05

2287 Palabras
Matthew me suelta bruscamente y yo gimo, pongo mis manos en mis rodillas y recupero mi aliento. Me había sujetado tan fuerte que ya no podía respirar, el dolor brupto que apareció en mi espalda fue tan fuerte qué siento como me arde toda esta. Él no me dedica ni una mirada, se agacha y comienza a revisar las pupilas de su hermano; notoriamente preocupado mientras fruncía los labios y un poco el ceño. Entonces los supe; así eran ellos. Malos con el mundo, cariñosos con ellos mismos. Su vínculo de hermandad era poderoso, sus miradas de preocupación mutua sorprendían. Como Matthew lo analizaba con temor a que algo le hubiera sucedido, como Dylan miraba su cabello, sus orejas, su rostro, luego su cuerpo, buscando una herida. Y entonces miré a mi alrededor. Fruncí el ceño y me abracé. Dylan se pone de pie con ayuda, ellos dos se comparten una sonrisa ligera y vuelven a mirarme. Confundidos, preocupados e impacientes. —Te esperamos quince años, los quince años donde cada día me la pasaba diciendo que tú estarías preparada para controlar tu poder. Y solo me encuentro con la abrumada desilusión del saber que mi hermana; es una adolescente inmadura, incapaz y que no se merece el amor de un Mclaren Williams. Las palabras venenosas de Dylan atacaron sin piedad. Bajo mi mirada a sus zapatos apretando mis labios fuertemente, dejando mostrar el afecto que tenían esas palabras. —Dejala.—Matthew frunce el ceño, mirandome con atención pero cautela.—Está abrumada y no controla sus poderes, no sabe a quien debe tener de su lado. —¡Esto no es una guerra, Matthew! No es de quien tengo de mi lado o de quién no.—Mi tono se eleva—¡Observame! Soy una semi humana, mortal e indefensa. Ustedes son Demonios, inmortales y con unas sombras que deben estar conteniendose para no atacarme. Dylan instantáneamente miró a un punto vacío de la sala, supe que miraba a su sombra. —Pertenecemos a mundos distintos—Les susurré, tranquilamente, intentando canalizar mi paz. —Ustedes al aventurero e intenso, yo al tranquilo y aburrido. —¿Es que no lo entiendes?—Dylan soltó una lágrimas, afectado por la situación. —Te vi crecer, te vi decir tus primeras palabras, te vi nacer, te vi jugar por primera vez, te enseñé a armar castillos de arena, te enseñé a prender los controles de la televisión, te enseñé a cantar canciones y también te enseñé a bailar. Estuviste cuando de niños hacíamos maldades; estuviste cuando le pintabamos el cabello a mamá o cuando mientras dormía papá le poníamos cera en su barba y te reías cuando gritaba. Crecí a tu lado y llámanos monstruos, asesinos, sociosicopatas, sádicos, e incluso enfermos de la cabeza. Pero si se trata de ti, esperaría quince años más. ¡Eres mi hermanita! TE-AMO. Y no puedo dejarte ir de mi vida. Lágrimas llegan a mis ojos tan rápido como sus palabras avanzan, siento mi mirada caer al mis manos. Asustada. —No somos lo que las personas dicen que somos, tenemos una reputación horripilante pero no es real.—Matthew susurró—Somos buenos chicos, que se protegen y viven de su vida casualmente como todo adolescente. Tienes la oportunidad de crecer con una familia de vuelta, la real; que te aman. Cuando era chico, temía a todo. ¿Sabes por qué? Por que sabía que si algo le pasaba a mis padres solo me quedaría con Dylan y no podría hacer todo por ustedes dos. No podría combatir mi miedo, y tampoco podría ser fuerte. Amelie, crecí creyendo que cada día podía ser el último junto a mis padres. Ahora, tú tienes la oportunidad de empezar la vida que ninguno nosotros tuvo; sin guerras, sin mentiras. Solo amor y familia. No nos rechaces. Matthew estaba tan firme como siempre, su tono de voz era angustiado pero sus facciones eran neutras. Mientras que Dylan lloraba, dejando ver lo tan melancólico, triste y asustado que estaba. —Solo estoy asustada. —Murmuré, sintiéndome intimidada y juzgada.—No entiendo nada, y es como si de repente tuviera otra vida. Quienes eran mis padres se fueron tan rápido como pudieron, era una carga para ellos y yo los... adoraba tanto. Estoy muy asustada y ustedes, no me ayudan a calmarme. —Lo sabemos.