CAPÍTULO 12

2017 Palabras
Ha decir verdad, todo lo que mi mente ahora podía hacer era cuestionarse una y otra vez, que rayos le sucedía a la persona que nos estaba siguiendo todo este tiempo, ni siquiera pudimos disfrutar bien nuestro fin de semana hasta el final por lo que, en una supuesta situación, Marco me aviso que debíamos regresar a la ciudad porque se había olvidado de atender un pendiente importante, como buena actriz, sólo decidí seguir la corriente sin cuestionar ya que tampoco me parecía muy inteligente quedarnos en un lugar alejados de la civilización con un acosador suelto. Es ahora donde nos encontramos en medio camino regresando a Lansing que se me ocurre estirarme un poco desde mi lugar pero rápidamente me arrepiento de hacerlo. Gru Gru Gru Se remueve mi órgano llamado estómago haciendo sinfonía en el silencio del interior del auto. La sangre se me reunió en mis mejillas provocando mi sonrojo y haciendo que me hunda en el asiento. Que bárbaro parece como si mi estómago nunca hubiera comido nada Muerdo el interior de mis mejillas esperando que no haya sido lo suficientemente ruidosa para alertar a mi espantapájaros, pero obviamente él ha escuchado pues rompe el silencio del ambiente. - ¿Comida?- pregunta Marco con una ceja levantada observandome por el espejo retrovisor. - Comida- respondo con determinación ganando su sonrisa divertida. Unos minutos más tarde estamos parando en una tienda de conveniencia de la carretera. Desabrochandose el cinturón de seguridad gira levemente desde su asiento para verme mejor. - ¿Qué deseas que compre? - Papas Fritas- al instante de mi respuesta rueda los ojos negando con la cabeza- ¿Que? tu preguntaste. - Que te parece si compramos un paquete de papas pero antes comes un poco de frutos secos mixtos, son buenos porque aportan proteínas, antioxidantes, minerales y vitaminas para ti y el bebé, además que ayudan en el sistema neuropsicologico de bichito. - ¿Cuándo te comiste toda la enciclopedia? - Pinky, no solo soy una cara bonita- su sonrisa de lado hace que ahoda yo ruede los ojos, sacándome el cinturón de seguridad para quitar el seguro en la puerta de mi lado y salir del auto. - Andando cerebro sexy- apresurandose en salir asegura las puertas y toma mi mano guiándonos hasta la el establecimiento. Las puertas de vidrio se abren por el censor de movimiento permitiendonos ingresar, al hacerlo el aire acondicionado nos envuelve regresando nuestros cuerpos. - Bienvenidos a L!ncoton- nos saluda la chica detrás de la caja registradora, le sonrió en forma de saludo mientras que Marco sólo da un asentimiento de cabeza. Dios ¿como este hombre puede ser tan dual? En un minuto pasa de tener su rostro divertido y encantador a verse tan intimiendante con su rostro serio. Paso mi mirada de él para observar el lugar, varios estantes llenos de productos comestibles, higuiene y más. Caminamos hacia la sola de comidas empaquetada habiendo de todo aquí. También hay unas cuantas personas por todo el lugar, en la seccion de postres una señora con su hijo pequeño de la mano, otra pareja por los refrigeradores con bebidas, un par de hombres cerca a la zona de productos de higiene y otro apartado mirando un mostrador de lentes de sol y gorros que están de oferta. - Ahí están- indica el pelinegro llevandome hasta quedar frente al estante con varias bolsas de frutos secos con diferentes colores y tamaños, paralelamente al lado de todas esas bolsitas una extensa columna de comida chatarra se abría paso ante mi vista, Marco gira su rostro hacia otro lado- iré a buscar las bebidas, escoge lo que más gustes. - Esta bien- él se encamina hasta hacia los otros pasillos quedando solo yo en este exquisito lugar, sonreí como niña pequeña tomando un paquete de papas fritas con sabor a mango con paprica y otro de queso. Esto es el paraíso de las chatarras