Pise el acelerador y pase el semáforo, escuche los pitidos de las bocinas de los demás autos, pero no le di mayor importancia. Mis manos temblaban alrededor del volante, no sabía que estaba pasando y j***r, ni siquiera sabía a dónde íbamos. ¿Dónde está la maldita policía cuando la necesitas? -Eve, trata de calmarte por Dios. Volveré a llamar a la policía, pero necesito que te calmes, sé que no es fácil, pero lo necesito. Asentí sin prestar mucha atención a sus palabras, lo único claro que tenía en este momento, era que estaba conduciendo por calles que no conocía, sin rumbo y todo porque un maldito auto n***o me estaba siguiendo y no era precisamente para decirme, quien fuera, que quería ser mi amigo. La voz grave de Klaus se filtró en mis oídos, estaba hablando por teléfono

