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2443 Palabras
—Me odias. No iba a contestar. No iba a moverme. Ni siquiera iba a despegar mi vista de mi libro. Me habían mentido quince años sobre mí identidad y sugieren que lo asuma con calma y los entienda. Sin embargo no puedo hacerlo. ¡Me abandonaron! —¿Puedes si quiera mirarme? Mínimamente. Me había encerrado en mi habitación, agarré un libro de literatura y dejé de prestar atención a lo demás. Sabia que seguramente luego tendré que releer las páginas dado que no prestaba atención. En mi mente había un huracán de sentimientos inmensos y potentes que no paraban de recordarme de donde vengo, quien soy y en lo que me convertiré. —Li, por favor.—Suplica con miedo en sus cuerdas vocales. Solo ... Quería que me dejen en paz. No quiero hablar con nadie, ni siquiera quería estar rodeada de alguien. Quería estar sola y lejos de esa sádica familia que me espera en el umbral. Creyendo que los aceptaría e iría con ellos a el castillo. Creyendo que estaba bien. —Vale, fue mi idea el haberte alejado.—Alza los hombros confesando—Tu madre rompió en llanto cuando te miraba dormir, no sabía cómo protegerte y estábamos en apuros. Recuerdo cuando le dije que fuera del castillo podrás mantener tus poderes a corde, que no colapsaras y nadie te buscará por la corona que llevarías en la cabeza. Quería que crezcas lejos del peligro, no te pido que nos perdones, si no que lo pienses. Lo miré, olvidándome quien es y cual es su puesto en el mundo. Olvidándome de que asesinó a medio mundo y quizá más. Olvidándome todo lo malo y el peligro que fácilmente me podría hacer. Lo olvidé y lo desafíe con la mirada. Adviertiendo que mantenga silencio o se vaya. Suplicando interiormente que tome la segunda opción —Tienes la misma mirada desafiante e indomable que tú madre. Lastima que tus hermanos y tú sacaron ese cliché color de ojos. Fruncí el ceño. ¿Desde cuándo los ojos esmeraldas son clichés? ¿Desde cuándo el Rey sabe de clichés? —Admito que me gusta tu cabello—Continua—Es oscuro como ningún otro. Lucas estaría tan encantado contigo, de hecho; estoy segura que te preguntará que acondicionador usas. —Blanquea los ojos sonriendo—Está ocupado estás últimas semanas por el trabajo que no hizo Katherine, no se puede concentrar y siendo beta y peón... Debe ayudarla.—Tuerce los labios Nota mental; averiguar qué es beta Nota mental 2; averiguar quién es Lucas. —¿Se podrán ir...?—Susurré, él se sorprendió al escucharme hablar. Pero luego hizo una mueca adolorida—Rey por favor, necesito que se vayan. —Necesitas tiempo para asumir las cosas; eso lo heredaste de mi por suerte. Bien—Suspira— Tus padres tienen la elección de irse o quedarse contigo, si se van tu podrás elegir entre quedarte o venir al castillo. De todas formas se quedarán tres guardias. Ten en cuenta que si vas a elegir quedarte recibirás visita de nosotros constantemente y aquí vivirá uno de mis mejores guardias. Para tu protección. —Creí que me encadenarias, y me llevarías a la fuerza al castillo y no me dejarías salir nunca más hasta que muera de... Soledad. Se comienza a reir a escandalosas carcajadas —¡Woah! Me encanta tu imaginación. ¿Has pensado en ser directora de una película? Yo seré el villano. ¿Muestro mis colmillos?—Pregunta con ilusión en su mirada —al salir camina hacia la derecha y te guía hacia las escaleras, baja y te encontrarás con la puerta. Sonríe. —Definitivamente te pareces mucho a tu madre. Adiós, princesa.—Besa mi frente y luego camina hacia la puerta. —Intentaré convencer a todos que te dejen en paz por unas horas. Ten en cuenta que serás la muñeca de porcelana de Matthew y Dylan—Sonríe una vez más y al llegar a la puerta me mira. Noto que no se quiere ir, que espera que lo detenga, que le pida que me acompañe. Sin embargo no quería hacerlo. —Gracias, me gustó conocerte.—Él sonríe un poco más animado ante mi confesion. Después de todo, es el único que logró calmarme. Todos intentaron hacerlo, cuando me encerré en mi habitación Dylan intentó hablarme, cuando se sentó sobre la cama y ignore su saludo, sus ojos se volvieron negros y perdió el control, salió corriendo y yo quedé como Wtf. Matthew se había acercado por el umbral, me miró indiferente, exhaló el humo de su cigarro y se rió sin ganas antes de girarse e irse. La Reina también me dedicó unas palabras, me contó lo tanto que significaba para ella, sin embargo al igual que a todos la ignore. Todos me desearon un felíz cumpleaños, sin embargo. No era así para mí. Éste cumpleaños sin duda había sido el peor de todos. Peor de cuando el hombre disfrazado de Mickey en mi fiesta de cumpleaños número siete se emborracho y cantó reggaeton mientras saltaba en el pelotero. Aún no lo supero. —Lee por favor el sobre que te he dejado, es importante. Te veo luego.