Dilay. No me arrepentía de lo que hice, no me siento una asesina ni mucho menos la causante de la muerte de ese hombre, al contrario, me siento liberada aunque mi cuerpo esté encerrado entre cuatro paredes y a oscuras, no me siento triste sino satisfecha porque ya no habrá dolor en mi ser por ese tipo, ese día no solo murió la persona más miserable que se cruzó en mi camino, sino también la Dilay lastimada, ya no había recuerdos que me atormentaban, ya no había esas marcas que dolían en mi piel, solo quedó un hermoso recuerdo con mi esposo y nuestro hijo que crece a cada segundo dentro de mi cuerpo. Tres días después del suceso, cuarenta y ocho horas desde que no he pisado la calle, fueron días que dormí con tanta paz interior que si tuviera que repetir lo que hice lo haría una y otra

