Capítulo 8

2066 Palabras

Una vez levantada la pequeña Bianca y tomando de su mano, salimos de su habitación para ir en camino al comedor. Justo cuando vamos casi en la mitad de las escaleras nos topamos con su padre, quien se quedó congelado en su sitio mirándonos fijamente, por sobre todo a su hija. - Señor Sebastián, buenos días, hoy se ve hermosa la pequeña Bianca, no lo cree? - Santos infiernos, ni siquiera lo pensé, llegué y lo dije. Estoy siendo demasiado atrevida, lo cual, me puede traer graves consecuencias. Observo como mi jefe me mira por un segundo para luego fijar su mirada en la hermosa hija que tiene, debo hacer que se de cuenta de aquello, que entienda que ella no es la culpable de nada, que ella al igual que él, sufre por la pérdida de su madre. Veo como sus facciones al pasar los segundos

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