Mientras Harry alcanza una toalla cercana, seca suavemente a Louis, la ternura del momento no expresada pero sentida profundamente.
"Vamos a llevarte a la cama". Sugiere el hombre, guiando a Louis fuera del baño. “Necesitas descansar y mañana podremos determinar los próximos pasos. Estoy aquí, Luis. Estoy aquí para ti."
Con la ayuda de Harry, el niño se mantiene de pie con las piernas temblorosas y encuentra consuelo en la seguridad de que no está navegando solo en esta oscuridad. Salen juntos del baño. Con el apoyo de Harry, Louis regresa a la habitación, cojeando ligeramente mientras el dolor endurece sus costillas con cada paso.
En la tenue luz del gran dormitorio, Harry ayuda a Louis a ponerse un cómodo pijama de seda, manejando cada movimiento con cuidado. Louis siente una mezcla de gratitud y vulnerabilidad, pero se está construyendo una nueva confianza entre ellos.
“Toma”, dice Harry, entregándole a Louis un vaso de agua y un par de pastillas, “toma esto. Podría ayudar con el dolor”.
Louis obedece, agradecido por el pequeño gesto. La medicación ofrece un leve alivio, y mientras se acomoda en la suavidad de la cama, encuentra cierto consuelo en la calidez de las mantas y la tranquilizadora presencia de Harry acostado a su lado.
"Estaré aquí si necesitas algo". Le asegura Harry, envolviendo suavemente su brazo alrededor de Louis, atrayéndolo en un abrazo reconfortante. “Duerme, dulce cosa. Has pasado por muchas cosas hoy y descansar te hará bien”.
Louis asiente, cerrando los ojos, sintiendo la tranquilidad de los brazos de Harry alrededor de él. La habitación está bañada por un suave resplandor. En la atmósfera tranquila, Louis reflexiona sobre el giro inesperado de los acontecimientos. A pesar de la dolorosa experiencia, siente una sensación de seguridad bajo el cuidado de Harry.
Mientras el niño se queda dormido, Harry permanece alerta, su abrazo inquebrantable. Ajusta las almohadas para mayor comodidad y levanta la manta para asegurar calor para ambos. La noche se desarrolla con una promesa silenciosa: una promesa de curación, apoyo y la posibilidad de un amanecer más brillante después de la oscuridad del día.
El suave resplandor de la mañana pinta gradualmente la habitación en tonos cálidos, haciendo que Louis se despierte. Parpadea para quitarse el sueño y se encuentra envuelto en el suave abrazo de la casa del Sr. Styles. El tumulto de la noche anterior parece un recuerdo lejano.
Mientras Louis se mueve, se da cuenta de que Harry ya está despierto, con una sonrisa serena jugando en sus labios. La cama parece un pequeño refugio, suave y cálido, y la luz de la mañana añade un toque de serenidad al ambiente. La mirada de Harry es una suave tranquilidad, una promesa silenciosa de que el día será un ritmo cómodo para Louis.
"Buenos dias mi amor." Saluda Harry, sus dedos rozan delicadamente la mejilla de Louis mientras coloca un mechón de cabello suelto detrás de su oreja. "¿Cómo has dormido?"
Louis logra esbozar una pequeña pero genuina sonrisa. “Sorprendentemente bien. A pesar del dolor en mi cuerpo, por supuesto”.
Los ojos de Harry contienen comprensión, un reconocimiento silencioso de las batallas libradas en los rincones oscuros de la noche. Escuchó a Louis llorar mientras dormía, y si Harry quiere guardar para sí mismo que no pudo pegar ojo la mitad de la noche por eso, acunando a Louis contra él y tratando de calmar su inquietud, entonces este pequeño secreto es poco probable que le duela. alguien. “Bueno, hoy se trata de ti. Nos lo tomaremos con calma, ¿de acuerdo?
La mañana continúa con una suave danza de cuidado y consuelo. Harry, con una gracia practicada, se desliza por la habitación, anticipando las necesidades de Louis. El aroma del té de hierbas flota en el aire mientras coloca una bandeja adornada con una delicada taza de porcelana y un plato de esponjosos huevos revueltos. El tentador aroma invita al niño a sentarse en su lugar de la cama, donde la luz de la mañana de diciembre se filtra, proyectando un cálido resplandor.
