En sus sueños seguía viendo a Nicolle, la forma en la que lo había mirado al terminar de contarle su historia. —A mí también me arrancaron de los brazos de mi madre —había dicho ella—. Tal vez tengamos más cosas en común de lo que había previsto. Y había continuado moviéndose, estirando su cuerpo, revelándolo. Ella había escuchado dos historias más acerca de sus cicatrices, a veces se encogía, no por lo fea que estas lucieran, sino por la crueldad en la historia. Al final, cuando había estado llena de sudor y con el rostro enrojecido le había preguntado: —¿Tú querías a ese Vassil? Daslan no le contestó. Esa pregunta había hecho que su sueño se retrasara, al final decidió algo, él nunca lo había querido, pero lo respetaba, aun muerto, Daslan lo recordaba con respeto. ***** Nico

