Capitulo 37

4032 Palabras
Harry respira pesadamente, tapándose los ojos, inclinando la cabeza hacia atrás, apretando las mandíbulas dolorosamente hasta que escucha el crujir de sus propios dientes. La habitación está envuelta en ecos de angustia, una sinfonía caótica alimentada por la ira incontrolable de Harry, ajeno a cualquier petición de razón. Harry observa a Mozes luchar por alejarse, una cruel satisfacción evidente en los ojos de Styles. Da otro paso, se cierne sobre el hombre golpeado, su voz está llena de desprecio. "Aquí tienes un pequeño consejo, escoria". Harry se burla, su tono atraviesa la habitación. “Tocaste algo que es mío y eso es imperdonable. Si te atreves a respirar cerca de Louis otra vez, si te atreves a estar cerca de él a menos de unos pocos pasos, personalmente cavaré un hoyo, te arrojaré y te enterraré vivo. Y no creas que estoy bromeando. Has visto lo que puedo hacer, pero te lo prometo, es sólo la punta del iceberg. Vuelve a cruzarme en el camino y las consecuencias serán mucho peores para ti”. Steve, parado a unos pasos de distancia, intercambia una mirada con Harry, reconociendo en silencio la intensidad de la situación. La sala está llena de tensión, como consecuencia de un enfrentamiento violento que no deja lugar a la reconciliación. "Ahora lárgate de aquí". Ordena Harry, señalando con desdén hacia la salida. "Y considérate afortunado de que esto sea todo lo que obtendrás". Mozes gruñe, aparentemente tratando de decir algo, y Harry de repente lo patea aún más fuerte que la primera vez, lo que hace que el hombre intente arrastrarse torpemente. "¿Me has oído? Sal de aquí." Harry escupe con desprecio, con disgusto grabado en su rostro mientras observaba la inquietante escena que se desarrollaba ante él. Limpiándose las manos como si pudiera ayudar a eliminar las manchas de sangre, se aleja rápidamente de la figura medio consciente en el suelo y fija una mirada fría en Steve. "Tratar con él." Steve, imperturbable pero curioso, levanta una ceja. "¿Señor?" "Dije 'tratar con él'". Harry rechina con los dientes apretados, jugando con sus pómulos con frustración. "Sabes qué hacer. Hazlo desaparecer”. Él extiende su mano. "Llaves del coche. Voy a sacar a Louis de aquí. Y llamas a Aiden, haz que venga y te ayude con la basura”. Con un gesto vacilante, el guardaespaldas le entrega las llaves del coche. Dejando que Steve se encargue de los resultados, Harry se dirige a la habitación donde yace Louis. Ahora, ante las consecuencias del caos, Harry se detiene en la puerta y respira profundamente antes de entrar. La habitación está poco iluminada y las sombras parpadean en las paredes. Al entrar, los ojos de Harry se posan en Louis, quien ha presionado sus rodillas con fuerza contra su pecho, encogido contra la pared. La apariencia desaliñada de Louis y los sollozos silenciosos que se le escapan añaden una capa conmovedora a la atmósfera sombría. Harry se acerca con precaución, deteniéndose a unos pasos de distancia para evitar asustar más a Louis. Su mirada se suaviza al percibir la vulnerabilidad grabada en el rostro del chico. “¿Luis?” Habla suavemente, su voz suave y tranquila. Harry mantiene una distancia respetuosa y le ofrece una mano tranquilizadora. "Estoy aquí, ¿de acuerdo?" Los ojos de Harry reflejan una mezcla de preocupación. La habitación parece encogerse a su alrededor. “Vamos a sacarte de aquí, nene. Lo resolveremos, ¿sí? Las lágrimas de Louis brillan en la tenue luz de la habitación mientras solloza, la vulnerabilidad grabada en su rostro. “¿Escuchaste… todo?” Harry, ya consciente de la dolorosa verdad, pregunta, su voz apenas audible. Luis asiente. La habitación se siente pesada por el peso de los acontecimientos recientes, el aire tenso por la ansiedad tácita. "Bueno." Styles exhala audiblemente, con una mezcla de frustración y determinación en su mirada. "Está bien, cariño, necesito que me