CAPITULO 03

1789 Palabras
Todo ser humano tiene días alegres, días tristes, días relajados, días cansados, días tranquilos y días movidos. La mayoría de veces yo solía tener un poco de todo, ya saben, la vida de una repostera no es todo dulces y pasteles, tenemos una vida más ruda. Lo digo en serio Aunque en este momento lo último en que pienso es en la cocina, a veces desearía despejarme un poco amasando masa de pan para liberar tensión. No hay nada mejor que usar mi estrés para hacer un asombroso pan Ahora lo único con lo que puedo descargar mi ira es la almohada incómodamente dura que tengo en la camilla de una de las habitaciones del C.E. que me dieron. Bueno quizás los presioné para eso Porque si, ni loca pensaba volver a irme y no estar para cuando el espantapájaros volviera a recobrar las conciencia. Y espero sinceramente que sea más pronto que tarde y que lo haga de manera más tranquila pero con todo lo que está sucediendo en su cuerpo nunca se sabe. - ¿Será que no quieres que nos quedemos contigo? Sabes que no tengo problemas con abandonar por unos días la veterinaria, papá hace un trabajo él solo- me ofrece mi amiga castaña. - Cora, estaré bien, no necesito de tantas comodidades aquí, me basta con poder tener fácil acceso a Marco. - Liv recuerda que los doctores han mencionado que es posible que vuelva a reaccionar de la misma manera violenta una vez que vuelva a despertar- me repite Massimo. - No me hizo nada antes, y estoy segura de que si me reconoce, sino como explicarían el echo que se haya controlado al verme. - Agradezco al sedante que le dispararon. - Pues yo no, él se iba a calmar solo, hubieran visto su rostro, sentí su miedo. - Todos tenemos miedo por el pelirrosa, nunca creímos que a mi hermano le sucedería algo así. Asiento con la cabeza comprendiendo a mi cuñado, todo ha Sido inesperado para todos. - Bien, te dejaremos descansar entonces- mi amiga se despide dejándome un beso en la mejilla. - Llámanos si surge algo- su prometido repite la acción y ambos se van dejándome sola en la habitación. Suspiro y me siento sobre la camilla, los especialistas no me dejaron seguirlos hasta donde están atendiendo a Marco, según ellos porque no sabrían cuando volvería a despertar y querían que yo me tranquilizará luego de lo que tuve que ver. No lo niego, ver su mirada anteriormente azulada común, convertirse en un azul tan intenso que en serio parecían ser linternas de ese color, me dejó asombrada, tanto que me dió hipo. Ya me tomé mi buena porción de agua, por lo que ya se fueron esas palpitaciones Ya se hizo las 9pm entre todo el proceso de escándalo en el C.E., el escándalo que yo ocasioné para obligarlos a dejarme permanecer aquí y desde que se dieron a mis peticiones. No deben tratar de retar a una mujer embarazada con hormonas al 100% alborotadas El cansancio empieza a rodear mi cuerpo y mi espalda se siente cansada, la adrenalina de hace unas horas se ha ido y en su lugar ha venido el cansancio corporal. Mi vientre cada día más abultado también demanda más energía y fuerza. Bichito empieza a crecer tan grande como una sandía Acaricio en lugar donde reposa mi bebé, en unos días tengo mi cita con la obstetra y podrán decirme si ya se puede ver el género de bichito, pero con Marco ya semi conciente, espero poder ir con él, aunque no se si lo dejen. Mis ojos también se llenan del cansancio por lo que no tardo en dejar que mi cuerpo se acomode en la camilla, y me arrope con las mantas que me dejaron. Casi a los segundos mi cuerpo se relaja lo más que puede y me quedo dormida. . . . Ufff Me remuevo en la camilla sintiéndome incómoda, las ganas de hacer pipí vuelven a insistir a mi sistema nervioso que me levanté dejando mi sueño de lado. El ambiente tiene las luces bajas, llevo mi mano hasta la mesita de metal al lado de la camilla y agarro mi celular para ver la hora. 2 am Diantres, con razón mi cuerpo aún siente cansancio pero la intensas ganas de ir al baño me alejan de mi sueño profundo que tenía. Gracias vej*ga Con pereza levanto las mantas de mi cuerpo para alzarme del lugar donde dormía, colocándome unas pantuflas de hospital, camino hasta la puerta en la pared de al frente en dónde me indicaron está el baño. Junto lo puerta para proceder a descargar todo el líquido que no me deja tener mi cita con Morfeo. Mientras estoy ocupada en el baño, escucho pasos en el pasillo de afuera. Seguro son los técnicos en su ronda nocturna Justo cuando estoy lavando mis manos, el sonido de una puerta abriéndose y cerrándose llama denuevo mi atención. ¿Vinieron a dejarme algo? Seco mis manos con varias toallitas desechables que hay en un dispensador y empujó la puerta del baño para volver a la habitación pero me quedo como estatua a ver a la persona frente a mi. Marco De pie y con su mirada fija en la camilla casi me da un susto que me devuelve el hipo. - Mar-Marco- pronunció su nombre en casi un susurro pero él parece escuchar claramente porque al instante gira su rostro hacia mi. Afortunadamente no tiene la transformación de los ojos azules como antes, solo está él. Mi espantapájaros - ¿Cómo sabías que estaba aquí?