—¡Sam, cuidado! —grité preocupado—. ¡Samantha, baja ahora! —le ordené.
—¡No! —contestó firme sin intención de querer bajarse.
Les diré, hace poco vine de la escuela con mi madre y cuando llegué no vi por ningún lado a Sam, lo que me pareció extraño ya que ella siempre cuando vuelvo de la escuela me recibe.
Pero ahora no lo hizo, así que la busqué y la encontré en el patio de la casa subida a un árbol y ahora se encuentra trepándolo, intento hacer que baje pero no me hace caso.
—Por favor Sam, hazme caso —traté de convencerla.
—No quello —se aferró al árbol y continuó trepando. De repente la vi temblar y el corazón casi se me sale del pecho al verla resbalar, corrí logrando sujetarla, me siento con ella en el suelo, me abraza fuerte comenzando a llorar.
—Shhh tranquila, ya pasó —la abracé mientras la levantaba del suelo hasta mi regazo, acariciaba su cabello y dejaba besos en su cabeza.
Una vez que se tranquilizó y dejó de llorar entramos a la casa, nana nos preparó unos panqueques con miel.
—Niños, hoy sus padres no vendrán tuvieron una emergencia y tendrán que quedarse en el trabajo, ¿quieren que miremos una película? —preguntó nana una ves terminamos de comer.
No sé porque mamá y papá trabajan mucho, antes no era así ahora solo en las mañanas los vemos.
—¡Shiiiiii! —exclamó Sam feliz aplaudiendo haciéndonos sonreír a nana y a mi.
—Bien, voy hacer las palomitas ustedes vallan a escoger la película —propuso nana con una sonrisa.
—Helmanito vamo —Sam me toma de la mano y tira de mi hasta la sala, me suelta para acercarse al estante donde se encuentran todas las películas, toma varias y las pone en la mesa de centro para luego agacharse comenzando a escoger la película. Me quedo parado viendo como ella sonríe alegremente mientras está distraída buscando que película podemos ver.
No se porque, pero cuando estoy con Sam me siento raro, ella me hace tan feliz con lo mas mínimo, no sé, no lo puedo explicar, pero su dulce presencia me gusta.
—Helmano, mila —me muestra una película, me acerco a ella y me siento a su lado.
—¿Quieres que veamos está película? —pregunto una vez estoy a su lado.
La película que Sam me mostró es la de Un don excepcional, a ella le encanta esa película.
—Shi —contesta, asintiendo repetidas veces.
—Lo que tu quieras —acaricié su mejilla, ella sonrió.
—Llegaron las palomitas —anuncia nana sentándose en el sofá y poniendo las palomitas en la mesa—, ¿ya escogieron la película?.
—Si, Sam la escogió —contesto.
—No es de princesas o ¿si? —nana la miró y ella solo se rió.
—No, la que veremos es Un don excepcional —volteo a ver a Sam y ella también me voltea a ver con una sonrisa.
—Bien, entonces pónganla ya que no pueden estar despiertos muy noche —haciéndole caso a nana nos levantamos, Sam se sienta con nana mientras yo me dispongo a poner la película para luego sentarme a lado izquierdo de nana.
La película empieza y Sam sonríe emocionada.
Más tarde....
La película va por la mitad y Sam está llorando, siempre llora con está película, quisiera abrazarla pero me encuentro del otro lado, nana se encuentra en medio de los dos.
La película termina, volteo en dirección de mi hermana encontrándome con una Sam dormida con la cabeza en las piernas de nana.
—Cariño, es hora de irse a la cama yo iré a acostar a la pequeña Sam —me ordena mientras se levanta tomándola en brazos.
—Esta bien, buenas noches nana —me levanto y subo las escaleras, entro a mi habitación, me pongo mi pijama y me acuesto, poco a poco me voy quedando dormido.
Despierto por una voz que pronuncia mi nombre, al abrir los ojos me encuentro con nana que me sonríe al verme.
—¡Buenos días, cariño! —me acaricia el cabello suavemente.
—¡Buenos días, nana! —contesto adormilado volviendo a cerrar los ojos.
—Es hora de levantarse —habla en mi oído, abro los ojos y la veo.
—Nana, hoy es sábado no tengo clases —me acomodé mejor en la cama con intención de seguir durmiendo.
—Si cariño lo sé, pero no olvides que hoy viene tu primo Armando con la abuela —es cierto, hoy viene " mi querido primo " que no me cae nada bien, lo bueno es que no viene solo.
Al menos viene con la abuela.
—¿Qué hora es nana? —pregunto.
—Las ocho y media —contesta viendo el reloj que se encuentra en la mesa de noche que está a lado de mi cama.
—Todavía es temprano ¿a que hora viene la abuela? —dije perezosamente aun con mucho sueño.
—No sé, solo alístate y baja a desayunar —deja un beso en mi frente para luego caminar hacia la puerta, antes de salir voltea a mirarme —iré a despertar a Sam.
Sam aún está dormida, mi hermanita, no quiero que venga Armando el se la pasa detrás de ella y no me gusta, no quiero que Sam esté con otros niños.
—Nana, yo la despertaré —ella me mira unos segundos para luego sonreír ligeramente.
—Esta bien —me mira por última vez sin borrar su sonrisa para salir.
Me levanto de la cama, salgo de mi habitación y me dirijo a la de Sam, entro con cuidado para no despertarla, al llegar a su cama veo que sigue durmiendo.
