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1884 Palabras
-¡GENIAL PRINCESA! Atacame. Vamos a ver quién gana.-Fauna me da un empujón, causando que haga unos pasos hacia atrás-¡Vamos! Enorgullece a los reyes y comportate como un monstruo. Frunzo el ceño. ¿Monstruos? No me gustaba que los llame así. Yo los llamo así, pero tengo derecho a hacerlo; soy de la familia. Una cosa es que yo los insulte y otra cosa que otras personas lo hagan. Maldita e inservible conciencia. -Fauna aléjate de ella, ahora.-Mike aprieta su mandíbula. -¡Golpeame! ¡Hazlo! -Lo ignoró, me siguió empujando, a diferencia que yo ya no me movía. Estaba perpleja mirándola fijamente-¡HAZ ALGO! Su grito me sobresalta, reacciono al instante y la empujó lejos de mi cuerpo, ella cae de trasero al piso y me mira sorprendida. Siento un pequeño ardor en mis párpados, como si pronto estuvieran ardiendo. Fauna no se mueve, Mike se quedó helado en su lugar. Vamos, solo la empuje ¿y me miran así? Giro para encontrarme en el espejo colgado en la pared, a la izquierda de la puerta. Mis ojos eran totalmente blancos, como si no tuviera pupilas, color alguno. Como cuando Dylan puso sus ojos en n***o; yo los había puesto blancos. Grito como si no hubiera un mañana. Un guardia entra corriendo a la habitación, el mismo que ayer le pedí que me deseé un feliz cumpleaños. Me mira con los ojos bien abiertos y luego frunce el ceño. Comienzo a llorar mientras golpeo mis ojos con mis manos, cuando me vuelvo a mirar al espejo seguía igual. -¡Cálmense!-El guardia gritó-¡Princesa, quédese quieta!-Me sujeta fuertemente de los hombros y me hace mirarlo a los ojos-¡Respire, inhale, exhale! Vamos, yo lo hago con usted. Bajo la mirada a su boca, comienzo a inhalar y exhalar junto a él, despacio y con tranquilidad. Yo miraba sus labios carnosos siguiendo sus pasos con mucha tranquilidad. Sentía que podía estar horas así. -Listo.-Pone su pulgar en mis pequeñas ojeras y mira mi ojo con más concentración-¿Ve? Se controla. Solo debe mantener la calma. -¿Qué es esto?-Mike agarra un mechón de mi cabello, y lo muestra. Se había tenido totalmente de blanco. Miro boquiabierta de vuelta al guardia -No lo sé.-Tuerce los labios y mira su agarré en mis hombros, abre bien los ojos sorprendido y los quita rápidamente-Lo siento, Princesa. Será mejor que me permita estar a su lado, puede volver a perder el control. -¿Perder el control?-Fauna se ríe mientras se pone de pie-Preocupate de que los reyes o los príncipes pierdan el control y asesinen a otra familia ¿Qué puede hacer de malo ella? ¡Oh espera; nada! Por qué es un Ángel. Ruedo mis ojos con aburrimiento. -Señorita, acompañeme. -El guardia pone su rostro serio, cambiando totalmente su tono de voz.-No permitiré que una novata licántropo se acerque a la princesa en luna llena. Abro mis ojos sorprendida. ¡Es luna llena! Mierda. En luna llena Fauna siempre se comporta como una perra. Se pone irritable y nadie puede calmarla. ¡Que idiota soy! No debí haberla empujado, ella no controlaba su cuerpo. ¡Aigh! Fauna pasa a mi lado chocando con mi hombro, sale de la puerta y detrás de ella sale el guardia. Mike me mira, serio y creo que no está respirando. -¿Te ayudo a inhalar y exhalar?-Pregunte con una sonrisa disminuta. Él parpadea volviendo a la realidad y sonríe -Creo que casi me hago encima-Mira hacia la puerta y se asegura que nadie esté-¿¡Por qué no me dijiste que el guardia que te cuida está tan bueno!?