Mientras se acomodan para desayunar, el ambiente es de tranquila intimidad. Harry se sienta al lado de Louis, la bandeja colocada convenientemente entre ellos. Louis toma un sorbo de té, el reconfortante calor se filtra a través de él. Mira a Harry, la gratitud reflejada en sus ojos.
“Este té es perfecto, Sr. Styles. Gracias." Louis dice, su voz transmite agradecimiento.
Harry sonríe cálidamente. “Me alegro que te guste. ¿Cómo te sientes?"
Louis considera la pregunta, saboreando un bocado de huevos revueltos. "Un poco mejor. Su atención hace una gran diferencia, tengo que admitirlo”.
La mirada de Harry es suave pero llena de preocupación. “Ya te lo dije, pero… ahora no estás solo, Louis. Y si hay algo que quieras compartir o discutir, estoy aquí. Y estaré escuchando”.
Animado por las palabras de Harry, Louis se toma un momento para sí mismo.
Una tumultuosa cascada de pensamientos hierve a fuego lento en la mente de Louis, una tempestad que anhela liberación. El peso de las palabras no dichas amenaza con desbordarse.
Su mirada se dirige a Harry, quien permanece cerca, una presencia firme que ofrece consuelo. Sin embargo, la lucha persiste. La vulnerabilidad necesaria para desnudar su alma se siente como navegar por aguas desconocidas.
La pregunta ocupa un lugar preponderante en su mente: si no puede desenredar el enredo de sus pensamientos con Harry, ¿con quién? Respira profundamente y siente que el aire llena sus pulmones antes de exhalar lentamente.
"El último día y la noche... fue una pesadilla de un tipo diferente para mí".
En el suave resplandor de la luz de la mañana que se filtra a través de las cortinas, Louis duda antes de compartir la historia. Su mirada parpadea con temor mientras sostiene una taza de té, el calor hace poco para disipar el frío persistente del día anterior.
“Yo… fui a la cafetería porque… porque el Sr. Ritz no estaba contento de que yo estuviera enfermo y faltara al trabajo. Así que necesitaba venir a disculparme”. Comienza Louis, su voz cargando el peso de una historia que nunca anticipó contar.
Harry escucha atentamente, sus propios ojos ya traicionan la ira que intenta reprimir.
"¿Y luego?" Lo insta suavemente, un estímulo sutil para que el niño continúe.
Louis toma un respiro tranquilizador, intentando pintar los vívidos detalles con sus palabras. "Dijo que necesitaba recuperar su lealtad". Los dedos de Louis se aprietan alrededor de la taza y su mirada baja, reviviendo el incómodo recuerdo. "Fue entonces cuando empezó a coquetear conmigo, dejando en claro que esperaba... cosas a cambio".
La mandíbula de Harry se aprieta, pero mantiene un exterior sereno, permitiéndole a Louis narrar a su propio ritmo.
“Me sentí atrapado, señor Styles. Como… como si no hubiera salida”. Louis confiesa, sus ojos atormentados por el miedo que experimentó. “Traté de razonar con él, pero no paraba. Fue muy persistente”.
La voz de Harry está llena de preocupación mientras busca cuidadosamente más detalles. "¿Qué hiciste?"
“Tuve que amenazarlo con la policía”. Admite Louis, levantando su mirada para encontrarse con la de Harry. “Le dije que denunciaría el acoso laboral. Pero ni siquiera entonces me dejó ir. Tuve que soltar mi brazo y me dolió, Sr. Styles. Realmente dolió”.
Ante la silenciosa insistencia de Harry, Louis extiende su muñeca, revelando débiles marcas dejadas por el fuerte agarre de Xander. La revelación se encuentra con un visible estremecimiento por parte de Harry, su compostura finalmente se desvanece para revelar la ira que hay debajo.
"Y luego ?"
“Yo… dejé el trabajo. Le dije precisamente eso. Justo en ese mismo momento. Y me escapé de ese lugar”. Louis confiesa, dejando al descubierto su vulnerabilidad. “No podía quedarme allí, no después de lo que pasó. Me sentí tan asustada, enojada y mal, y simplemente... fue demasiado. Demasiado de todo”.