escuches atentamente ahora, ¿de acuerdo?" El borde en su voz se suaviza cuando mira a Louis, quien asiente una vez más, en un acuerdo silencioso con lo que sigue. "¿Puedo acercarme?" "S-Sí". Louis susurra con voz ronca, con los ojos fijos en las manchas de sangre en las manos de Harry, un claro recordatorio de la brutalidad que ocurrió. Con una calma deliberada, Harry se coloca en el borde de la cama, con la mirada fija. “Louis, cariño, quiero que te des cuenta de que ahora estás a salvo. ¿Bueno?" La habitación parece contraerse a su alrededor mientras él habla, formándose una burbuja donde sólo importan sus palabras. “No dejaré que nadie te trate así. Ni este cabrón, ni Xander. "¿Qué?.." “Sé lo que pasó. Quiero decir… en la cafetería”. Admite Harry, un profundo suspiro escapa de sus labios. “Pero nada de eso volverá a suceder, ¿vale? Ni una sola vez, cariño. No dejaré que nadie te trate así. Y yo... quiero que entiendas que no dejaré que te quedes aquí más. Por tu seguridad y bienestar, Louis, quiero sacarte de aquí. Y te pido que me dejes”. "Yo... yo..." "Cariño..." Harry se inclina un poco más cerca, aún manteniendo una distancia respetuosa. Los ojos llorosos de Louis se encuentran con los suyos nuevamente, una conversación silenciosa pasa entre ellos. “Ahora piensa si hay algo importante que debas llevar contigo. ¿Bueno? Algo importante, Luis. Te compraré todo lo demás más tarde”. "Mis... mis documentos". Louis susurra, asintiendo. “Y mi… um… computadora portátil. No tengo nada más, um, solo mi ropa y eso”. “Está bien, sí. Esta bien." Harry asiente, levantándose de la cama, las sombras en la habitación parecen bailar con la gravedad de su situación. Luego levanta la mochila de Louis del suelo. "Pero, uf..." El niño grita de repente, lo que provocó que Harry se volviera interrogativo. "¿Sí?" “¿Podrías… podrías lavarte las manos, por favor? No puedo… no puedo mirarlo, señor Styles, por favor”. Harry inesperadamente se congela, su mirada regresa a sus manos manchadas de sangre. La habitación, ya cargada de tensión, parece tensarse aún más. La súplica de Louis añade otra capa a la angustia palpable. "Sí. Sí, cariño, lo siento, ahora los lavaré. ¿Dónde puedo hacer eso? "El baño, uf, justo ahí". Louis extiende su mano, señalando la salida de la habitación. "Ahí... hay una puerta de un color diferente". Harry asiente, con una mezcla de determinación y preocupación en sus ojos, mientras sale rápidamente de la habitación del niño. El corredor permanece en su visión periférica, pero su único enfoque es la seguridad de Louis. En el baño, la atmósfera está cargada de una extraña mezcla de alivio y urgencia. Harry entra, su mirada escanea los alrededores con un toque de repulsión. Intenta navegar por el espacio sin tocar nada innecesario, acercándose al fregadero con pasos rápidos. La decisión de lavarse las manos ni siquiera se le había pasado por la cabeza en medio del caos. "Hay tanto lío aquí". Murmura para sí mismo, un suspiro se escapa de sus labios mientras abre el gabinete detrás del espejo, inspeccionando su contenido en busca de algo para limpiar la sangre. Es notable la ausencia de jabón, sustituido por un surtido de artículos de cuidado personal. Mascarillas, tubos de pasta de dientes y un frasco de tabletas multicolores llenan el gabinete; cada elemento es un testigo silencioso de una vida trastocada. Después de lavarse las manos, Harry, todavía desconfiado de las toallas que cuelgan al lado del fregadero, opta por simplemente sacudirse el agua y regresa rápidamente a la habitación. Louis mantiene su posición, un cuadro de vulnerabilidad, mientras Harry, con una exhalación resignada, levanta la mochila una vez más. La computadora portátil aterriza allí al azar, la urgencia de su situación es palpable. Entonces, Harry vuelve a centrar su atención en Louis. “¿Luis?” La voz de Harry es un suave consuelo. "Bebé, ¿dónde están tus