-Gritó en un susurro. Pongo una mano en mi sien. Nunca aprende. -¡Eres un idiota! ¿Acaso sos gay? Siempre lo sospeché -No, obviamente no. Pero sé referenciar las cosas buenas-Se cruza de brazos. -Lo que no es bueno es tus ojos. ¡Mierda! Qué horror. Tiro de mi cabeza hacia atrás. Si, que horror. (...) Mike se había ido hacia su casa, su padre le había mensajeado diciendo que necesitaba de su ayuda. Dado que era tarde y hacía mucho frío decidí hacer una tarta para merendar. El guardia que me cuidaba estaba en la sala, parado en la puerta firmemente como un verdadero soldado. En verdad le dije que se sentara y viera la televisión o vaya a dormir un poco. Pero él me dijo que ya estaba acostumbrado a estar así y que además, si se enteraban los reyes que yo me quedaba sin protección solo por qué él tenía un poco de sueño lo matarían sin duda alguna. Un horror. Saco la tarta del horno y con delicadeza la dejo sobre la isla. Cierro el horno y sonrió orgullosa; me había salido genial. ¡Tranquilamente podría ser chef! Suena el timbre de la casa, no le di importancia; el guardia estaba allí como para atender por mi mientras que yo estaba ocupada. Me siento mal por no haberle preguntado su nombre, debería hacerlo cuando lo vea, definitivamente. Seguramente debe ser el correspondencia. Hice una compra por internet hace unos días. Alguien se acerca por el umbral de la puerta, yo sin mirar al guardia tomo las cerezas de la heladera junto a las mangas de colores para decorar. -¿Llegó la correspondiencia? -Pregunté.-he comprado algo por internet -Mira, Matthew. Nos compraron.-Alzó rápidamente la cabeza encontrándome a los príncipes, sonrientes entrando a la cocina. -¿Qué hacen aquí?-Susurre, alarmada, sorprendida y cagada de miedo. -Drew nos informó que un mechón de tu pelo se tornó blanco al poner por primera vez tus ojos en blanco. Literalmente; en blanco.-El príncipe Dylan se acercó a mí pastel y lo miró con el ceño fruncido-¿Eso que es? -Es un pastel pero mal hecho y con una horrible pinta.-Matthew le contesta con simpleza mientras también examina mi obra de arte. Vale, podría ser que haya salido algo quemado pero de sabor estoy segura que estará riquísimo. -No necesito de su ayuda. El rey me prometió que se mantendrán alejados hasta que yo esté lista.-Aprieto mi mandíbula. -Veras, nuestros padres no saben sobre nuestra visita y no la sabrán-Dylan rodea la isla y se acerca a mi. Miro mis manos colocadas en el borde del susodicho mueble y mantengo mis vista allí. Él comienza a tocar mi cabello y analizarlo.-Ugh... Debemos preguntarle qué te sucede a Lucas. Definitivamente sabe mucho él sobre cabello ¡Lucas! Era la segunda vez que lo nombran y la curiosidad sobre él aumenta más y más. -Se deben retirar, de lo contrario yo misma los sacaré de aquí. -Digna hija de Katherine.-Murmuró. Blanqueo los ojos. Me estaba fastidiando el que se acercarán a mí con toda la simpleza posible, como si nada ocurriera. No entendían que esa familia causaba que mi mundo se diera vuelta, no entendían que para mí no era simple todo esto. Tampoco entendían que me molestaba que cada contestación que haga la remarquen como "digna hija de Katherine o de Alexander" mi conciencia susurra en forma provocativa. Cierro mis ojos manteniendo mi cordura de pie. Yo puedo. Solo... Inhalar exhalar. ¡Necesitaba urgentemente saber por qué tenía una vocesita en mi cabeza que siempre me llevaba la contra! Vamos, es mi conciencia pero es imposible que sea tan destructor de mis sentimientos o pensamientos -Suficiente.