Los ojos de Harry reflejan una mezcla de emociones: ira, empatía y una feroz protección. Toma la mano de Louis. Se lleva la mano del niño a los labios y deposita un suave beso en las débiles marcas dejadas por otro hombre. El gesto encierra consuelo.
“Estoy aquí para ti, cariño. Está bien. Pasará y besaré tu muñeca hasta que tu piel olvide su tacto. Prometo." Harry murmura, su voz es un bálsamo tranquilizador.
Louis mira al hombre a los ojos y encuentra paz en su mirada. “Nunca pensé… nunca pensé que terminaría regresando a casa ese día. Era como si mis pies se movieran solos, desesperados por escapar de todo”. Louis confiesa, sus palabras cargan el peso de los acontecimientos de ayer. “Sólo necesitaba escaparme, ¿sabes? Del miedo, del dolor, de la vergüenza de lo sucedido”. Louis continúa, incapaz de siquiera intentar ocultar su vulnerabilidad por más tiempo. "Ni siquiera me di cuenta de que estaba de camino a casa hasta que me encontré en la puerta del apartamento, sin aliento".
Harry escucha, absorbiendo cada palabra sin juzgar. Le da a Louis un abrazo reconfortante, ofreciéndole un lugar donde puede liberar las emociones reprimidas.
"Cuando entré a mi habitación..." continúa Louis, con la voz tensa por la emoción. “Era como si mi lugar seguro hubiera sido violado. Todo disperso. Y entonces lo vi: la caja donde guardaba todo el dinero para la universidad, vacía. Me di cuenta de que Moisés se había llevado todo, todo lo que yo tenía”.
La furia en los ojos de Harry se intensifica, pero él sigue siendo un partidario silencioso, lo que le permite a Louis el espacio para compartir la historia.
“Así que lo enfrenté”. Louis dice, su voz tensa. “Lo acusé de robarme. Fue la única explicación que se me ocurrió. Y luego… entonces simplemente se rompió”.
Louis se estremece ante los vívidos recuerdos. “Él empezó a golpearme. Patadas, puñetazos... Me caí al suelo y él no paraba. Mi estómago, mis costillas y luego mi cadera: cada golpe se sintió como una daga. Y él dijo... La voz de Louis falla, su mirada distante. “Dijo que podía violarme, pero es que le duele demasiado la nariz para hacer eso. Esa es la única razón por la que no lo hizo”.
Las lágrimas brotan de los ojos de Louis mientras relata el horror. “Después de eso, me arrastré de regreso a mi habitación. Estaba seguro… estaba seguro de que iba a morir”. La risa nerviosa se escapa de sus labios. “El dolor, el miedo y la idea de algún tipo de seguridad en la muerte me abrumaron en ese momento”.
Harry realmente siente el dolor al ser testigo de la vulnerabilidad de Louis. Extiende la mano y limpia suavemente las lágrimas que corren por el rostro del niño.
"No pensé que pasaría la noche". Louis admite, con la voz quebrada. “Y, para ser completamente honesto, no quería hacerlo. Pero ahora estoy aquí y tú eres la única razón”.
En este frágil momento, Harry vuelve a abrazar tiernamente a Louis. Las palabras compartidas los unen, y Harry se convierte en el que Louis necesita desesperadamente después de un trauma indescriptible.
La habitación se siente inundada por las crudas emociones de la voz del chico. Respira temblorosamente, su voz apenas es más que un susurro en el pecho de Harry.
“Le rogué a Dios que lo detuviera. Le rogué y supliqué, pero él simplemente se rió de mi cara. El dolor era insoportable y lo único que podía pensar era en cómo terminé así: rota, violada en todos los sentidos posibles”.
Las manos de Louis tiemblan al recordar la agonía. “Cuando Moz siguió pateándome, diciéndome que lo merecía, pensé en rendirme allí mismo. Pensé en lo fácil que sería rendirse a la oscuridad y encontrar la paz en medio de esa pesadilla”.
Un sollozo ahogado se le escapa a Louis, y Harry no puede evadir la tensión dentro de él. La vulnerabilidad que exhibe el niño es a la vez desgarradora y valiente.
