CAPITULO 01

1269 Palabras
Respira Liv, respira Miro con atención los pedacitos de galletas que acabo de terminar, tiene un color chocolatito porque use la escencia de cacao cuando pensé que era de vainilla, ahora tendré que volver hacer la masa de nuevo. Uff y yo que quería terminar pronto para ir a casa a descansar - Woo ¿son galletas de chocolate?- Clarissa una pasante de la repostería ingresa a la zona de cocina- huelen deliciosas. - Debían ser de vainilla para el pedido de las 6pm- respondo suspirando por cansancio. - Uy- hace un sonido de chasqueo con su boca- pero aún así huelen deliciosas. Ella mira con atención y cuidado los pedazos de masa de la galleta ya horneada. Yo me sobó la nuca tratando de encontrar un punto que me ayude a relajarme. Mi espalda me mata - Si deseas puedo hacer esas galletas yo, quisiera seguir practicando mi técnica para que salgan suaves. - Está bien, te tomaré la palabra porque iré a casa a descansar. - Melly y yo nos encargaremos- me responde con ánimo la chica con rasgos latino. Me lavo las manos mientras que ella se coloca el mantel para empezar hacer las galletas. - El señor Omaly vendrá a las 6pm así que entregalos puntuales. - Claro Liv, déjalo en mis manos. Me despido de ella y salgo hacia la zona pública de la repostería, este lugar es un poco más espacioso que el local del condado pero aún así he sabido decorarlo tan genial al de allá. - Melly, te quedas a cargo de la caja. - Gracias Liv, es un honor que por fin hayas decidido confiar en mi- me responde orgullosa. - Se dónde vives y conozco a tus padres, no tienes a dónde huir, además, recuerda que de pequeña yo te cambie los pañales. Algunos clientes miran en nuestra dirección de reojo ante lo que he dicho. - Shh- me sisea- no tienes que decirlo en voz alta- sus mejillas están sonrojadas de vergüenza. - Ay niña, sigues inflando tus cachetes cada vez que te intentas enfadar - presiono sus mejillas. - Y tu sigues aprovechándote que eres mayor que yo solo por 5 años- me responde como niña pequeña. - Si pero eso no impidió que fuera tu niñera a los 15 años ¿recuerdas cuando te pegaste ese chicle al cabello porque estabas distraída viendo al niño que te gustaba? - Uff seguirás hablando de mis momentos vergonzosos ¿no es así? - Sabes que si- murmuró sonriendo algo cansada mientras me coloco la cartera. - Entonces mejor vuelve a casa- me jala del brazo para acompañarme a la puerta. - Ya sabes, cierra bien todas las puertas cuando terminen y deja un mensaje cuando regreses a casa. - Si Big Mom Liv- me dice con el apodo que ella mismo me dió cuando era su niñera. - Nos vemos mañana, Melly- me despido e ingreso a mi auto. Estiró mis piernas y agradezco tener un coche amplio, aunque no es el mío originalmente, es el BMW azul que Marco tenía guardado en el garaje de la casa de sus padres. Hace unas semanas mi lindo auto rojo se averió cuando regresaba sola, cuando llame a Marlyn para contárselo se preocupo tanto que mandaron mi auto para ser arreglado pero aún así me dieron la autorización de usar el auto más moderno de mi espantapájaros. Mi pobre auto ya estaba un poco viejo y no querían que me volviera arriesgar de esa manera. Así que para que ambos estén tranquilos decidí que lo usaría, al menos hasta que él despierte. Meto la llave del auto y enciendo el motor, mi teléfono vibra y lo saco de mi cartera. - ¿Hola?- respondo la llamada. - Livii, Massimo está haciendo lasaña y quiere saber de qué sabor te gusta ¿salsa roja o salsa blanca?- la voz de Cora-Cora se escucha en el otro lado de la línea. - Blanca obviamente ¿también hará pan con ajo?- me coloco el cinturón de seguridad. - Mmm lo obligaré a que lo haga- me responde divertida mi amiga. - ¡No sean tan exigente! hago lo mejor que puedo pelirosa- la voz de mi cuñado se escucha a lo lejos. Me río de ambos. - Bien, gracias por esfuerzo Massimo, llegaré en unos minutos- les aviso. - Está bien Livi, ven pronto que nuestro sobrino ya debe estar hambriento- me despido y cuelgo la llamada. Avanzo con el auto por las calles de Lansing, a diferencia del condado, ya me empezaba habituar a las clases siempre tan despiertas a pesar de las horas tan tarde, siempre se mantenían alumbradas. Está ciudad no ha cambiado mucho, sigue siendo tan viva a pesar de los 7 años con los que no venía aquí. Mañana iré a primera hora a C.E. ayer me dijieron que la presión arterial de Marco ha aumentado y según me explicaron eso podrían ser buenas señales de mejora. Te lo dije bebé, papi pronto se levantará para mimarnos Le doy caricias a mi vientre, y siento como a la vez mi estómago ruge. Ufff esto es culpa de los chicos, me hablaron de lasaña y a bichito y a mi ya se nos antojo . . . Luego de la deliciosa cena, me encuentro recostada sobre uno de los sofás de la inmensa sala de descanso que hay en esta mansión. - Espero que no les vaya a caer mal la lasagna que Massi preparó- Marlyn se une a mi trayendo con sigo una taza de té y me la extienda para después sentarse a mi lado. - Gracias, en realidad estuvo muy buena la comida. - Si mamá, ya lo dijo mi cuñada, soy un buen cocinero- se auto halaga el hermano mayor de los Meyer mientras se sienta frente a nosotras. - Si !Outube lo está haciendo practicar muy bien, aunque si le falta más práctica- Cora añade mientras también se une a la sala y su prometido la mira con un rostro divertido de ofensa. Marlyn y yo nos reímos por lo bajo cuando ambos empiezan una pequeña discusión sobre quien debería cocinar en la casa cuando tengas hijos. - Hablando de niños ¿que tal se está portando mi nieto? ¿ya ha dado sus primeras patadas? - Bueno, agradezco que ya no me haga sentir tantas náuseas ni ganas de vomitar como antes, ahora sí acepta todo lo que como. - Si, eso de estar inyectandote vitaminas ya empezaba a hacerte adelgazar mucho mi niña - mi suegra pasa su suave mano por mi frente quitando mi flequillo. -¿Ah mañana volverás al C.E.?- me pregunta mi amiga. - Sabes que si- sorbo de mi té. - Creo que por mañana deberías tomarte el día, noto tus ojeras querida y debes estar bien descansada pronto se cumplirían los 5 meses y creeme que tú cuerpo te pedirá a gritos que duermas más- me aconseja Marlyn. - No puede estar tranquila si no lo veo. - Podemos ir nosotros y te diremos su estado ¿está bien?- propone Massimo. - Haznos caso querida, queremos que el bebé y tu están bien. Trabajas y también vas a ver a Marco, descansas muy poco, casi no tienes tiempo para ti. - Mañana será tu día de relajo amiga, yo iré también a la repostería y la cuídate por ti. Ante la insistencia de los tres no me queda más que aceptar, y bueno tienen razón debo descansar más, bichito y yo nos merecemos un día tranquilo en cama. - Lo haré, aceptaré su día de descanso.
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