Pasaron dos semanas y rápidamente me recupere, pasaba tiempo con Sophia, Gastón, y seguía los ejercicios que me dictaba mi entrenador según mi progreso y estado. Fue fácil recuperar mi cuerpo, mi estado de ánimo, me sentía mejor y mi hija era quien me ayudaba a estar bien, no me dejaba pensar en nada más que ella. — Gracias por todo Lina. — eres como una hija para mi, siempre quise una niña, pero como sabes fueron solo dos hombrecitos — Gastón no habla de su hermano, no he visto fotos de el nunca — Se pelearon y se distanciaron, no me deja hablar de el ni siquiera su nombre. — ¿y como se llama? — ¡Mamá! Que alegría verte aquí — la miré frustrada, quería saber quien era, pero Gastón nos interrumpió — supongo ya está todo listo, mañana es el gran día — me beso y se fue a sentar al lado

