Su respiración era muy agitada y su pene estaba duro — se lo que pensaste en esa oficina, te conozco. — Yo... Me confundí, tu no hablaste muy claro — No, estas caliente... deseosa, se que si te toco no podrás parar. — Mike, por favor, no es lo que piensas — Deja de mentir, y se sincera, ¿Quieres un trío?. — me miró esperando una respuesta — solo debías pedirlo. Me dio la vuelta dejándome con mi cuerpo pegado a la puerta, sentía el frio del cristal, sus manos me sostenían de la cintura y segundos después sentí un golpe despacio en una de mis nalgas, luego otro y otro la misma cantidad de golpes en cada una... Los conté en mi mente. — me dirás ahora que quieres — estaba agachado y ahora no fue un golpe, solo un mordisco haciéndome gemir — Solo dímelo. — Si quiero — Se paró y me dio l

