Alejandro está furioso por la mala jugada que le hizo ese anciano, porque él nunca supo de su existencia, tenerla tan cerca y que ella actuará de esa manera no tiene explicación, más sin embargo no se quedará con los brazos cruzados. Se mudó la ropa uso la fragancia de siempre para ver que efecto causa en ella, llegará hasta el fondo de la situación. Al bajar no logra encontrarla, su paciencia tiene un límite. —¡¡Señor Alejandro, que hace aquí cuando la diversión está afuera!! —La señora Valle se le acerca, sorprendiéndole. —De que diversión habla, señora. —La nieta del señor Walker está cabalgando una de las yeguas indomables de aquí, al parecer tiene a todos los hombres embobados con sus habilidades. —Gracias. —Salió de la casa rumbo a la estepa— Que mujer tan imprudente. Alejandr