-Choque mis manos contra la isla y tomó a Dylan del cabello, poniéndome en puntitas de pies. Camino arrastrandolo hasta Matthew donde con mi otra mano hago lo mismo y camino. Ellos gimen y se intentan liberar de mi agarre, pero no pueden. Extrañamente tenía más fuerzas que ellos en este momento. Una vez que llego a la puerta, los suelto. La abro y giro en su dirección. -¡FUERA DE MI VIDA!-Grité apuntando la puerta. -¡NO!-Dylan gritó de vuelta. Como un niño que hace un berrinche. ¡Oh Dios. Está haciendo un puchero! Matthew se mantenía callado, analizandome con la mirada. ¿Siempre era así? Un chico tan desconfiado y con tan pocas palabras. Vuelvo a sentir el ardor en mis párpados, el mismo al cual había sucedido cuando mis ojos cambiaron de color. Hice un paso adelante en su dirección y los miré desafiante.-Fuera.- Ordené, notoriamente impaciente. -¿Piensas que nos iremos?-Por primera vez Matthew habla, con una sonrisa burlesca. Cierro mis ojos, comienzo a sentir la tranquilidad invadirme ante la oscuridad. Escucho mi sangre hacer su recorrido, mis pulsaciones ser claras, mi mente abrirse y despojarse. Entonces abro los ojos. Sonreí. -¿¡QUÉ HICISTE!?-Grita Dylan, se movía a torpemente mientras que con sus manos hacia movimiento bruscos; intentando coger algo al cual sostenerse-¡DETENTE! -Les dije que se vayan-Ladeo la cabeza, sin dejar de mirarlos. Matthew tropieza y cae al suelo, y entonces; un corto circuito fluje. No dejo que me intimide y sigo mirándolos con intensidad, sintiendo como mi aura los rodeaba -¡Basta! -Matthew gritó-¡Drew ayudamos! Viajo mi vista al guardia, no sabía cómo reaccionar, me miraba con pánico. Vi por el rabillo de mis ojos a Dylan caer al suelo al igual que su hermano. Pero de rodillas mientras cubría su rostro con las manos. -Retirate. Y entonces, él se va tan rápido como alma lleva al diablo. Desaparece por la cocina y no se atrave ni siquiera de asomar la cabeza. Vuelvo mi vista a los gemelos. -¡DEVUELVENOS LA VISTA, AMELIE!-El enojo era notorio en ellos. De repente siento un escalofrío recorrerme, algo llamativo en mi hombro me hace distraerme, el aura que proyectaba se cortó al instante. Devolviendoles la vista. Otro mechón de mi cabello se torna blanco. De la raíz hasta la punta; sorprendiendome. Lo toco con desconfíanza y lo miró atenta. -Es magia celestial.-La voz agotada de Dylan suena, lo miro curiosa-Cada vez que practiques tus poderes un mechón de tu cabello se tornará blanco. Hasta que tú cabello sea totalmente blanco, y cuando ya no haya cabello al cual teñirse; lo peor vendrá. Mi cabello... Suelto un suspiro abrumado retrocediendo. ¡Mierda! -Eso me importa una mierda-Matthew se pone de pie. Me mira enojado, cuando nuestras miradas se conectan hubo un corto circuito en las luces de toda la casa.-¿¡CÓMO MIERDA PUEDES DAÑAR A PERSONAS SIENDO ÁNGEL!?-Grita, sorprendiendome. Aturdida, solo niego. No sentía culpa ni remordimiento en hacerlo, se lo merecían por invadir mi privacidad. Sin embargo, ¿Cómo hacia podido hacer eso siendo novata? Sin saber absolutamente nada, con simpleza les quité la vista. ¡Soy la puta ama! No me había dado cuenta que Matthew caminó en mi dirección, hasta que sentí como me cogía de los hombros y me chocaba contra la pared con fuerza brutal. Abro mi boca pero no digo nada, solo siento el dolor infernal de mi espalda por ese acto. ¡Auch! -¿Qué eres en verdad?-Susurra contra mi, con su tono de voz inestable; alarmado e impaciente. Alzó mi vista y lo miró directo a los ojos. -lo averiguaras si no me sueltas en este instante.
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