Cerca de las nueve de la noche, Ariana bosteza y Trevor se detiene en el baile. —¿Estás aburrida? —No, claro que no. Solo estoy cansada, dos meses con un horario diferente no se cambian en unas pocas noches. —Tienes razón… será mejor que te lleve a casa para que descanses. —Aunque no me lo creas, no me quiero ir aún —él sonríe feliz y ella se ríe—. No cantes victoria, te falta mucho por arreglar. —Dime qué quieres hacer, te llevo a donde sea. —¿En limusina o auto? —En lo que tú quieras. Solo pídemelo y te lo daré. —¿Y si te pidiera que me llevarás a un hotel bonito en un auto normal, para que me hagas el amor como si fuera la primera vez? —Ariana puede ver cómo los ojos de Trevor se dilatan en un par de segundos y su expresión cambia a una más seria, intensa… más peligrosa y eso, d

