Trágame tierra

1168 Palabras
— ¡¿Es en serio?! — le grito a la secretaria que tengo en frente — ¡pero que coño les pasa!, estoy buscando práctica es obvio que experiencia no tengo ¡Dios santo! — Señorita no es manera de hablar en una oficina, tenga mas respeto — ¡Señorita ni que ocho cuartos! Como se les puede ocurrir que debo tener experiencia previa si es una P R A C T I C A, la palabra lo dice, se supone que es para aprender en terreno lo que estudié — Lo siento son ordenes de la jefa, no puedo hacer nada. — pues tenía razón, la pobre señora nada puede hacer, ni culpa tenia. — ¿Podría dejar un mensaje a su jefa? — ella asiente y me pasa un lápiz y hoja “Señora, puede meterse su oferta de práctica por donde mas le quepa, y hágase el favor de buscar en el diccionario el significado de Practica Profesional”... firmo y salgo de ahí hecha un furia. Esta era mi quinta entrevista y en ninguna me a ido bien, Isidora tenia razón, tuve que haber elegido las prácticas que da la universidad pero según yo me podría encontrar algo mucho mejor — ¡mierda! — grito frente a todos los transeúntes que se quedan parados mirándome como si fuese un payaso — ¡y ustedes que miran, sigan su camino! — saco las llaves de mi coche y lo abro, apenas me siento golpeo el manubrio tratando de sacar la rabia que tengo dentro, ya llevo mucho tiempo esperando y se agota el plazo, debo encontrar algo y las opciones se agotan. Mientras manejo conecto el sistema al auto y llamo a mi amiga — ¿lo conseguiste? — pregunta entusiasta — ¿Tu que crees Isi? tenias razón, debí aceptar la oferta de la universidad — te lo dije, pero eres muy llevada a tus ideas, ahora te quedaste sin nada. —¿Qué hago?, ya no tengo mas opciones, creo que no podré graduarme este año ni ningún otro, debí hacerte caso y hacer mi práctica cuando debía, no dejar pasar meses. — Tranquila, Ya veremos que hacer, por ahora ven a mi casa a cenar y hablamos, te parece. — ahí estaré en unas horas. Apenas corto cambio el rumbo a casa de mi mejor y única amiga, ya estoy ansiosa por ver a mi ahijado, paso por una tienda y me bajo a comprarle un regalito, se que Isi me dijo que no es necesario que lo haga cada vez que voy, pero el es el único hombrecito que me vuelve loca completamente. — No puedo creer que le hayas dejado ese mensaje, como se te ocurre hacer eso Andrea. — Estuvo mal, lo sé, pero dime como pueden pedir experiencia previa. — Ahora si no te recibirán en ningún lado, ¿imagínate que tenga contactos? — Ya ya, deja de retarme como si fuera una niña — pues lo pareces... pero igual te quiero. — Lo sé, — le respondo mientras le ayudo a aliñar la ensalada aprovechando que Alfonso esta durmiendo en su coche — En un rato llegaran Alex... — queda a medio hablar ya que en la cocina irrumpen justamente Alexander y Mike, nos saludan y luego se sientan, mientras mi amiga habla cariñosamente con Alexander, Mike no me quita el ojo de encima lo que hace que mis nervios estén a flor de piel — Creo que mejor iré a ordenar la mesa para cenar — trato de estar lo mas alejada posible de este hombre que hace que saque lo peor de mi — Te ayudo — habla Mike desde el otro lado y se para para seguirme — Puedo sola — pero quiero ayudar — No es necesario Mike — Porque estas tan furiosa... bueno no es que nunca estés así, pero hoy día se te nota demasiado — se lo que trata de hacer, siempre me molesta y es aun peor cuando estamos con nuestros amigos — Quizás tu presencia hace que me ponga así, ¿no lo habías pensado? — le respondo con desdén — Que extraño, Suelo tener otro tipo de efectos en las mujeres. — arrogante — ¿A si? que mal para ti, porque yo no soy cualquier mujerzuela que por ser guapo caen rendidas y abiertas de piernas ante ti. — ¡Andrea! — dicen al mismo tiempo Isidora y Alexander quienes están presenciando por... milésima vez nuestros encuentros — hay un bebe presente. — ¡Entonces díganle que me deje en paz! — el solo me mira sonriendo ya que logró enfadarme como siempre lo hace, tomo los cubiertos que estaban en la encimera y salgo de allí, necesito estar ocupada en algo y definitivamente hoy no es mi día. Mientras pongo todo en su lugar Mike entra con servilletas en su mano, se pone del otro lado de la mesa y las arregla en su lugar, me ayuda sin decir palabra, aunque se que no estará en silencio por mucho — así que soy guapo — solo lo miro y sigo haciendo cualquier otra cosa, pero no pienso seguirle el juego esta vez. — Vamos mi fierecilla, sé que te mueres por responder estoy esperando por mi garabato diario — ándate a la mie... — suspiro irritada y dejo la palabra a medias — Ya se por que estas así — no puedo creer que ya sepa que no he conseguido mi practica otra vez — te hace falta sexo y yo con gusto te podría hacer ese favor — respiro aliviada — Lamento decirte que sexo es lo que menos me falta, asique puedes dar la media vuelta e ir a ofrecérselo a otra mujer y a mi dejarme en paz — el que te haya follado debe hacerlo muy mal para que estés así de enojada — ¿Y tu lo harías mejor? — digo mirando su entrepierna con cara de pena — Créeme... lo haría mil veces mejor que cualquier otro. — Bien por ti, pero te quedarás con las ganas, así como siempre y tendrás que quitártelas con la ayuda de tu mano o con alguna prostituta — Salgo de allí y lo dejo solo, quien se cree este imbécil. La cena fue en silencio, porque aunque Isidora y Alexander trataban de buscarnos conversa ninguno de los dos respondía nada mas que con la cabeza, Hasta que el queridísimo de Alexander dice la frase del día — Quizás Mike podría darte un puesto en su empresa — todos me miran pero yo solo tengo ojos para Isidora quien no debía contarle a nadie lo que pasaba con mis ofertas de prácticas, se pone roja y veo como le pega un codazo disimuladamente a Alexander, quien sigue comiendo en silencio con una sonrisa en su boca... lo hizo a propósito. — ¿Aun no consigues práctica? — Pregunta Mike, ¿Por qué mi día tenía que acabar así? ¡TRAGAME TIERRA.!
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