Planes arruinados

1862 Palabras
POV Malorie Llegué junto a los Meyer hace casi 12 años atrás, y todo marchaba bien, pero justo después del revuelo por el compromiso repentino que adquirió Erick todo cambio, aquello arruinaba todos mis planes, todo por lo que me había preparado por años, desde que tengo uso de razón. Mi padre trabajó muchos años bajo el mando de Ciprian, el patriarca de todo, mientras se encargaba de manejar la organización de Alemania, mi padre manejaba está en Suiza, dió todo de él, para que un dia Ciprian llegará, con un hijo que nadie sabía que tenía y lo pusiera al frente de todo, dejando a mi padre de lado, como si fuera una basura, algo que uso y cuando ya no lo necesitó, lo desecho. Le dió una cantidad de dinero y le ordenó no volver nunca más, aquello fue un golpe bajo para él, lo vi perderse dia a dia en su obsesión de recuperar aquello que le quitaron, así crecí odiando a los Meyer, por arruinar mi niñez una en la que solo se hablaba de ellos, los Meyer, nací años después de eso, pero aún mi padre seguía con la idea de recuperarlo. Cuando cumplí 16 años hice de todo hasta que logré acercarme a Mary, ella siempre deseó una hija, pero por alguna razón no pudo tener más hijos luego de Erick, me aproveche de esas ganas para ganar su cariño, dándole un alivio a su deseo. Me hice pasar por una niña triste, desdichada que acababa de perder a su madre, que nunca conoció a su padre, me le acerque un día en la calle, pidiendo trabajo y tal como pensé ella me acogió, me convirtió en su ahijada y desde entonces vivo con ella. Owen no quedó muy contento con mi llegada, puede notar que si fuera decisión suya no me hubiera recibido, pero no pudo negarle eso a su esposa. No sé cuál es la fijación que tienen ellos por sus mujeres o compañeras, se pierden de tal manera cuando se enamoran que ceden a todo, viven y mueren por y para ellas. Ciprian, Owen, también Valek y Olef aunque está soltero sigue siendo fiel a la mujer que lo abandonó, lo digo porque no volvió a tener a nadie más, al menos nadie oficial. Por eso tengo la firme convicción de lograr que Erick se enamore de mí, su rudeza, frialdad y maldad solo esconden a un hombre apasionado, capaz de acabar con todo, abrir el mismo infierno si de eso dependiera salvar a quien ama. Lo conozco lo suficiente para saberlo, antes de tomar el mando, era un chico normal, rudo, pero cariñoso, amoroso, dulce, pero como era de esperar todo cambió y no solo por las responsabilidades, sino por la intromisión a su vida de Abigaíl. La muy estúpida logró en una noche, lo que yo llevo intentando por años, a mí por más que intente Erick nunca mostró ningún tipo de interés amoroso, ni lujurioso por mí, solo me trataba como la compañía de su madre, me tenía cariño pero como una hermana, más de eso no. Pero al llegar Abigaíl empezó a tratarme diferente y cuando ella estaba presente me dejaba actuar como quisiera y más si era para molestar a Abigail, muchas veces deje ver que entre nosotros había algo y él lo permitió. La tonta de Abigaíl se tragó todo y yo me aproveche de eso para hacerle la vida imposible y alejarla de Erick, pero ella tenía que arruinarlo, llegó a la maldita boda que se suponía no iría. Ahora era su esposa, dañando todo, tendría que aplazar mis planes, hasta poder hacerla irse o desaparecer para entonces poder lograr mi cometido. Lo peor de todo era saber que Erick la quería, aunque no lo dijera yo lo sabía, todo lo que hacía y cómo la trataba solo era una fachada, un medio para alejarla y si quería alejarla era porque la amaba y eso era algo que me hacía hervir por dentro, lo quería para mí. Odio a Abigail, siempre con su carita de niña de buena, teniendo el respaldo de todos, incluyendo el de Olef, él era el más desgraciado de todos pero ella logró que le tuviera cariño, mientras a mi me trataba horrible cada que podía. Todos en esta familia la querían, no había día que no la mencionen, o reunión familiar que no la incluyeran, siempre buscaban la manera de tenerla, todo con el propósito de que ella y Erick empezaran a tener buena relación. Hacía una semana que se fueron a su viaje de bodas, de solo pensarlo me alteró, ellos dos solos, no quiero imaginarme lo que puede pasar, el terreno que ella puede ganar, si dé por sí con solo llevar el título de esposa le daba poder y respeto, uno que yo debía darle, al menos frente a los demás, de solo recordar la advertencia de Erick al golpearla me ponía furiosa. Tenía que resolver esto rápido, no creía tener la paciencia para soportar esto por mucho tiempo, desaparecer a Abigaíl y casarme con Erick era mi meta y no me voy a detener hasta lograrlo, no importa que deba hacer, ni qué métodos debe usar Erick Meyer será mío. por suerte volvieron y haré todo lo posible por estar metida en medio de todo, Abigail no tendrá paz, hasta que tome la decisión de desaparecer. POV Abigaíl –Escucha bien Abigail, porque esto lo diré solo una vez. —su voz salió sin un poco de tacto, y con mucha advertencia. –Tienes