jimena. —Bueno, mucho mejor, vaya a desayunar y luego se reúne con Salazar —el mayor señala al sujeto de uniforme n***o—. A partir de este momento pertenece a su equipo, necesitamos a personas como usted, adiestradas y que puedan trabajar para el refugio, no sabemos nada de nada, no sabemos si el país aún se puede levantar, otra cosa señorita Sandoval —el Mayor se acerca a Jimena—. No rescatamos a invasores, ya sabe lo que significa, esos malditos gringos trajeron una arma bilógica y todo se les fue de las manos, tenemos enemigos en todas partes, los contagiados, los malditos delincuentes y sus mega bandas, los paramilitares y los guerrilleros —cuando el Mayor dice esto, Jimena recuerda lo sucedido en la parada—. Y los marines que aún siguen por ahí. Luego de desayunar, y reunirse con Salazar, a Jimena le dan su uniforme n***o, el pasa montañas y la máscara antigás, un fusil de asalto tipo A-91, dos pistolas Beretta 92, cinco granadas de fragmentación, botas de corte alto nuevas, un chaleco antibalas nivel NIJ IV, con protección en los hombros y en los costados. — ¿Lista Sandoval? —Pregunta Salazar —Si —responde Jimena, lista para enfrentar este nuevo camino.

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