—Supe que mataste a un explorador de Carlo De Luca. Gavrel Ivanov fumaba un cigarrillo en su asiento tras su escritorio, llevaba su cabello oscuro bien peinado hacia atrás, su traje estaba impecable y había obtenido un nuevo anillo de oro que probablemente ya se había bautizado con la sangre del rostro de muchos. Después de dejar el cadáver del explorador, su tío Gavrel le había enviado un mensaje con uno de sus hombres para que se reunieran en su oficina. Habían pasado alrededor de tres horas conversando acerca de los negocios de la familia, cuando Daslan había creído que la principal razón por la que fue convocado era por el explorador. —Sí —contestó con simpleza, tomando una calada de su propio cigarrillo. —Carlo no dejará pasar esto. —Oh —Daslan se rió—, yo creo que sí. Carlo

