Capítulo IX-2

2964 Palabras

Por un momento el sultán se quedó inmóvil, antes de continuar con voz ronca: —Usted tiene “el ojo”. ¡Por Alá, usted tiene “el ojo”! —Lo que estoy sugiriendo— dijo Perlita con mucha lentitud, como si las palabras le fueran dictadas—, es que jure usted… sobre el Corán, por las barbas del Profeta, que lord Melsonby saldrá de este país… sano y salvo. A cambio de eso yo… me casaré con usted. —¿Casarse conmigo?— exclamó el sultán. —¿Sería capaz de ofrecer a alguien de mi posición algo menos que… eso?— preguntó Perlita. —Ya tengo cuatro esposas, y usted sabe que no puedo desposar a más. —También sé— contestó ella—, que puede divorciarse de alguna, en cualquier momento. Sólo tiene que decir Entee-dauligeh… ¡Estás divorciada…! para que ella deje de ser su esposa. Vio que el sultán titubeaba

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