documentos?" Louis observa el desorden, su mente cansada intenta señalar la ubicación de sus documentos. Con un gran esfuerzo, levanta la mano y señala una pequeña mesita de noche situada en un rincón cerca de la ventana. “E-Ahí. En algún lugar de ahí, en el cajón. Harry asiente, la determinación en sus ojos es inquebrantable. Rápidamente abre ambos cajones, buscando metódicamente hasta encontrar lo que necesita. Sin embargo, sus manos se detienen momentáneamente mientras levanta un pequeño marco de fotos de la superficie de la mesa. En un momento fugaz, vislumbra a Louis, una mujer que probablemente sea su madre, y dos niñas pequeñas. Eligiendo no ahondar en lo personal, silenciosamente desliza el marco en la mochila sin decir palabra. “Muy bien, cariño, ¿algo más? ¿Algo que no quieras dejar atrás? Porque no te dejaré volver aquí, cariño. Si hay algo importante, llévalo contigo ahora”. Louis huele, tiene los ojos húmedos y dirige su mirada al suelo cerca de la cama. Una disposición caótica de libros de texto y notas de estudio, que alguna vez fue un símbolo de rutina, ahora yace en desorden. "Mis libros de texto". Él solloza. “Por favor, toma mis libros de texto. Eran muy caros y hay muchos de mis apuntes de estudio. P-por favor”. Harry suspira en voz baja, entendiendo el significado que estos libros de texto tienen para Louis. Él asiente, reconociendo en silencio la importancia de estos elementos aparentemente ordinarios en el esquema más amplio de la vida del niño. No es momento de debates ni despidos. Rápidamente, Harry reúne los materiales de estudio de Louis y los coloca con cuidado en la mochila. "Está bien." Dice Harry, sus movimientos deliberados y eficientes. Luego se sienta en el borde de la cama, frente a Louis. "¿Bebé?" Él llama suavemente, su mano rozando suavemente la mejilla manchada de lágrimas de Louis. El niño levanta una mirada cansada y empapada de lágrimas para encontrarse con la de Harry. "Me oyes, ¿verdad?" “S-Sí, señor.” "Excelente." Harry intenta esbozar una sonrisa tranquilizadora, con un brillo de calidez en sus ojos. Toma las manos del niño entre las suyas, el contraste entre sus tamaños es evidente. “Ya todo quedó atrás, cariño, ¿de acuerdo? Te sacaré de aquí, todo quedó atrás”. Louis asiente en reconocimiento, un movimiento pequeño pero significativo que indica su confianza en el hombre que tiene delante. Harry respira profundamente, la gravedad de la situación se posa sobre sus hombros mientras sostiene los delicados dedos de Louis con un poco más de fuerza. “¿Luis?” Él llama de nuevo, su tono suave. “Louis, cariño, entiendes lo que está pasando ahora, ¿verdad? ¿Estas de acuerdo con esto?" Louis traga pesadamente, el sonido áspero corta la atmósfera tensa de la habitación. Se encuentra con la mirada de Harry, la vulnerabilidad grabada en sus rasgos. "Sí." El chico asiente inmediatamente. "Sí. Llévame lejos, por favor. Por favor. " Incapaz de contener la oleada de protección, Harry lo abraza vacilantemente. El suave silbido de Louis provoca el arrepentimiento inmediato de Harry. En disculpa, acaricia suavemente la espalda del niño, una promesa silenciosa, olvidando por un momento los moretones recientes que marcan la piel de Louis. "Lo siento, lo siento..." Susurra, sus labios presionando un suave beso en la sien de Louis. “Nos vamos a casa ahora, cariño. Estamos yendo a casa. " Louis asiente en silencio y Harry se levanta de la cama, colocándose sin esfuerzo la mochila del niño sobre su hombro. Mientras se acerca, levanta a Louis con cuidado, acunándolo en sus brazos y llevándolo hacia la salida de la habitación. "Cierra los ojos, cariño, hasta que estemos más allá de la puerta del apartamento, ¿de acuerdo?" La voz de Harry es un murmullo tranquilizador mientras recorre la mejilla de Louis con la punta de su nariz. Louis obedece sin dudarlo, cerrando obedientemente los ojos e inclinándose hacia el reconfortante