Un mes después del trágico accidente, Marcus se encontraba sentado en el sillón de la sala de estar, con una expresión pensativa en el rostro. Observaba con atención las fotografías y los videos de Isabella que tenía en su computadora portátil, sintiendo una mezcla de esperanza y preocupación en su corazón. Hacía un mes que le había enviado un correo a Alexandr comunicándole que no iría más a Ateby y que par los siguientes proyectos, mandaría a su representante en lugar de él. No quería verle la cara a Alexandr y debatirse el hecho de que no quería decirle que Isabella seguía viva. Con manos temblorosas, abrió una de las revistas donde Isabella aparecía radiante en la pasarela, su belleza estaba capturada en cada página con una elegancia innegable. Marcus repasó las imágenes una y otra ve

