— ¡Vayan, huyan!... ¡Kiernan, sabes que es importante proteger a la mujer que llevas a tu espalda! ¡Vete y no mires atrás! —Kyree ordenaba de manera seca, sin importar qué o cómo aquel lobo debía detenerlos a como diera lugar. Kiernan sabía a qué se refería y lo que debía hacer. Con el pesar en su corazón, aquel lobo dio vuelta para correr lo más rápido que pudiera. Aunque fuera más veloz que Kyree, eso no le salvaría a él ni a la mujer si no pasaban el río. Kiernan escuchó el gran rugir de su amigo y compañero. No podía detenerse, así que siguió corriendo para saltar aquel río. Gracias a su habilidad y destreza en el agua, sabía dónde ir o en qué dirección dirigirse para que las trampas no se activaran. En aquellas aguas había una delgada línea invisible. Estas líneas se activaban para