refugio del pecho del hombre. Harry aprieta las mandíbulas, decidido a proteger a Louis de la angustiosa escena que quedó en el apartamento. Navega por los estrechos pasillos con pasos rápidos y seguros, teniendo cuidado de no sacudir al niño en sus brazos. El apartamento se desvanece detrás de ellos mientras Harry avanza resueltamente hacia la calle. "Cariño." Harry llama suavemente mientras emergen al aire libre, y Louis abre los ojos de mala gana, pareciendo visiblemente fatigado. "¿Sí?" “¿Podrías sacar las llaves del auto del bolsillo de mi abrigo, por favor?” "Sí, um, está bien". El niño murmura, estirándose para alcanzar el bolsillo y sacar las llaves. "¿Estos?" "Si cariño. Ahora, presione el botón del costado, por favor”. Louis juguetea un poco con las llaves, buscando el botón correcto, cuando escucha que la alarma se desactiva desde algún lugar al costado del auto. Harry rápidamente se acerca al vehículo, logrando incluso abrir la puerta mientras aún sostiene a Louis. Se esfuerza por recostar al niño en el asiento trasero lo más suavemente posible, arrojando la mochila al suelo. “¿Estás cómodo o te duele acostarte?” pregunta Harry. "Está... está bien". Louis rápidamente asiente, acomodándose un poco más cómodamente y cerrando los ojos. "Gracias." “¿Debería llamar a un médico? ¿Qué pasa si ese bastardo te rompe un hueso o algo así? ¿Llamo a nuestro médico? sugiere Harry. "¿Podemos… podemos irnos a casa, por favor?" Louis susurra débilmente, tratando de aclarar su garganta para sonar un poco más fuerte. "Por favor. Solo quiero dormir." Harry exhala audiblemente, asiente y ajusta las piernas de Louis en el asiento antes de cerrar la puerta. Luego se acomoda en el asiento del conductor y arranca el coche. Por un momento, se limita a agarrar con fuerza el volante y con los ojos cerrados. Su mente está llena de pensamientos y ansiedades, pero el conocimiento de que Louis está prácticamente bien y acostado en el asiento trasero de su auto le brinda una ligera sensación de alivio. Harry se pasa la mano por la cara con cansancio, intentando borrar lo que acaba de suceder. Por un breve momento, siente como si todavía tuviera sangre manchando sus manos. "Perdóname por favor. Lo siento mucho, Luis”. Confiesa con voz ronca. Duda en mirar por el espejo retrovisor, evitando mirar al chico en este momento. "¿Para qué?" “Para que escuches todo lo que hice y veas mis manos. No quería asustarte. Yo... no debería haber dejado que mis emociones se apoderaran de mí. Harry traga saliva, manteniendo un ojo atento a la carretera y agarrando el volante con fuerza. “Pero simplemente no pude, ¿vale? Vi lo que te hizo y simplemente... lo hizo dos veces , Louis. Si no entendió mis palabras la última vez, no sé qué esperaba esta vez. ¿Bueno? No quería, no quería asustarte, lo juro, pero simplemente perdí el control, me enojé mucho y yo... "Está bien." Louis lo interrumpe, aclarándose la garganta mientras siente que se seca. "¿Qué?" Harry responde. "Está bien. Tú me protegiste. Nadie... nadie ha hecho eso por mí, Sr. Styles. Gracias." Los ojos de Harry se encuentran con el reflejo de Louis en el espejo retrovisor, y queda impactado por la cruda sinceridad en la mirada del chico. La gratitud mezclada con la vulnerabilidad tira de algo profundo dentro de Harry. “Yo… siempre te protegeré, lo prometo. Si me permites, Luis. Eso es todo lo que necesito." *** Cuando Harry lleva a Louis a su apartamento, la calma finalmente se apodera de él. Deja a un lado los pensamientos sobre Mozes y deja ese problema en manos de sus guardaespaldas. En ese momento, Harry decide dedicarse por completo a Louis. "Puedo caminar solo, Sr. Styles". Louis sonríe cansinamente cuando Harry lo lleva al dormitorio. Harry, sin embargo, reconoce el dolor en la expresión de Louis y de mala gana lo decepciona. Ayuda a Louis a ponerse de pie, quitar la mochila y dejarla en el suelo junto