“Nunca supe que alguien con quien compartiera un lugar, alguien a quien consideraba, si no un amigo, pero al menos inofensivo, podría convertirse en ese tipo de monstruo. Así que cuando finalmente se detuvo, cuando me dejó tirada allí, rota y maltratada, pensé que era el final”.
Louis mira a Harry, buscando algo en sus ojos. “No pensé que lo lograría, Sr. Styles. Realmente no lo hice”.
La habitación se siente pesada y calurosa. Harry escucha, su expresión es una mezcla de compasión e ira. No interrumpe, permitiéndole a Louis liberar el dolor que ha estado pudriéndose dentro de él.
"No esperaba ver la mañana y, sin embargo, aquí estoy". Louis respira temblorosamente, su suave sonrisa no puede ocultar el dolor. “Estoy agradecido de que me hayas encontrado, de que hayas venido por mí. No sé si lo habría logrado sin ti”.
El corazón de Harry se aprieta cuando Louis lo comparte con él. El suave beso que coloca en la frente de Louis es a la vez un gesto tierno y una promesa tácita: Harry está aquí, una presencia constante que ofrece seguridad y comprensión.
La tristeza en los ojos de Louis toca una fibra sensible dentro del hombre. Harry toma un pañuelo y limpia con cuidado las lágrimas que mantienen el dolor grabado en el rostro de Louis.
"Lo siento mucho, amor". Harry murmura, su voz es un bálsamo tranquilizador. La sinceridad en su tono hace eco del peso de sus emociones. “No te merecías nada de eso. Lo siento mucho ."
Entre sollozos, Louis lucha por transmitir la profundidad de su tormento.
"Sentí que me estaba ahogando en la oscuridad". Susurra, con la espalda nuevamente pegada al pecho del hombre, su voz frágil, llena de dolor. “Nunca imaginé que podría doler tanto, tanto físicamente como... por dentro”.
Sus dedos temblorosos trazan patrones en la camisa del pijama del hombre, buscando algo en la tela mientras revisita los momentos en que la desesperación amenazaba con hundirlo. “Pensé en rendirme, en dejarlo ir. El dolor era insoportable y sólo quería que parara. Le rogué que parara”.
Una risa hueca se escapa de los labios de Louis, un sonido que resuena en la habitación. Resuena con amargura, un sonido que resuena en el espacio que comparten. La risa, aparentemente incongruente con la jovialidad que debería transmitir, revela una corriente subyacente de dolor más profunda.
Harry siente una punzada en el pecho. Es una risa amarga que corta el aire. Es una risa que lleva el peso del dolor expresado, un recordatorio sombrío de las luchas que Louis oculta.
“No quería estar solo, Sr. Styles. Quería que alguien, cualquiera, me hiciera retroceder”. La vulnerabilidad en sus ojos refleja las grietas de su armadura emocional. “Y entonces estabas allí. Y tu cuidado me salvó de ahogarme por completo. Nunca esperé que a alguien como tú le importara, que estuviera allí en el momento más sombrío”. Él admite, su voz vacilante. “Hay mucho que procesar, pero no quiero mantenerlo oculto. Así que... supongo que sólo quiero que lo sepas.
Las manos de Harry ofrecen consuelo, un toque de conexión a tierra que se comunica silenciosamente. “Ya no estás solo. Estoy aquí. Estoy aquí sólo para ti, cariño”.
Escucha con el corazón abierto, deseando que Louis se sienta visto y escuchado en este momento. "Ya no estás solo, Louis, ¿me oyes?" Harry lo tranquiliza, la convicción en su voz es inquebrantable. “Estoy aquí y no dejaré que nada ni nadie te vuelva a hacer daño. Prometo ."
La profundidad del compromiso de Harry irradia en su mirada, una promesa de ser el refugio que Louis necesita.
"Tienes una manera de hacer que incluso las cosas más simples se sientan especiales de alguna manera". comenta Louis, con una sonrisa cansada jugando en sus labios.
Harry se ríe ligeramente. "Bueno, no te mereces menos".