- pregunto dando un paso a su lugar. Su mirada repasa todo mi cuerpo de pies a cabeza y recae sobre mi abultado vientre que se nota más con el suéter blanco que llevo puesto. - Tu aroma - es su primera respuesta, su voz suena más ronca que lo normal e imagino que es por el tiempo dormido que tiene. - ¿Mi aroma? ¿ a qué te refieres? - Olí tu perfume y vine aquí- sus pies descalzos se acercan a mi. Su imponente altura y musculatura me hacen sentir pequeña pero nunca me había sentido más segura a la vez. El silencio levanta su mano para llevarla a mi mejilla, haciendome sentir después de meses la calidez de su toque, como Instinto apego mi rostro a la palma de su mano, disfrutando de su primer contacto. Sus ojos de han impregnado en mi rostro y yo debo estar igual, mis manos pican por tocarlo y cedo ante el anhelo de sentir su piel. Mis palmas dan acariciar desde sus hombros hasta su cuello y subir hasta sus mejillas. Honestamente me estoy conteniendo para no atraerlo y darle un abrazo de oso - Te he extrañado- confieso mientras sigo recorriendo las partes más accesible su cuerpo. - ¿Qué ha sucedido?- frunce un poco el ceño confundido mientras hace lo mismo que yo- ¿Por qué estamos aquí? ¿Te tienen a ti también atrapada? ¿Te hicieron algo? - No, no, no estamos atrapados cariño, está es una institución que ayude a las personas que han pasado lo mismo que tú. - ¿A qué te refieres? ¿Que me ocurre?- aún confundido, aprieto mis labios para tomar valor. Él aún no lo sabe Tomo sus manos y lo atraigo hasta la camilla para que ambos tomemos asiento. - ¿Qué es lo último que recuerdas? Su mirada pensativa mira hacia un costado para empezar a responder. - Estaba en un lugar muy oscuro y frío ... Abigail Muller y otro hombre me tenían secuestrado, sus matones golpeándome ... luego recuerdo cuando ese otro hombre me inyectó algo y desde ahí todo era dolor hasta que no sentí nada más. Mi pulgar dibuja círculos sobre el dorso de su mano denotando mi nerviosismo. - Bueno ... ese lugar era un almacén abandonado de industrias Filler y debido a las llamadas que la loca de Abigail me hacía, el FBI pudo dar con tu paradero y llegaron a rescatarte, solo que estabas ya inconsciente- empiezo a contarle y cayó por un instante. Sus ojos vuelven a mirar mi vientre y su mano lo acaricia por encima del suéter. - ¿Cuánto tiempo? - 6 meses- ante mi respuesta tensa su mandíbula y su expresión decae un poco. - ¿Qué más sucedió?- se atreve a seguir preguntando. - Mmm bueno ... la cosa es que ... verás ...- trataba de encontrar una buena manera de como empezar a contarle pero no se me ocurría nada. - ¿Qué no me estás diciendo, linda? Su mirada pedía por respuestas y yo no me sentía preparada para contarle todo pero el deber a recaído sobre mi, además, puede que se lo tome mejor si alguien conocido se lo dice. - Dijiste que recuerdas que ese hombre te inyectó algo - él asiente - pues ... ese farmaco se llama Spyluyote, un nombre horrible por si me lo preguntas, el punto es que eso entro a tu cuerpo por completo y ... pues alteró un poco tu organismo- hago la seña de pequeño con mis dedos. - ¿Me contagio o algo? - Ahh no, bueno quizás si, si fuera un virus pero no lo es, es más un cambio ... genético. - ¿Ahora seré pelirosa y no moreno?- pregunta con gracia sin entender de lo que hablo. - Ya quisieras- trato de bromear pero retomo el tema- el cambio genético es más grave de lo que creíamos, tu cuerpo ahora reacciona diferente ¿no recuerdas lo que hiciste hace poco a los de seguridad? - ¿Eran de seguridad? creí que eran parte de los matones de Abigail- piensa en voz alta- solo se que los pude vencer fácilmente, deberían decirles a esos de seguridad que entrenen mejor. - Bueno es que tú les llevas ventaja. - Claro, porque alguien que recién despierta luego de 6 meses tiene mucha más habilidad- se burla de lo que hizo. Al menos algo no ha cambiado en él, sigue teniendo la alta autoestima que lo caracteriza - Tu tienes más ventaja porque ... tus sentidos se han agudizado ¿cómo explicas sino que oliste mi perfume si estábamos a un piso de distancia? tu fuerza también aumentó o ¿crees que fue la adrenalina que te ayudo a derribar con facilidad a los de seguridad? Además, está lo que ocurre con tus ojos- señalo su mirada. - ¿Mis ojos?- confundido pestañea varias veces- ¿Qué hacen mis ojos? - Se vuelven de un color ... muy intensos e iluminados. - ¿Qué?- pregunta con el rostro más perdido. Esta será una larga noche
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