—Dylan sonríe incrédulo—¡Sabemos que no te ayudamos! Lo sabemos perfectamente porque tú, querida hermanita, no nos permites ayudarte. Eres tan necia y testaruda que...—Ladea la cabeza—Solo, dejamos acercarnos. Vincularnos. Estoy actuando como una inmadura, tan torpe e inestable. ¡Aigh! Que estúpida. Sé que ellos no me harían daño, que solo quieren acercarse a mí con intenciones buenas, pero... Mi voz interior no para de gritarme que los ataque, que no confíe, que los derribe. —¡Yo no soy un monstruo!—Grité impaciente. Pero al mismo instante me doy cuenta que los gemelos seguían allí—Yo... No, no era... No quise decirles eso a ustedes.—Pongo una mano en mi sien —Es confuso pero no pregunten. ¿Cómo les iba a decir que hablaba con una voz que pocas veces se convertía en una figura un poco invisible cuando estábamos solos? —Se terminó de poner loca—Le susurró Dylan a su hermano. —Te escuché.—Lo apuntó con el dedo amenazador—Te escuché, Demonio. —No me interesa, Ángel.—Me saca la lengua, ruedo los ojos. —Llamaré a mamá y papá.—Matthew saca de su bolsillo el móvil—Lo pondré en alta voz, le diré que ya tomaste una decisión. Ir al castillo y vivir con mi verdadera familia O Quedarme aquí a vivir con Drew, el guardia, hasta que muera. En soledad. Matthew marca los números de uno de ellos, al segundo tono por fin atienden. —Matt, cariño. ¿Qué sucede? ¿Dónde estás? Dylan hizo una mueca, sus palabras vuelven a mi mente; se escaparon. —Con Li. Pasa que ya tomó una decisión. Y antes que nos grites; Ella nos ha llamado. Abro mi boca. ¡Maldito mentiroso! —¿Es buena o mala? No estoy para noticias malas, Lucas intento hacerle una broma a tu padre; se puso un pasamontañas y lo fue a atacar en la ducha con una daga. Alexander lo derribó y lo golpeó tanto que está cojo.— Suspira— Tuve que darle de mi sangre aún que no se tarda su tiempo, ya sabes. Tercera vez que hablan sobre el enigmático Lucas. ¡Ya quiero conocerlo! —¿Papá?—Pregunto Dylan, alzando un poco la voz para que logrará escucharlo. —Lucas intentando defenderse, le rompió una costilla.—Se ríe—Se lo merecía. Aún que Ruthless necklace me lo está curando bastante rápido. ¡Espera! Dime sobre Li, ¿Qué ha dicho? Dime por favor que no fuiste tan "sutil" como la anterior vez. Te pasaste. Matthew sonríe travieso, como si fuera un pequeño niño sonriente ante sus maldades. Me dió ternura. —Ella también no es para nada sutil, madre.—Dylan se mordió el labio—Nos quitó la vista, nos volvió ciegos completamente solo por qué... Ugh, nos resistimos un poco sobre, bueno...—Cierra los ojos y se rasca la nuca—Eh... Nos resistimos a comer de su pastel. ¡Se resistieron a irse, cabrones! —¡Mierda! ¿Cómo que les quito la vista? Eso un ángel no puede hacerlo. ¡La hicieron enojar! Les he dicho, voy para allá. ¿Cómo que un ángel no puede hacer eso? Ami me salió con una tranquilidad. —Katherine, no... Quédate—Murmuró en voz baja y casi inaudible el Rey —¡Levántate! La costilla se curará en el camino.— Le grita, hice una mueca. Pobre—Ya vamos, y espero que tengan una buena escusa para que no les patee el trasero. Dicho eso, cuelga. Qué familia tan... Uff, sutil. Matthew vuelve a guardar el móvil, no entendía; él habia llamado y sostenía el celular pero no habló. Su hermano lo hizo por él ¿Siempre era tan corto de palabras? Sin duda sus amigos o su novio se aburrirían. Bufo. Ellos alzan la ceja mirándome, de vuelta pensaran que estoy loca. ¡Cállate conciencia! —Piedra papel o tijera, quien pierda busca la escusa y se la dice.—Matthew sonríe, poniendo el puño de su mano sobre la otra. Ellos juegan, ambos sacan piedra. Vuelven a intentarlo; Matthew saca tijera y Dylan papel. —¡JA! LO SABÍA CABRON, SIEMPRE USAS PAPEL.—Gritó Matthew, sonriente. —¡ES PAPEL DE... ALUMINIO! EL ALUMINIO NO SE ROMPE, JA, PERDEDOR. —¡ÉL ALUMINIO SI SE ROMPE, IMBÉCIL! —¡NO! POR QUÉ ES UN ALUMINIO DE OTRA DIMENSIÓN —MI TIJERA TAMBIÉN LO ES. —¡YA CÁLLENSE! YO VOY A HABLAR CON ELLA.—Grité, ellos me miraron perplejos. Sonrieron orgullosos y chocaron puños. —¡2x1 hermano!