Cuando estaba por tomar otro paquete más de frituras veo aun lado el paquete de nueces, manis y pasas mirandome, frenando mi intento por hacer la engordación. Bah Marco tiene razón, debo de comer más sano Recapacitando mentalmente escojo un paquete de frutos secos dulces y otros salados. Sosteniendo entre mis brazos esas cuatro bolsitas en total. ¿Qué más le gustará a Marco? Mientras voy pensando que más agarrar noto por el rabillo del ojo como los dos tipos que estaban en otro pasillo empiezan a ver entre el estante detrás mío, sus apariencias son intimidante porque son más altos que yo y sus rostros tensos pero no le doy mucha importancia concentrándose en buscar mejor algún dulce que el espantapájaros coma. Pasas bañadas de chocolate, sip estoy segura que me dijo que eso le gustaba como snack Escojo dos paquetitos de ese producto llenando mis brazos pegados a mi pecho para que no se caigan, paso al lado de los tipos que parecían murmurar entre ellos, cuando justo se me resbala de las manos mi paquete de papas con queso, iba agacharme a recogerlo, sin embargo, el tipo que estaba más cerca se apresuro a recogerlo por mi. - Gracias- agradezco cuando estira su mano para entregarme la bolsita. - Descuide no fue molestia- su rostro me da una cordial sonrisa pero su mirada me observa como detenidamente- en su estato no debería agacharse, no es bueno ... para el BEBÉ- la acentuación que hizo al pronunciar la última palabra me hace incomodar. - Eh si tiene razón, gracias de nuevo- camino lo más rápido que puedo intentando disimular que no me pareció extraño su forma de hablar. Debo estar paranoica Me muevo hacia el pasillo de las bebidas pero Marco no se encuentra ahi haciéndome sentir más ansiosa cuando lo busco en los otros pasillos y nada, al acercarme hacia la caja para pagar, la puerta de vidrio automática vuelve abrirse dando paso al rey de Roma que se asoma. El pelinegro soba su mano izquierda tapandola con la derecha, frunce mi ceño parandome frente a él. - ¿A dónde fuiste? - Olvidé mi billetera en el auto- mete su mano derecha en su bolsillo trasero mostrándome su billetera- fui a traerlo. Sólo asiento entregandole lo que escogí, al hacerlo noto como sus nudillos de la mano izquierda están rojos. - ¿Qué te paso?- cuestionó pero él sólo pone la comida sobre la mostrador de la caja donde la chica empieza a registrar nuestra compra- ¿ en la mano? - Casi me lastimó con la puerta del auto pero no pasó nada tranquila. En este tiempo he aprendido que el espantapájaros cuando miente esquiva la mirada y justo lo que acaba de hacer. No vuelvo a preguntar quedando a su lado mientras paga por las cosas que hemos comprado, esperando a que factura su compra veo por un momento como tras el ventanal de vidrio que bordea las paredes del negocio, pasa por fuera el mismo sujeto con capucha que observaba los lentes y gorros cuando entramos, lo llamativo es que observa en nuestra dirección cuando mientras camina alejándose, son sólo segundos en los que cruzamos miradas cuando noto el brillo rojizo en sus iris recordandome al mismo color de ojos que suelen tener los ... otros, los Soprahumanos. Mi cerebro apenas lo procesa cuando el sujeto con gesto molestó se cubre más con la capucha y se aleja hacia un auto gris en el que se monta y arranca llendose del lugar. - ¿Pinky?- la voz de Marco me sobresalta sacándo mi mirada que observaba atónita tras el ventanal- ¿ Ocurre algo? - Ah no, lo siento, es-estaba pensando en cosas triviales- él ya tiene la bolsa de las compras en la mano así que tomó su brazo- Ya podemos irnos- frunce su ceño ligeramente pero entiende mi mirada sólo asintiendo, salimos del lugar regresando a la camioneta. Una vez dentro me pongo rápido el cinturón de seguridad mientras Marco deja las bolsas en el asiento del copiloto y enciende el motor. Los latidos de mi corazón se han acelerado, siento como si algo fuera a pasar El espantapájaros gira hacia mi con el ceño fruncido. - Tu corazón está acelerado, puedo oírlo claramente ¿Te sientes mal?