Lo despertaron gritos. Gritos desconsolados, gritos de rabia, gritos de desesperación. Le dolía la cabeza. Taehyung apenas podía registrar lo que estaba sucediendo o dónde estaba. Una luz colgaba del techo. Las paredes grises resultaban familiares. Incluso la puerta a unos metros de distancia. Los gritos no cesaban. Provenían de un lugar externo, lejos de aquel cuarto. Las palabras eran ininteligibles, sobre todo imposibles de comprender con el dolor punzante que torturaba su cabeza y que lo mantenía aturdido. Levantó una mano para tocar el sector que le dolía tanto. Estaba húmedo. Parpadeó para acostumbrarse a la luz y cuando vio su mano empapada en sangre, se cubrió la boca para ahogar un chillido. Se le cortó la respiración. Convirtiendo su mano en un puño, se decidió a levantarse

