Al llegar a la empresa todos se habían ido excepto el guardia de turno, mostré mi credencial y me dejó pasar al instante, al llegar al piso fui directo hasta mi oficina, lo único que quería era salir de allí lo más rápido posible — me las pagarás Mike Bonachera. — hablaba sola mientras buscaba las llaves — esto no se queda así — al encontrarla la puse sobre el escritorio, y saque un espejo para retocar mis labios — te arrepentirás, lo juro maldito imbécil — ¿hablando sola? — salté del susto dejando de hablar al instante, mi querido espejo cayó al piso, junto a mi labial, esto si que es tener un buen día — no quería asustarte, lo siento. — levantó sus manos en señal de paz — 7 años de mala suerte — maldita sea. — ¿Qué dices? — lo miré enojada, y me dispuse a recoger mis cosas

