El viento nocturno susurraba entre los árboles mientras Isabella se aproximaba a su hogar, sintiendo el alivio de regresar después de un largo día. Sin embargo, al acercarse, una columna de humo oscuro se alzaba en el cielo estrellado, envolviendo su casa en una neblina grisácea de peligro inminente. El corazón de Isabella dio un vuelco cuando vio las llamas danzando detrás de las ventanas, rugiendo con ferocidad devoradora. El aire se llenó de un olor acre y el sonido crepitante del fuego llenó sus oídos, ahogando cualquier otro sonido. —¡Madre! ¡Madre, ¿dónde estás?! —gritó Isabella, su voz cargada de pánico mientras corría hacia la entrada. Las lágrimas comenzaron a nublar su visión, sus manos temblaban mientras intentaba abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave. En un desesper

