La noche en Berlín, tras la cena con Olivier St. Claire, se sumió en un silencio cargado de tensiones. Isabella caminaba por las calles iluminadas, su mente reviviendo la cena y las sombras del pasado que se entrelazaban con el presente. Cada paso de Isabella resonaba en la acera como un eco de su firme rechazo. Se detuvo en un rincón tranquilo, donde la luz de las farolas bañaba su rostro. Las estrellas observaban desde lo alto mientras ella reflexionaba sobre las complejidades de su carrera y las decisiones que la aguardaban. Isabella susurró para sí misma: —¿Qué es lo que les pasa a los hombres? Mientras Isabella contemplaba el horizonte nocturno, su teléfono vibró con un mensaje entrante. Era Marcus Mates. Isabella, espero que la cena haya ido bien. Necesito hablar contigo. ¿Podem

