Trágame tierra
— ¡¿Es en serio?! — le grito a la secretaria que tengo en frente — ¡pero que coño les pasa!, estoy buscando práctica es obvio que experiencia no tengo ¡Dios santo!
— Señorita no es manera de hablar en una oficina, tenga mas respeto
— ¡Señorita ni que ocho cuartos! Como se les puede ocurrir que debo tener experiencia previa si es una
P R A C T I C A, la palabra lo dice, se supone que es para aprender en terreno lo que estudié
— Lo siento son ordenes de la jefa, no puedo hacer nada. — pues tenía razón, la pobre señora nada puede hacer, ni culpa tenia.
— ¿Podría dejar un mensaje a su jefa? — ella asiente y me pasa un lápiz y hoja
“Señora, puede meterse su oferta de práctica por donde mas le quepa, y hágase el favor de buscar en el diccionario el significado de Practica Profesional”... firmo y salgo de ahí hecha un furia.
Esta era mi quinta entrevista y en ninguna me a ido bien, Isidora tenia razón, tuve que haber elegido las prácticas que da la universidad pero según yo me podría encontrar algo mucho mejor — ¡mierda! — grito frente a todos los transeúntes que se quedan parados mirándome como si fuese un payaso — ¡y ustedes que miran, sigan su camino! — saco las llaves de mi coche y lo abro, apenas me siento golpeo el manubrio tratando de sacar la rabia que tengo dentro, ya llevo mucho tiempo esperando y se agota el plazo, debo encontrar algo y las opciones se agotan. Mientras manejo conecto el sistema al auto y llamo a mi amiga
— ¿lo conseguiste? — pregunta entusiasta
— ¿Tu que crees Isi? tenias razón, debí aceptar la oferta de la universidad
— te lo dije, pero eres muy llevada a tus ideas, ahora te quedaste sin nada.
—¿Qué hago?, ya no tengo mas opciones, creo que no podré graduarme este año ni ningún otro, debí hacerte caso y hacer mi práctica cuando debía, no dejar pasar meses.
— Tranquila, Ya veremos que hacer, por ahora ven a mi casa a cenar y hablamos, te parece.
— ahí estaré en unas horas.
Apenas corto cambio el rumbo a casa de mi mejor y única amiga, ya estoy ansiosa por ver a mi ahijado, paso por una tienda y me bajo a comprarle un regalito, se que Isi me dijo que no es necesario que lo haga cada vez que voy, pero el es el único hombrecito que me vuelve loca completamente.
— No puedo creer que le hayas dejado ese mensaje, como se te ocurre hacer eso Andrea.
— Estuvo mal, lo sé, pero dime como pueden pedir experiencia previa.
— Ahora si no te recibirán en ningún lado, ¿imagínate que tenga contactos?
— Ya ya, deja de retarme como si fuera una niña
— pues lo pareces... pero igual te quiero.
— Lo sé, — le respondo mientras le ayudo a aliñar la ensalada aprovechando que Alfonso esta durmiendo en su coche
— En un rato llegaran Alex... — queda a medio hablar ya que en la cocina irrumpen justamente Alexander y Mike, nos saludan y luego se sientan, mientras mi amiga habla cariñosamente con Alexander, Mike no me quita el ojo de encima lo que hace que mis nervios estén a flor de piel
— Creo que mejor iré a ordenar la mesa para cenar — trato de estar lo mas alejada posible de este hombre que hace que saque lo peor de mi
— Te ayudo — habla Mike desde el otro lado y se para para seguirme
— Puedo sola
— pero quiero ayudar
— No es necesario Mike
— Porque estas tan furiosa... bueno no es que nunca estés así, pero hoy día se te nota demasiado — se lo que trata de hacer, siempre me molesta y es aun peor cuando estamos con nuestros amigos
— Quizás tu presencia hace que me ponga así, ¿no lo habías pensado? — le respondo con desdén
— Que extraño, Suelo tener otro tipo de efectos en las mujeres. — arrogante
— ¿A si? que mal para ti, porque yo no soy cualquier mujerzuela que por ser guapo caen rendidas y abiertas de piernas ante ti.
— ¡Andrea! — dicen al mismo tiempo Isidora y Alexander quienes están presenciando por... milésima vez nuestros encuentros — hay un bebe presente.
— ¡Entonces díganle que me deje en paz! — el solo me mira sonriendo ya que logró enfadarme como siempre lo hace, tomo los cubiertos que estaban en la encimera y salgo de allí, necesito estar ocupada en algo y definitivamente hoy no es mi día.
Mientras pongo todo en su lugar Mike entra con servilletas en su mano, se pone del otro lado de la mesa y las arregla en su lugar, me ayuda sin decir palabra, aunque se que no estará en silencio por mucho
— así que soy guapo — solo lo miro y sigo haciendo cualquier otra cosa, pero no pienso seguirle el juego esta vez. — Vamos mi fierecilla, sé que te mueres por responder estoy esperando por mi garabato diario
— ándate a la mie... — suspiro irritada y dejo la palabra a medias
— Ya se por que estas así — no puedo creer que ya sepa que no he conseguido mi practica otra vez — te hace falta sexo y yo con gusto te podría hacer ese favor — respiro aliviada
— Lamento decirte que sexo es lo que menos me falta, asique puedes dar la media vuelta e ir a ofrecérselo a otra mujer y a mi dejarme en paz
— el que te haya follado debe hacerlo muy mal para que estés así de enojada
— ¿Y tu lo harías mejor? — digo mirando su entrepierna con cara de pena
— Créeme... lo haría mil veces mejor que cualquier otro.
— Bien por ti, pero te quedarás con las ganas, así como siempre y tendrás que quitártelas con la ayuda de tu mano o con alguna prostituta — Salgo de allí y lo dejo solo, quien se cree este imbécil.
La cena fue en silencio, porque aunque Isidora y Alexander trataban de buscarnos conversa ninguno de los dos respondía nada mas que con la cabeza, Hasta que el queridísimo de Alexander dice la frase del día
— Quizás Mike podría darte un puesto en su empresa — todos me miran pero yo solo tengo ojos para Isidora quien no debía contarle a nadie lo que pasaba con mis ofertas de prácticas, se pone roja y veo como le pega un codazo disimuladamente a Alexander, quien sigue comiendo en silencio con una sonrisa en su boca... lo hizo a propósito.
— ¿Aun no consigues práctica? — Pregunta Mike, ¿Por qué mi día tenía que acabar así? ¡TRAGAME TIERRA.!