Kirovsky

997 Palabras
¡Убей их всех! De inmediato me alarmo ¡La puta madre! ¡Eso es ruso! ¡En ruso! Del susto me he inclinado en posición de defensa, Velázquez de inmediato como cuestión de reflejos o por naturaleza propia protege mi espalda. ­— ¿Qué pasa? —pregunta Salazar. —Creí escuchar algo. — ¿Cómo qué? —me pregunta Salazar. —Ruso. Lo que escuché era en ruso. —Sandoval, No hemos escuchado absolutamente nada. Esto ya es de lo último, me he asustado un montón ¡Malditos Rusos! 1960, embarcación soviética cerca del Distrito de Kirovsky. Rusia. Andrei Vólkov se encuentra impaciente, está determinado en buscar soluciones para el proyecto científico, esto será un gran avance en la ciencia para su nación, ya que se habla de un proyecto de los estadounidenses para ir a la luna, todos saben que será una estafa, un montaje, ellos manejan todos los medios de comunicación, la industria del entretenimiento en manos de judíos, y avalar un hecho extraordinario como llegar a la luna seria como pagar una parte de la deuda que tienen con la nación. La unión soviética no está para entretener al mundo, su prioridad es la de conservar al menos la gran nación como lo es Rusia, quizás toda esta fachada bolchevique se desborone, pero para Andrei y sus mayores la patria grande debe de seguir aunque el mundo se caiga. No hay prisioneros de guerra, están todos muertos y no pueden gastar en traer personas de los campos de concentración, no hay tiempo, así que el científico camina contando sus pasos por un pasillo lúgubre que da al despacho de su superior, practica el cómo dirá las palabras para convencerlo, si no da el visto bueno a su petición todo no serviría para nada, necesita personas vivas y sanas, necesita jóvenes pero empezando por los ancianos estaría muy bien, el proyecto URRA quizás sea el más ambiciosa de todas. Son las dos y cuarenta de la madrugada, tres botes militares se acercan a la costa del pequeño pueblo, solo se ven las luces de los postes de aquellas estrechas calles de Kirovsky. Frente a la costa como comida en bandeja de plata hay un edificio comunal, al llegar a las orillas de la playa los agentes de la CCM (Cuerpo científico militar) se preparan para la extracción, visores nocturnos, armas largas, sedantes y otras cosas serán de uso para los agentes, se dividen en tres, A, B y C el equipo A se encargará de despejar la zona, son seis en total los cuales componen a este equipo, listos para arrancarle el alma a quien se le atraviese o se opongan empiezan a barrer el terreno, por ahora no hay nadie a la vista, tienen el camino despejado. El equipo C se encarga de los botes y como respaldo del equipo A si se origina un problema. El equipo B se encarga de la extracción, será una persona anciana, solitaria como lo ha pedido Andrei. Con cautela llegan al apartamento 1-A, la agencia CCM cuenta con todos los juegos de llaves de las estructuras que funcionan como hogar comunal, desde el pueblo más inhóspito hasta la gran ciudad, no suena convincente, pero Rusia no está para entretener a la gente. Al entrar al apartamento saltan dos gatos, son parejas desde hace siete años, uno de los agentes se encarga de ejecutarlos, el apartamento es pequeño, solo cuenta con una sala y funciona como cocina al mismo tiempo, un estrecho pasillo lleva hacia dos habitaciones, dos agentes entran a la habitación b, no encuentran a nadie cuando debería estar ocupada, dos entran a la habitación principal, sorprendidos los agentes encuentran al anciano esperándolos con una escopeta en mano, con el uniforme del ejército rojo puesto, esa distinguida boina roja, y estrellas por haber estado en las dos grandes guerras y ser un gran héroe; sin embargo este anciano no debería encontrarse en este lejano pueblo, pero fue una petición del mismo, vivir retirado de la ciudad, frente a una playa, y ejercer como pescador, es su pasatiempo preferido desde 1897 cuando su padre Luka lo llevo a pescar por primera vez. Andrei se encuentra de frente con el anciano, este le pregunta la razón por la cual se encuentra ahí, Andrei no duda en decir la principal razón de todo este ajetreo silencioso ¡La madre patria! El anciano llamado Sergei intuye de encontrarse en una embarcación, tiene la idea de no estar lejos de las costas, pero realmente si lo está, se encuentra mar adentro. El anciano lo cedan pero sin hacerlo dormir del todo aún se encuentra consiente, observa a un hombre fuerte y alto entrar con un hacha en su mano izquierda, se detiene al lado del hombre con la bata blanca el cual prepara un suero para inyectar al anciano, Andrei camina lento hacia aquel despojado hombre de edad, toma el rostro del hombre y le limpia la saliva, a continuación le dice unas palabras al oído pero el anciano no logra entenderlo, luego con mucho cuidado el científico le inyecta el suero, El anciano siente tanto ardor, cree que le han inyectado una porción de lava, comienza a delirar por la fiebre alta, su estómago se retuerce causándole un dolor indescriptible, una sed la cual jamás en su vida había sentido, empieza a rechinar sus desgastados dientes hiriendo su lengua y labios, los recuerdos de las guerras las cuales había logrado olvidar ahora llegan apuñalándolo causándole una ira increíble, el científico con una euforia piensa en lo orgulloso que estaría Tito al ver esta escena, el experimento pedido por el zar Iván al fin habría terminado ya que en aquella época no había instrumentos ni siquiera la ciencia de hoy en día. El anciano aún consiente mira como el hombre con el hacha se acerca, Sergei teniendo solo una mano libre lo haría pedazos aquel hombre fuerte, EL sujeto toma la mano derecha del anciano y levanta el hacha.
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