No tenía mucho sentido quedarnos en la zona, pero habíamos reservado dos noches, así que sugerí que volviéramos el resto del día para que Tina pudiera ver el terreno que había comprado. A pesar de mi parecido con Danbury Chandler, no estaba convencida de tener ninguna conexión con los Chandler de Chetford. Tina, con su feminidad, estaba segura de la conexión, diciendo: «Simplemente sé que es tu familia». Claro que esa famosa intuición femenina ignoraba los hechos, o mejor dicho, la falta de ellos. Por eso estaba ansiosa por ver la finca de Chetford. Regresamos al Holiday Inn y le aconsejé a Tina que se pusiera algo más resistente que su vestido. Pagué la cuenta del hotel y enseguida estuvimos listos para partir. Ahora que sabía adónde íbamos, el viaje se hizo enseguida. Tres cuartos de ho