a la cama. Acercándose un paso más, Harry toca suavemente la mejilla de Louis. "Sólo déjame cuidar de ti esta noche, ¿de acuerdo?" Susurra, intentando discernir el rostro de Louis en la habitación con poca luz. La débil luz de los apliques de pared encima de la cama es todo lo que tiene, pero es suficiente para ver algo nuevo en los ojos de Louis: una tranquilidad y confianza desconocidas. "Sí." Louis asiente, manteniendo contacto visual y lamiéndose los labios resecos. "Sí, por favor." Harry exhala con inesperado alivio antes de sonreírle con las comisuras de los labios. “Nunca me di cuenta de lo mucho que necesitaba sentir que ya no quieres huir de mí. Que confías en mí, que me dejas…” Harry traga, inclinándose ligeramente hacia él. Traza la línea de la mandíbula de Louis con la punta de su nariz, inhalando con avidez su aroma. “Que me dejes cuidar de ti”. Louis cierra los ojos, decidiendo que es innecesario presenciar cada movimiento que Harry hace en este momento. Permanece inmóvil, respirando profundamente, mientras Harry se quita con cuidado el abrigo y luego los zapatos. Cuando se trata de quitarse el suéter, Louis no puede evitar estremecerse, el dolor de los golpes recientes aún recorre su abdomen y torso. E incluso ahora, de pie en medio del dormitorio, vestido sólo con sus bóxers, mantiene los ojos cerrados. En el silencio que sigue, el sonido ahogado del agua del baño llega a sus oídos, haciéndolo sobresaltarse después de unos largos minutos cuando siente otro toque. Unos dedos extraños recorren su muslo y el frío susurro de Harry rompe el silencio. “No vi que golpeara aquí también. Y ahora quiero volver y acabar con él. Deseo--" "Señor. Styles…” susurra Louis, cubriendo la mano que aún toca su piel con la suya, y Harry se queda en silencio. “Prometiste cuidar de mí”. Harry asiente, cierra los ojos y se acerca un poco más. Baja su segunda mano hasta la otra cadera de Louis y se inclina hacia su cuello, plantando besos lentos para ayudar a relajar al chico. Deslizando sus dedos debajo de los boxers de Louis, Harry lentamente los baja. Un escalofrío recorre a Louis cuando, al momento siguiente, Harry lo levanta, presionándolo más cerca. Siente su piel contra el cuerpo caliente de Harry. Louis abre los ojos, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Harry, encontrando la mirada del hombre mientras lentamente lo aleja del dormitorio. "Avísame si hace demasiado calor". La voz de Harry, un suave murmullo, acaricia los oídos de Louis, provocando que frunca el ceño mientras el significado tarda un momento en asentarse. Luego, Harry comienza a bajar con cuidado a Louis a la gran y prístina bañera, cuyas aguas casi llegan al borde. Louis exhala audiblemente, sintiéndose sumergido hasta el pecho. Se le corta el aliento mientras observa a Harry, igualmente expuesto, sumergirse en el agua, colocándose frente a él. "¿Hace demasiado calor para ti, bebé?" "No." “Pensé que tal vez… no nos haría daño a los dos. Para limpiarnos de todo lo que pasó y desconectar un poco”. Louis asiente, bajando la mirada tímidamente, dándose cuenta de la peculiar situación de compartir un baño con el Sr. Styles. Mientras tanto, Harry extiende su mano hacia el grifo sobre el centro de la enorme bañera, cerrando hábilmente el agua cuando es suficiente. La habitación desciende a un silencio tranquilo, ocasionalmente interrumpido por los suaves salpicaduras de agua de sus sutiles movimientos. El aire se llena de un vapor relajante. Harry alcanza el estante, saca una botella de gel de ducha y se echa un poco en la mano. Frota la sustancia entre sus palmas antes de tocar los afilados hombros del niño. Suavemente, masajea el gel sobre la piel, dejando un rastro de jabón en sus dedos mientras avanza hacia los brazos y el pecho. Louis permanece en silencio mientras el hombre lo empuja, instándolo a apoyarse contra el borde. Luego, Harry levanta una de las