Trevor abre los ojos con dificultad, siente que algo le oprime el pecho, que no lo deja respirar bien, al inicio se asusta, hasta que ve a su hermana menor sobre él. —Caroline… ya no tienes tres años, me estás asfixiando. —Ah… pensé que eras más fuerte, pero sigues siendo debilucho —la niña se mueve y se sienta con las piernas cruzadas al lado de su hermano. Trevor se sienta en la cama, tiene el torso desnudo y la niña se cubre la boca asustada. —¡Tienes tatuajes! ¡Y no solo en las bubis, también en los brazos! —Trevor se mira los brazos y se ríe. —Lo de los brazos no son tatuajes, son cicatrices —se coloca la camiseta del pijama y su hermana se acerca para tocarle las marcas. —Están duros tus brazos —Trevor se ríe y le abre las cobijas, para que su hermana se acueste a su lado, como