***
El aire en la habitación está denso con una tensión palpable cuando Harry se acerca a Louis más tarde ese día. El peso de los acontecimientos recientes todavía pende entre ellos. Louis, sentado en el borde de la cama, lleva las secuelas físicas y emocionales del ataque de Mozes como una pesada capa.
El toque de Harry en la cadera del chico es un gesto reconfortante mientras se sienta al lado de Louis. Su voz, un bálsamo tranquilizador en la quietud, atraviesa la atmósfera pesada.
“Cariño”, comienza, sus ojos reflejan una profunda preocupación, “sé que esto es difícil, pero es crucial que te hagamos un control médico. Steve, él... consiguió alguien discreto, alguien en quien podamos confiar, ¿vale? El médico está al tanto de todo y ha ayudado a Steve durante todo su tiempo como mi guardaespaldas. Así que él... él está familiarizado con cosas así”.
Louis, al encontrarse con la mirada del hombre, encuentra consuelo en sus ojos. El peso de la vulnerabilidad pende en el espacio entre ellos.
“Este médico tiene experiencia en el manejo de situaciones como ésta. Él comprende la necesidad de discreción y estará aquí solo para garantizar que usted reciba la atención que necesita. Es necesario revisar tu cuerpo después de lo sucedido ayer, para asegurarte de que no haya lesiones ocultas ni complicaciones. ¿Bueno?"
Las palabras permanecen en el aire, una delicada danza de necesidad y sensibilidad. La mano de Harry encuentra la de Louis, una promesa silenciosa de que todavía está aquí y que estará aquí todo el tiempo que sea necesario. “Louis, cariño, sólo quiero que estés bien. Y este es un paso para asegurarse de que así sea. Sé que puede que no sea fácil para ti, pero es importante”.
Louis, aunque todavía visiblemente conmocionado, asiente en reconocimiento, su confianza es evidente en su voz. “Yo… confío en usted, Sr. Styles. Sé que quieres lo mejor para mí”. Admite, permitiendo un momento de conexión para cerrar la brecha entre ellos.
Harry se inclina, sus labios presionando un tierno beso en la frente de Louis. “Estoy aquí para ayudarte en cada paso del camino. Superemos esto juntos, ¿vale? Estaré a tu lado todo el tiempo de la visita al médico, si quieres”.
Louis logra esbozar una pequeña pero genuina sonrisa, apreciando el apoyo inquebrantable. La sala, aunque envuelta por el peso de los acontecimientos recientes, se convierte en un espacio para la resiliencia.
Los minutos pasan, un tranquilo preludio de la llegada del médico. Harry permanece al lado de Louis, una presencia constante que ofrece tanto consuelo como protección. La habitación se llenó de un aire vacilante.
Mientras esperan, Harry habla en voz baja, acariciando suavemente el muslo del niño como si intentara tranquilizarlo. “Cariño, si necesitas algo específico o si quieres que salga durante el examen, házmelo saber. Estoy aquí para apoyarte en cualquier forma con la que te sientas cómodo”.
Louis aprecia la oferta, su gratitud es evidente en la forma en que mira a Harry. “Gracias, señor Styles. Yo... creo que me gustaría que te quedaras. En realidad, ayuda tenerte aquí ahora. No creo que pueda hacer esto solo”.
Harry asiente, entendiendo la necesidad tácita del ya familiar apoyo. "Claro amor. Estaré aquí contigo”. Sus dedos se entrelazan suavemente con los de Louis.
***
"Señor. ¿Estilos? La voz de Steve resuena por la habitación desde detrás de la puerta cerrada del dormitorio. "Él está aquí."
"Sí. Sí, por favor, déjelo entrar”. Harry se levanta, manteniendo su mano en la mano de Louis mientras le dan la bienvenida al hombre de mediana edad a la habitación. El médico, con una sonrisa tranquilizadora, reconoce la delicada situación y cierra suavemente la puerta tras él.
El hombre se acerca a la cama con actitud mesurada. Sus ojos, entrenados en el arte de la curación y la discreción, se encuentran con los de Louis con una gentil tranquilidad.
“Hola Luis. Soy el Dr. Córdova. Estoy aquí para ver cómo estás. Steve me ha informado de las circunstancias y quiero que sepas que todo lo que discutimos permanece confidencial”. Las palabras del médico permanecen en el aire, una promesa que envuelve la habitación como un velo protector.