seis meses para embarazarte de Erick Meyer, no creas que casarte con él te libra de mí, quiero mi heredero y más te vale que sea varón, me lo debes. Las palabras de mi padre volvían a mi, solo llamó para soltarme amenazas y colgó la llamada. Un heredero varón, seis meses para embarazarme, como iba a lograr eso de un hombre que es obvio no me quiere cerca, Erick tenía poder lo sabía, pero mi padre me aterraba él lograba hacer cosas, cosas malas y estaba segura de que buscaría la manera de matarme y culpar a Erick de ello, de alguna manera conseguiría lo que quería y era poder. Encerrada en la habitación medite su amenaza, me cuestioné si debía decirle a Erick de ella, al final siempre le había comunicado de cada una de las amenazas que lo incluían provenientes de mi padre, al menos en ese tema teníamos buena comunicación. Después de un buen rato de pensarlo decidí decirle, preferí evitar malos entendidos, si en algún momento mi padre llegará a decirle eso, me reprochará no por haberle dicho y pensaría que yo también estaba de acuerdo, que también estaba buscando beneficios, ya tenía suficiente con su trato, para también añadir esto. Salí de la habitación para dirigirme hasta donde tenía su pequeña oficina privada, como no esperaba boda, no dispuso de una casa, estábamos en el departamento que ocupaba desde que dejó de vivir con sus padres, el cual era de dos plantas, en la parte inferior, tenía la sala de estar, cocina, un pequeño bar y dos habitaciones para los chicos de la seguridad, y en la planta superior, otra pequeña sala de estar en el medio y dos habitaciones, una a cada extremo, la que usaba de oficina personal, y en la otra la que usaba para dormir. Aquello era un hogar para solteros, y yo solo estaba allí porque no tenía de otra, solo había venido aquí dos veces y porque Mary me hizo acompañarla. Camine al otro extremo y con decisión toque la puerta. Iker abrió la puerta dándome una mirada de asombro, él era la mano derecha o el segundo al mando de Erick, lo protegía con su vida aunque no era necesario según yo, él no se le despegaba por nada, las únicas veces era cuando Erick iba a la casa de su familia. –Tengo que hablar con Erick. —le dije muy seria. –Está en una llamada. —respondió sin un poco de emoción, en ocasiones se comportaba como un robot. –¿Qué es Iker? —lo escuché preguntar dentro de la habitación, Iker se hizo a un lado dejando verme. –encargarte de que estén bien organizados los puntos de acceso. —Iker salió a cumplir la orden dejándonos solos. Él siguió envuelto en la llamada de la línea telefónica y yo solo me quedé allí, esperando que terminará, tome un libro del estante y lo empecé a ojear, podía sentir su mirada sobre mí, penetrante como siempre. –Mi padre llamó. —le dije apenas colgó la llamada y me observo atento con los brazos cruzados. –No me extraña, ¿qué nueva exigencia tiene ahora Malcom?. –mordí mi labio inferior, sin saber cómo decirle, al ver aquello se acercó y tomó asiento sobre el escritorio. –¿Qué quiere?—preguntó sin rodeos. –Me dió un plazo de seis meses para embarazarme. —resoplo con burla. –Tu padre me tiene harto, estoy cansado de sus exigencias. —trató de decir aquello relajado, pero pude notar su enojo. –puedes ir y decirle que el trato era una boda, jamás le hable de hijos. –No iré a decirlo eso….—¿estás de acuerdo con eso?, me interrumpió. –¡No!, es que…—guarde para mí mis siguientes palabras, me dió un poco de vergüenza decir que le tenía miedo. –No entiendo porque aún le sigues temiendo, ahora eres mi esposa. —dijo aquello no muy feliz. –ya no vives con él y mucho menos tienes que seguir sus órdenes. –Toda mi vida he vivido así, no puedes esperar que cambie en una semana, le tengo miedo, Erick, demasiado y no voy a ir a meterme en la boca del lobo. –Es hora de que cambies, no puedes dejar que cualquiera venga y te intimide, elegiste está vida y debes comportarte como lo que eres, La mujer del líder. —entendí aquello, Mary me lo había dicho en varias ocasiones. –Así sea tu padre, no puedes seguir soportando sus tratos. Muchas cosas cruzaron mi cabeza, no dejar que nadie me intimide eso lo incluye a él, pero este no era el momento para decir aquello, se había puesto muy serio al decirme eso, ya en otra ocasión usaría sus propias palabras en su contra. –¿Estás escuchando?—tomo mi barbilla mirando fijamente mis ojos, sacándome de mis pensamientos. Su mirada me penetraba de tal manera que me sentía desnuda, como si estuviera leyendo mis pensamientos, era como si sus ojos pudieran ver dentro de mí y saber en qué pensaba, me aterraba aquello, me sentía expuesta, vulnerable ante él. –¿Le temes más a tu padre que a mí? —preguntó aquello con su mirada fija en la mía. –No te tengo miedo Erick. —frunció el ceño ante mi respuesta. –Eres un imbécil, en ocasiones lunático y la mayor parte del tiempo un maldito arrogante, pero no me causas miedo. –¿No provocó miedo?.—me pregunto bastante interesado….
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