El teléfono de Isabella vibró con urgencia, rompiendo la tranquilidad de la tarde. Al contestar, la voz del hospital llevaba consigo una noticia que agitó su mundo. —Señorita Isabella, necesitamos hablar urgentemente. La condición de su hermana Hillary ha empeorado, y necesitamos conseguir un donante de médula lo antes posible —informó una enfermera. El temor se apoderó de Isabella, pero en la penumbra de la desesperación, una luz inesperada surgió. [...] En la oscuridad de su propia batalla interna, Alexandr Sullivan se enteró de la situación de Hillary a través de sus investigadores privados. A pesar de las grietas en su relación con Isabella, un impulso humano más fuerte lo llevó a actuar en secreto. —Señor Sullivan, descubrimos que la hermana de Isabella necesita un donante. ¿Qué