Louis, agradecido por la seguridad, asiente en reconocimiento mientras el Dr. Cordova comienza su examen con solo algunas preguntas. Pero a medida que avanza el examen, el médico, reconociendo la necesidad de ser minucioso, aborda el tema con sensibilidad. “Louis, para un examen más completo, necesitaré que te quites la ropa. ¿Está bien?
Louis, mirando a Harry con un toque de incertidumbre, busca tranquilidad. "Señor. Styles, ¿está... está bien? Pregunta, la vulnerabilidad grabada en su mirada.
Harry, entendiendo la gravedad del momento, asiente con gentil comprensión. “Está bien, Luis. El Dr. Cordova está aquí para ayudarlo y garantizar que reciba la atención que necesita”.
Louis duda por un momento. Sin embargo, con el gesto de aliento de Harry, comienza a quitarse la ropa, la habitación envuelta en una silenciosa solemnidad.
El Dr. Cordova mantiene una distancia profesional, brindándole a Louis el espacio y la dignidad que necesita durante este momento íntimo.
Mientras Louis se desviste, Harry permanece a su lado, ofreciendo una presencia constante. El aire en la sala mantiene un delicado equilibrio de respeto y preocupación, y las sombras de los acontecimientos recientes proyectan un pesado telón de fondo.
El Dr. Cordova, observando con atención, se asegura de que cada movimiento se realice con discreción. Con un toque meticuloso, el médico evalúa cuidadosamente el costo físico de los recientes acontecimientos. Sus manos enguantadas se mueven con precisión practicada, sondeando suavemente las áreas que soportan el peso de la brutalidad de Mozes.
"¿Alguna área de particular sensibilidad o dolor, Louis?" Pregunta, su voz es un trasfondo tranquilizador en la habitación.
Louis, aunque expuesto tanto en cuerpo como en espíritu, responde con honestidad. “Son principalmente las costillas y la cadera. Se siente como un dolor constante”.
"Bueno. Avíseme si siente algo incómodo o doloroso”. Dice el Dr. Cordova con voz firme.
Louis, con los ojos fijos en el techo, respira profundamente, soportando la incomodidad con una silenciosa resistencia. El examen del médico es minucioso, cada hematoma y marca se documenta con una solemne dedicación a comprender el alcance del trauma.
A medida que el Dr. Cordova avanza con el examen, sus manos entrenadas se mueven metódicamente, evaluando cada área con precisión. Busca signos de hinchazón, sensibilidad y lesiones ocultas debajo de la superficie. Louis, a pesar de la vulnerabilidad inherente del momento, encuentra una sensación de tranquilidad en el comportamiento sereno del médico.
Harry, siempre con su presencia solidaria, ofrece palabras de consuelo. “Lo estás haciendo muy bien, cariño. Ambos estamos aquí para ti, ¿de acuerdo?
Louis asiente, con la mirada todavía fija en el techo.
El examen continúa con un cuidado que refleja el compromiso del Dr. Córdova de brindar atención integral. Discute cada paso con Louis, garantizando transparencia y consentimiento en cada momento. La habitación, aunque llena del eco de un pasado doloroso, se convierte en un c*****o de curación.
Una vez que concluye el examen, Harry le proporciona a Louis el mismo pijama, un pequeño gesto para restaurar una apariencia de normalidad.
“Louis, has sido notablemente cooperativo. Agradezco su confianza durante este examen”. Dice el Dr. Córdova, su tono es una mezcla de profesionalismo y empatía. “Le recetaré medicamentos para ayudar a controlar el dolor y es fundamental que los tome según las indicaciones. Además, descanse mucho y evite actividades extenuantes durante los próximos días”.
Louis asiente, la gratitud evidente en sus ojos cansados. "Gracias. Entonces... ¿estoy bien? ¿Sin huesos rotos?
"No me parece ningún hueso roto". El hombre sonríe gentilmente. “En su mayoría sólo moretones. Pero los analgésicos y el ungüento te harán bien, lo prometo”.
Louis, aunque todavía emocionalmente crudo, asiente en agradecimiento.
