El médico contratado por Marcus se encontraba en la habitación de Isabella, revisando su historial médico y analizando los resultados de los últimos exámenes. Marcus esperaba con impaciencia fuera de la habitación, ansiando conocer el estado de salud de Isabella. Finalmente, el médico salió de la habitación y se dirigió hacia Marcus con una expresión serena en el rostro. Marcus se adelantó ansioso y preguntó: —¿Cómo está ella, doctor? El médico le ofreció una sonrisa tranquilizadora y respondió: —Su estado de salud es estable, señor Mates. Afortunadamente, las lesiones que sufrió en el accidente no fueron tan graves como temíamos inicialmente. Está fuera de peligro y se está recuperando satisfactoriamente. Marcus dejó escapar un suspiro de alivio y preguntó con interés: —¿Y su mem