piernas del niño sobre la superficie del agua, cubriendo cada centímetro de piel delicada con el gel espumoso. Louis no nota el acercamiento gradual hasta que se da cuenta de que ambas piernas están a cada lado de las caderas del hombre. Mientras se levanta, alineándose, las manos de Harry se deslizan una vez más sobre su pecho, sumergiéndose bajo el agua y alcanzando su cintura. Louis se estremece, sintiendo los dedos rozar los moretones, y ambos se congelan, mirándose a los ojos. "¿Duele?" Harry susurra, frunciendo el ceño. Louis asiente, de repente dejando escapar un fuerte sollozo. En un instante, con un chapoteo, se acerca y se presiona contra el pecho del hombre. Envuelve sus brazos con fuerza alrededor del cuello de Harry, entrelazando sus piernas alrededor del torso del hombre. "Duele." Su voz tiembla sobre el oído de Harry, y Harry aprieta los dientes, incapaz de soportar el sonido de su chico tan destrozado. Envuelve sus brazos alrededor de la cintura de Louis, acercándolo aún más, ofreciéndose a sí mismo como un salvavidas. "Duele mucho, Sr. Styles". Louis llora, traga lágrimas y cierra los ojos con fuerza. " Duele mucho. " "Silencio, está bien, cariño, está bien". Susurra Harry, acariciando su espalda y trazando con sus dedos las vértebras que sobresalen. “Todo estará bien, cariño, lo prometo. Estás a salvo ahora. No dejaré que nadie te haga daño más. Te prometo, cariño, que nadie volverá a hacerte daño”. "Duele mucho." Susurra Louis, enterrándose en la curva del cuello de Harry y sollozando ruidosamente. Harry lo abraza con más fuerza, tratando de calmar los temblores. "No lo soporto más. Duele. Duele, Sr. Styles, duele, duele. " El corazón de Harry duele cuando siente el dolor de Louis reverberar a través de cada palabra, y lo acuna con sumo cuidado. Su agarre se mantiene firme, ofreciendo una sensación de seguridad. Presiona suaves besos en el cabello de Louis. "Lo sé, cariño. Sé que duele." Susurra Harry, el peso de la impotencia pesado en su voz. “Pero ahora estás a salvo. Estoy aquí para ti y no dejaré que nadie te haga daño. No tienes que pasar por esto solo. Lo prometo, lo superaremos juntos. ¿Bueno? Tu y yo cariño." Louis se aferra a Harry y encuentra consuelo en el calor de su cuerpo. El baño está lleno de los sonidos silenciosos de su dolor ahora compartido, el constante goteo de agua de sus cuerpos entrelazados. Harry continúa sosteniendo a Louis, dejándolo liberar la angustia que ha quedado atrapada en su interior. “No estás sola, cariño. Estoy aquí. Y no voy a ninguna parte”. Harry jura, sus propios ojos brillando con lágrimas no derramadas. “Déjalo salir, cariño. Vamos. Te tengo. Estoy contigo ahora, ¿vale? Estoy contigo." Louis continúa llorando, sus lágrimas se funden con el agua del baño. Su dolor es perceptible y Harry, aunque incapaz de borrar la agonía, está decidido a brindarle consuelo. Sigue sosteniendo al niño, su toque es una fuerza fundamental en medio de la tormenta de emociones. "Está bien sentirte así ahora, cariño". Harry susurra, su voz tierna. “Has pasado por muchas cosas hoy y está bien dejarlas salir. Estoy aquí para escucharte, ayudarte y abrazarte”. Permanecen en el espacio tranquilo del baño, los únicos sonidos son los suaves ecos de los sollozos de Louis y las ocasionales palabras reconfortantes de Harry. Lentamente, a medida que las olas de emoción comienzan a disminuir, Louis comienza a recuperar la compostura. "Gracias. Yo… lo digo en serio”. Louis murmura, su voz ronca por el llanto. Harry alivia el abrazo, sosteniendo al niño con el brazo extendido para mirarlo a los ojos. “No tienes que agradecerme, Louis. Me preocupo por ti y también me duele verte sufrir. Haré lo que sea necesario para quitármelo”. Louis logra esbozar una pequeña sonrisa de agradecimiento, su vulnerabilidad se encuentra con una preocupación genuina. ***
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