Luego, el médico se dirige a Harry y le ofrece orientación sobre cómo brindar apoyo emocional. "Señor. Styles, el bienestar emocional es parte integral del proceso de curación. Fomente la comunicación abierta y asegúrese de que Louis se sienta cómodo. Si hay algún cambio o inquietud importante, no dude en comunicarse”.
Harry, siempre atento a las necesidades de Louis, asiente apreciativamente. “Gracias, doctor. Seguiremos atentamente sus consejos”.
Mientras el Dr. Cordova reúne sus pertenencias para irse, se vuelve hacia Louis con una sonrisa tranquilizadora. “Luis, cuídate. Si surge algo o si necesita discutir algo, mi información de contacto se encuentra en la receta. Comuníquese en cualquier momento ".
Louis expresa su gratitud y con un gesto final, el Dr. Cordova se despide y sale de la habitación en silencio.
Harry, una vez más al lado de Louis, habla con gentil sinceridad, acariciando sus hombros. “Lo hiciste muy bien, amor. Ahora, sólo se trata de tomarse el tiempo necesario para sanar. Y estoy aquí para ayudarte en cada paso”.
"Gracias."
"¿Cómo te sientes ahora? Está bien si necesitas algo de tiempo para procesar... todo”.
Louis se toma un momento antes de responder, el peso del día es evidente en su expresión cansada. “Yo… creo que simplemente estoy cansado, para ser honesto. Tanto física como emocionalmente”.
Harry asiente comprendiendo, extendiendo su mano para acariciar suavemente el cabello de Louis. “Está bien, amor. Descansar es lo que necesitas ahora mismo. Vayamos paso a paso, ¿sí?
El chico logra esbozar una leve pero genuina sonrisa, apreciando la simplicidad de las palabras de Harry. “Gracias por estar aquí, Sr. Styles. No sé qué haría sin ti. En realidad."
Harry se inclina y deja un tierno beso en la frente de Louis. "No tienes que afrontar nada por tu cuenta, amor".
Mientras Louis se acomoda nuevamente en la comodidad de la cama, Harry coloca los analgésicos y un vaso de agua en la mesita de noche. “Toma esto cuando estés listo. Debería ayudar con el dolor y permitirle descansar”.
Louis asiente, agradecido por el cuidado que le brinda el hombre. La habitación vuelve a transformarse en un confort.
El dolor comienza a disminuir con la ayuda de las pastillas, lo que le permite al niño un cierto respiro. Harry, sintiendo el delicado equilibrio entre ofrecer apoyo y respetar el espacio, permanece al lado de Louis hasta que una sensación de calma se apodera de la habitación.
Después de un rato, mientras Louis cae en un estado más pacífico, Harry vuelve a hablar suavemente.
“Cariño, hay algo que necesito decirte. Yo... tengo algunos asuntos comerciales importantes que requieren mi atención, así que necesito salir del departamento por un par de horas”.
Louis, todavía acurrucado en el calor de la cama, mira a Harry con una mezcla de comprensión y un dejo de preocupación. “¿Está todo bien, señor Styles?”
Harry asiente, su expresión tranquilizadora. "Si todo esta bien. Es simplemente algo que surgió inesperadamente. Prometo que volveré pronto”.
Louis, aunque aprecia la presencia de Harry, reconoce la necesidad de la situación. “Está bien, Sr. Styles. Estaré bien aquí".
Harry se inclina y coloca un suave beso en los labios de Louis. “Gracias por comprender, cariño. Me aseguraré de que tengas todo lo que necesitas mientras estoy fuera. Y si necesitas algo o si hay una emergencia, llámame ahora mismo, ¿vale?
Louis asiente, su confianza en Harry es inquebrantable en ese momento, y le da una suave sonrisa. "Lo haré. Tenga cuidado, señor Styles”.
Harry le da un apretón tranquilizador a la mano de Louis antes de levantarse de la cama. “Descansa y tómate tu tiempo. Volveré antes de que te des cuenta. Promesa."
Con una última mirada a Louis, Harry sale de la habitación y cierra silenciosamente la puerta detrás de él. El apartamento ahora estaba envuelto en una quietud.
***