El amanecer se asomaba en el alba y con el mi deseo por irme de este hospital. En casa tenía un desorden, había empezado a armar las cunas y las había dejado por mitad, al igual que los bultos de los niños y el mío propio; el hecho de que nacieran antes de tiempo había desproporcionado todo. Mi piso no era lo suficiente grande para albergar a los dos niños, pero mientras estuvieran pequeños me las apañaba, luego tendría que ver cómo me hacía para buscar un lugar más espanciosa, quería uno con jardín, me imaginaba a mis hijos corriendo felices por él. Al final analice que no estaba tomando en cuenta a Klaus en esta ocasión, pero es que después de todo, creo que nunca pensé que estaría, me da nostalgia pensar que por más enamorada que estuviera de él y embarazada... él no podía estar e
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