—Dylan le golpea la espalda—¡Ella mete escusa y al mismo tiempo habla con ellos! Un ofertón tremendo. Somos unos ganadores. ¡Aigh! Con irritación giro para cerrar la puerta que se encontraba evidentemente abierta. Al hacerlo, pude notar que había un montón de personas que aparecieron de la nada, están grabando con sus celulares y uno que otro con cámaras. Mis hombros decaen y los miro asustada. Desventajas de olvidarte la puerta abierta. Desventajas de tener vecinos chusmas que se acercan cada vez que unas camionetas de última generación, ultra brillosas y caras del estacionan en la vereda. Habían llamado a los medios de noticieros. Todos gravandome Miré a los gemelos, asustada y por entrar en pánico y pronto al colapsó. Ellos se ven aturdidos por el momento, pero luego sonríen como celebridades, me toman del brazo y me hacen salir de la casa. Cuando salimos pude ver cómo todos nos tomaban fotografías, mi boca se encontraba abierta un poco y soltaba gemidos silenciosos de la vergüenza y el miedo que tenía. Matthew pone las manos detrás de su espalda y se queda helado allí, mientras que Dylan pasa un brazo por mis hombros y sonríe mostrando toda su dentadura. —Sonríe, Li. —Acerca su boca a detrás de mi oreja y susurra causandome escalofríos—Ser de la familia real implica que los medios de televisión siempre te encuentren, los paparazzis son como de otra dimensión; siempre, pero siempre te encuentran. Lo cual, siempre sonríe. Vuelve a su posición normal, miré como la gente cada vez se juntaba más y más y mi patio se convertía en una multitud de flash' contra mi rostro. Solté un suspiro abrumado mirandolos, relamo mis labios y trago en seco. Adiós vida normal de adolescente. —¡CON USTEDES; LA PRINCESA AMELIE!—Gritó eufórico Dylan. Lo miré con los ojos bien abiertos. ¡CABRON HABIAMOS DICHO QUE NADIE SE ENTERARA HASTA QUE ESTÉ LISTA! ¡LO ODIO! ¡CRETINO QUE ES! ADIÓS AMALIA DEPHAL. Matthew se agacha y se inclina en mi dirección. —Bienvenida al infierno, hermanita. Mi conciencia dijo en voz baja y cautelosa. Mi mirada cae en unos ojos divertidos que me observaban, detrás de la multitud. Sin acercarse demasiado solo lo suficiente para que yo lo encuentre. Su sonrisa era maliciosa y llena de misterio, no mostraba sus dientes pero si mostraba sus hoyuelos. Su pelo n***o estaba revuelto y su camisa gris tenía los últimos dos botones abiertos dejando ver un poco su pecho. Aún que tenía una chaqueta de cuero n***o puesta. Tenia una gorra de lana que estaba cubierta de un poco la nieve que caía hace unos minutos. Su cabello salía de la gorra para todos lados, era sexy y gracioso. Parecía que se había dejado de afeitar dado que tenía una barba de dos días quizá. Allen. A su lado, una chica pelirroja le susurra algo. Ladea la cabeza en dirección a la calle, donde cuando miro logro ver cómo se había estacionado una lujosa camioneta que supongo que estan los reyes. Él murmura lo que creo que es un insulto en dirección de la chica, la toma del brazo y salen de allí rápidamente con una velocidad sobrenatural. Miré de vuelta a la camioneta, la multitud se lanzó sobre ella dejándonos de lado. Katherine bajó como toda una celebridad junto a Alexander, quien parecía algo adolorido y rengo. Alzó mi ceja mientras me cruzo de brazos. ¿Por qué escapas de mis padres, Allen? Y justo ahora me doy cuenta. Me di cuenta que todo lo que había pasado no era ni la mitad de lo que me pasaría. Que esto solo era un calentamiento para la gran aventura. Que todavía no me lamente, por qué habrá muchas cosas luego para hacerlo. Aveces ser curiosa me hacia bastante impulsiva. Y eso no lo iba a dejar pasar, iba a investigar quien era esa peliroja, por qué Allen al notar la presencia de los reyes huyó como si no ellos querrían su cabeza. Por que sabía que el día de la fiesta, cuando me ofreció traerme a casa; no se cubría el rostro de la multitud solo por nada. Iba a investigar y saber que era lo que sucedía con él, y cual era su maldito problema. Aún que eso me costará tener que meterme al mundo demoníaco... O al de la familia real.
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