—Y finalmente desaparece de mi campo de visión. Tomé entre mis dedos el sobre y pasé las yemas de mis dedos encima. Me había entregado un gran sobre al conversar conmigo. Tiró del moño rojo elegantemente atado al sobre beige y se comienza a abrir. Al estar abierto puedo ver que dentro de el hay muchas cartas. Tomo la primera, dice "Navidad 1998" Li. Está es la primera víspera de Navidad que pasamos lejos de tí, lamentablemente no será la última. Matthew pidió ir a verte, Dylan lloró cuando rechazamos la propuesta. Te extrañan muchísimo. La guerra terminó, firmamos hace unos meses un pacto de alianza con todos los líderes de seres mitológicos. Lamentablemente nos faltaron los Demonios pero lo dominaremos con el tiempo. Quizá cuando leas está carta tendrás que estudiar justamente la fecha de esa reunión para tu examen de historia, sería cool, admítelo. Tu padre me está haciendo gestos obscenos en este momento, hace dos días que estoy fingiendo estar enojada con él porque me dió de almuerzo una ensalada de lechuga. ¡En-sa-la-da! En fin, dice que te ama mucho y que no creas en lo que escribo. Él siempre querrá caerte bien, eres su princesa, te ama antes que todo Tus "padres" me dijieron con firmeza que empezaste a hablar más fluido. Dice que te cuesta pero lo intentas, te entiendo. A todo el mundo le cuesta inglés, creo que a tu padre también, jaja, solo bromeo. Tu padre habla raro pero sabe hacerlo. Dy y Matt están jugando en la esquina de la habitación con esa pista de autos que tanto odio, están entretenidos y aprovecho para contarte que hicieron una obra de teatro en el escolar y Matthew ya se siente un actor de Hollywood. Es tan cómico ver cómo habla y actúa como uno cuando esta frente a un espejo. Seguramente esto nunca lo olvidaré pero si lo hago, por favor hazle bullying de mi parte. Dile que es un barato actor de Hollywood, de esos que se olvidan las líneas y improvisan en las cámaras, que finalmente dicen algo inadecuado y el escenario se incendia. ¿Por qué hablo de fuego? Bueno... Tengo que ponerle algo dramático a esta carta. Espero que nunca te olvides que te amamos con locura. Qué te protegeremos siempre y eres una Mclaren Williams. Te amamos y nunca podrá perderse ese sentimiento, es lo que nos mantiene a corde; si te sucede algo más de dos humanidades acabarían. Te amo Li, te amo con todo mi corazón. Te extraña demasiado y te espera de vuelta muy pronto; mamá. Cierro el sobre sin darme cuenta que una lágrima la había mojado. Sonrió apretando mis labios, son dieciocho cartas de los dieciocho años que estuve fuera del castillo. Junté mi carta a mi pecho y sonreí, nunca me olvidaron. Me escribían y me mantenían en sus corazones constantemente. Escucho ruidos, como si fuera ruedas pequeñas moverse en las baldosas. Rápidamente me pongo de pie y salgo de la habitación dejando las cartas sobre la cama. Al bajar las escaleras puedo ver a mis "padres" llevar sus maletas hacia la puerta, me siento en el último escalón y los miro. Ellos se detienen y se miran con preocupación al mismo tiempo que viajaban su mirada hacia mi. —Se irán—Afirmé apretando fuertemente mis labios entre sí. —La hipnosis que nos hizo el Rey ya finalizó.—Jonathan me miró y sonrió—Terminó el periodo de padre. —Eres fuerte, pequeña.—Jocelyn acomoda su valija—Tienes una nueva vida al cual comenzar, con nuevo futuro y nuevas personas a tu alrededor. También queremos eso para nosotros, merecemos ir y armar nuestra vida propia. Con nuestros verdaderos hijos y nuestra verdadera historia. Todo este tiempo fui una carga para ellos. Achino mis ojos y asiento lentamente, no iba a rogarles su compañía. Tampoco iba a rogarles que me dieran un beso o un abrazo. Iba a dejarlos ir, sin dejar que mi dignidad los acompañe. Ellos abren la puerta y se van tan rápido como pueden. Cerré mis ojos fruncí mis labios mientras soltaba un sollozo. Limpie mis lágrimas y miré la puerta abierta; miré como las personas que nombre padres me abandonaron. Miré como apesar de que se iban solo con sus pertenencias, sentía que se llevaban todo lo mío. —Princesa Amelie.—Un hombre se acercó, por su armadura supe que era un guardia, como dijo el Rey que obtendría si me abandonaban.