No dejé de suplicarle a Brandon que nos marcháramos los dos para salvar a John, pero él ignoró mis súplicas. Estaba decidido a asesinarlo, y no podía permitirlo. —¿Qué estarías dispuesta a hacer por Clark? —preguntó con una sonrisa fría, acercándose más a mí. —Tú sabes que daría mi vida por él —respondí, mi voz temblando. —Es lo que quiero, Alexa. Tu vida. Quiero que me entregues tu cuerpo y tu alma. —No lo lastimarás —dije, con determinación, aunque mi corazón latía con fuerza. —No lo haré si haces lo que te pido, mi reina. Nunca te he mentido. Yo no soy como tu padre y John, ellos solo piensan en sí mismos. —Acaricia mi cabello con suavidad, pero su toque me repugnaba—. Quiero que te quede claro que no les importas en lo más mínimo. —¡Claro que sí les importó! —protesté, sintiendo