Se ve tan tierna, me acerco a ella y me siento en la orilla de la cama, acaricio su mejilla, su cabello n***o, me acuesto a su lado y le susurro al oído.
—Sam, hermanita es hora de levantarse —ella se remueve y poco a poco abre sus ojitos
—¡Buenos días! —dejo un beso en su mejilla.
—Helmano —sonríe aún adormilada abrazándome.
—Hora de levantarse Sam, hoy viene la abuela y... Armando —ella se sienta y talla sus ojitos luego dirige su vista hacia mí.
—¿Almando y tita? —pregunta con sus ojos verdes fijos en mi.
—Si —contesto, ella sonríe pero un ruido en la puerta hace que voltee, veo que es nana que está recostada en el marco de la puerta con una sonrisa en su rostro, se acerca.
—¡Buenos días, princesa! —saluda nana sentándose junto a nosotros.
—¡Buenos días, nana! —exclamó Sam enérgica sonriendo ampliamente.
—Bien niños, hora de irse a bañar antes de que la abuela venga —nos dice sonriendo y pasando su mirada de Sam a mi.
—Ok, iré a mi habitación —salgo de la habitación de Sam y voy a la mía, busco mi ropa para meterme al baño a ducharme.
Después de haberme cambiado salgo de la habitación, bajo hasta la sala donde ya está la abuela y Armando con nana, me acerco.
—¡Buenos días! —saludo captando la atención de todos los cuales voltean a verme y la abuela sonríe, se me acerca para acto seguido abrazarme.
—Hola Jarek, ¿cómo has estado? —me separo y la miro, nunca me he sentido en confianza con ella.
—Bien, nana nos cuida muy bien —de repente se hace un silencio incómodo, pero se escucha la voz de Sam.
—¡Titaaaaaa! —grita corriendo hasta la abuela, ella la toma en brazos y la abraza.
—Mi niña, que grande que estás desde la última vez que te vi —comenta aparatándola ligeramente para verla mejor.
—Si que ha crecido porque ha pasado dos años desde que viniste —hablo haciendo que el ambiente se vuelva tenso e incómodo nuevamente.
—Jarek, cariño acompáñame a la cocina por favor —pronuncia nana rompiendo el silencio.
—¿Para qué nana? —pregunto mirándola.
—Necesito que me ayudes, ven vamos —me extiende su mano.
—Ok —tomo su mano y caminamos hasta la cocina, ayude a nana a servir refrescos en los vasos.
—Nana, ¿por qué vino la abuela y Armando?, el nunca viene con la abuela —la miro, la abuela viene muy pocas veces a visitarnos, además que Armando casi nunca viene y que haya venido con la abuela es raro.
—Cariño tu primo Armando vivirá con ustedes ya que sus padres trabajan mucho y casi no están en casa por lo que el se queda solo entonces consideraron que seria bueno que viviera con nosotros —no eso no puede ser.
—¡¿Qué?! ¿es en serio nana? —ella asiente —pero... nana yo no quiero que el viva con nosotros.
—¿Por qué no cielo? —pregunta mirándome.
—Porque el se la pasa detrás de Sam y no me gusta —hago puchero, ella ríe y acaricia mi mejilla.
—Cielo, tarde o temprano ustedes dos se separaran no siempre podrán estar juntos —no me gusta cuando nana dice eso.
—Ya te dije nana que me casaré con Sam y estaré a su lado siempre —me cruce de brazos ganando que nana riera.
—Sam nunca se casará contigo, es tu hermana ustedes no se pueden casar —volteo y veo a Armando cruzado de brazos.
—No me importa —Le digo molesto, Sam y yo estaremos juntos siempre nadie lo va a cambiar.
—Te tiene que importar y mucho, los hermanos no se casan —dice con una tonta sonrisa, lo miro mal.
—Ella no es mi hermana y por eso estaré con ella —el borra su sonrisa.
—¿Que? —pregunta confundido.
El luce sorprendido, ¿dije algo malo?, solo dije la verdad, volteo hacia nana y ella está nerviosa.
—Bien niños ya cálmense, mejor vamos que Sam y la abuela nos esperan —ambos asentimos pero Armando estaba algo pensativo.
¿Por qué nana se puso nerviosa? ¿habré dicho algo malo?.
Salimos de la cocina para dirigirnos hasta la sala donde se encuentra la abuela con Sam, ella al verme corre hasta mi y me toma de la mano, veo como Armando nos ve y apreta sus puños.
—Helmano te taldaste —hace un tierno puchero, le sonrío, volteo y miro como nana sonríe al vernos.
—Lo siento Sam —caminamos y nos sentamos en el sofá, la abuela comienza a hablar animada con nana.
Sam se ve aburrida, tiene su cabeza en mi hombro y Armando no deja de mirarla.
—Sam —la llamo, ella levanta la mirada haciendo contacto con la mía —¿quieres que salgamos?.
A ella se le iluminan sus ojitos y asiente, la tomo de la mano guiándola hasta el patio.
—¡Sam! —volteamos y el se acerca a nosotros o mejor dicho a Sam —te he traído un regalo, lo tengo en el carro, ¿porque no vamos?.
Sam le sonríe y suelta mi mano para acercarse a el.
—¡Shiiiiii! —exclama feliz, mi querido primo sonríe de oreja a oreja y la toma de la mano llevándosela.
¿Por qué tuvo que venir?, no quiero que Sam se aleje de mi, no quiero perderla.