Ella tenía la necesidad de cultivar aquel elixir para un solo propósito: salvar las vidas de dos de esas mujeres, que habían sobrevivido gracias a la obstinación del Alpha. Las sangres mezcladas de una de aquellas mujeres con las flores del bosque estaban encima de la mesa. Aicha era la única que sabía hacer aquel tónico, para luego darles de beber a ambas, con el fin de que el veneno de aquel híbrido que las había herido desapareciera totalmente de sus cuerpos. Mientras hacía aquel tónico, se escuchaba cómo estaban gritando de dolor o pidiendo ayuda. Aicha no entendía qué era lo que estaba ocurriendo en el exterior de aquella tienda. Los guerreros que irrumpieron de manera apresurada en aquella tienda tenían el rostro tenso y preocupado. —¡Aicha, debemos irnos! — Era todo lo que necesita

