Hoy es el día de la boda. Es por la tarde y debemos prepararnos. Yo ayudaré a mi suegra y a Mati; ya le prometí que la maquillaría y le haría un peinado. Estar con ella es como estar con Lucía de pequeña. Ella era como mi muñequita, me seguía a todos lados y se quería vestir como yo. Siempre fui su ejemplo a seguir. Ahora que lo pienso, no sé si fui la mejor. Cuando desperté, noté que John no estaba. Me vestí rápidamente y bajé a la cocina, sintiendo un ligero cosquilleo de nerviosismo. —Alex, John me hizo panqueques —me comenta la pequeña Mati, sonriendo con su carita feliz. —¡Qué bien! ¿Te ayudo en algo, John? —pregunto, tratando de ser útil. Él niega con la cabeza mientras mastica con entusiasmo. —John, no has visto mi ropa. Alex me compró un vestido… —continúa Mati, moviendo sus