—¿Desea algo? —No, gracias.—Miré mis manos, estaban pálidas. Más de lo normal diría yo. —Se han ido. Debe elegir si vivir sola o ir a vivir al castillo. Por favor, tome la elección lo más antes posible. Ir con ellos, mi verdadera familia o empezar de nuevo; sola. Pero libre de hacer lo que quisiera. —Aún no lo sé, pero tomaré la decisión.—Afirmo—Pero antes, necesito que me digas algo. —Lo que deseé.—Me mira con su rostro neutro y su posición firme. Como un verdadero guardia. —¿Me deseas un feliz cumpleaños? (...) —No lo puedo creer.—Mike cerró su boca por primera vez desde que empecé a contarles todo lo sucedido. Creo que ya se le estaba cayendo baba. —Nadie puede creerlo.—Fauna habló, notoriamente enojada—Tu estúpida familia asesinó a mis padres, a mi hermana que esperaba a mi sobrino, a mis abuelos, a mi familia completa, Amalia. —Lo dices como si yo tuviera la culpa.—Gruño mientras alzó la vista y la miró, enojada y triste. Sintiendome juzgada. —¡No!—Me grita—Pero, mierda. ¡Eres una de ellos! Estuvimos años hablando sobre las catastrófes que causó esa familia, sobre lo vacía que me siento cuando me arrebataron todo. Y tú... —Suspira—No lo puedo creer. Me tapo aún mejor con mi manta, estábamos encima de la cama; como habitualmente nos colocabamos para hablar sobre algo importante. Formando un triángulo con nuestros cuerpos. Los sobres de las cartas las había escondido, eso era bastante importante y personal como para mostrarlo tranquilamente. —¿Qué importa lo que hicieron sus padres?—Mike bufó—¡Acabamos de enterarnos que nuestra mejor amiga es el primer y único ángel en la tierra y no una inservible humana! Blanqueo los ojos, gracias Michael. —Ademas—Continúa— ¿Recuerdas cuando Amalia lloró por qué habíamos matado a una araña? Nos echó de la casa y nos llamó asesinos por una semana. No me puedes decir que esa misma chica es culpable. —¡Gracias por la ayuda, pero no me ayudas!—Lo miré seríamente, él se comienza a reir a escandalosas carcajadas. Fauna se puso de pie, se comenzó a poner a tacones nuevamente. Blanqueo mis ojos —Fauna lo último que necesito es que te enojes por algo que sucedió veinte años atrás cuando ni siquiera estaba viva.—Me pongo de pie, el suelo frío hace que me recorra un escalofrío en mis pies desnudos.—Deja de ser dramática, la única que debe aquí estar enojada, deprimida, y nostálgica soy yo. Sus ojos se ponen amarillos, Mike rápidamente se pone de pie atento. La miré sorprendida; nunca me había mostrado su mirada licántropa, estoy segura de que ahora mismo lo hace en amenaza. —Ay si, te enteras que eres un estúpido ángel y ahora la única que puede tener sentimientos deprimentes eres tú, ¿verdad? Estas triste por qué tú familia adoptiva te abandonó, pero tienes otra amandote fuera. ¡YO.NO. TENGO. NADA! —¡Perdiste a tus padres, eran fieles, cariñosos y armoniosos! Son ángeles seguramente que descansan en paz. Mientras que los míos me tenían como obligación y los otros me tenían alejada por qué si vivía con ellos iba a colapsar. No puedes decir que tú eres la peor aquí mientras que yo soy la princesa pérdida, que tres Demonios, un licántropo, y un mundo esperan el día que vaya al castillo y ponga una corona en mi cabeza y me vuelva igual que ellos. Ambas estamos jodidas pero no puedes canalizar tu sentimentalismo hacia mi. No puedes herirme por qué tú estás herida y tampoco no puedes elevarme la voz. —Disculpe, majestad. Olvidé que no debo elevar la voz frente a mis superiores. —Hace una reverencia sarcástica.—¿Así te sientes mejor, Amalia? Oh, espera. ¿Puedo llamarte Amalia o prefieres Princesa? Mis ojos se llenan de lágrimas, las limpió velozmente. Camino a grande zancadas hacia la puerta y la abro. Le indico con un gesto con la cabeza que salga. Ella parece incredula, como si no esperará ser echada de tal manera. Le sonrió con ironía. —Tranquila, guarda tus reverencias para mis padres y hermanos. —¿Me estás echando de tu casa, Amalia?—Incredula camina en mi dirección. —Si. Y por favor... llámame Amelie. Ella abre la boca incredula, sorprendida y adolorida. Sus ojos se vuelven aún más brillantes y amarillos puedo ver una lágrima resbalarse por su mejilla —No te conviene comportarte como una perra, no puedes lastimar. —Me apunta con el dedo—Eres un inocente Ángel y yo una perra huérfana. No te sobrepases. —Si crees que un Ángel no puede hacerte daño, cuidado cariño. Aún no me conoces.
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