- toma mi mano la cual apretaba el cinturón de seguridad. - No-no es sólo que ... tengo como un mal presentimiento, yo-yo acabo de ver a un sopra-soprahumano, tenía los ojos muy rojos y- su mano pasa hacia mi barbilla acariciando en esa zona para que me calme. - Si lo sé, yo también lo vi- frunzo mi ceño para que me explique- percibí su aroma cuando estábamos dentro, él también me identificó y me hizo ir fuera de la negocio para verificar que no fuera un peligro, al parecer este es su territorio. - ¿Su territorio?¿A qué te refieres? - Levi me explico que aún hay varios Soprahumanos que viven en pueblos alejados donde se establecen, normalmente por nuestro instinto somos territoriales y recelosos cuando otros Soprahumanos están en el mismo lugar porque nos volvemos sobreprotectores por naturaleza. - Pero tu no eres así cuando estamos en Lansing. - Porque más que interesarme un lugar, me importa protegerte a ti y al bebé- estirandose logra dejar un beso en mi frente, con su mano izquierda acaricia mi mejilla, tomó su mano y la giró para observar su dorso. - ¿Fue él quien te hizo esto verdad? Él se encoje de hombros. - En su defensa, yo lo amenace primero si intentaba hacerte algo malo. Suelto un suspiro asintiendo y quedando más tranquila. - Bueno esta bien, entonces podemos irnos- ante mi pedido Marco se acomoda bien tras el volante y arranca el motor para salir del estacionamiento y ponernos en marcha. Estiró mis brazos para alcanzar la bolsa de comida, en este mismo instante pasamos por la entrada del negocio por donde iban saliendo el sujeto con mirada escalofriante y su compañero. EL primero vuelve a observarme en ese instante causandome el frío en mi espalda al hacer un señal con su dedo índice colocandolo sobre su boca donde lleva esa sonrisa de película de terror. La preocupación vuelve a mi sistema pero agarro el primer paquetito que mi mano siente abriendolo para meterme un puñado de frutos secos a mi boca por la ansiedad que ese sujeto me acaba de causar. Mastico mirando fijamente la ventana mientras el auto avanza por la carretera. - Pinky, ya te dije que no debes de preocuparte, el muchacho no es un peligro- se que lo dice porque mi pulso esta acelerado. ¿QUE ÉL NO VIO A ESOS OTROS DOS? - No es eso es que- antes de poder responder bien el carro es golpeado desde la parte de atrás impulsando un poco hacia adelante pero por suerte los cinturones nos protegen. - ¿Qué C*rajo?- Marco observa por los retrovisores con el ceño molesto, por inercia yo también miro hacia atrás encontrandome con un auto rojo , el cual está siendo conducido por el mismo sujeto de la tienda. En una maniobra acelera para quedar a nuestro lado derecho. El espantapájaros baja la ventanilla del copiloto sin dejar de avanza son el auto. -¡ ¿Qué diablos te pasó amigo?! -¡ Lo siento, fue culpa de mi acelerador!- responde con burla molestando más al pelinegro, él estaba por responderle pero lo interrumpo. - Solo sigue conduciendo Marco, no les hagas caso. Al parecer me hace caso y levanta la ventana para seguir manejando, sin embargo, el auto rojo sigue dándonos el alcancé, esta vez acelerando una vez más para sobrepasaron y girar bruscamente en L cerrandonos el paso, apenas Marco pudo frenar a tiempo antes de impactar por metros el auto y causar un accidente. - Hijos de ****- maldice con sus manos agarrando con fuerza el volante, quitándose bruscamente el cinturón estaba por bajar del auto pero lo frenó del brazo deteniendo asustada. - ¡No! no-no vayas- señaló al frente, donde el segundo sujeto ha salido del auto con una pistola apuntandonos. Sabía que ellos no me daban buena espina
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