Lo primero que hice fue pasar al centro comercial, me compre ropa, zapatos, joyas, un par de sombreros, gafas y el mejor teléfono y más caro que encontré, después de pasar a comer tenía mucha curiosidad sobre los casinos de mi padre, así que le pedía Jesse que me llevará en esa dirección. –¿Qué es este lugar? –dudó al ver alrededor. –Un casino, Jesse –dije colocandome los lentes –. Hablas como si nunca has estado en uno. –Nunca he estado en uno, me contrataron para ser tu guardia de seguridad en la casa. –Está bien no hay necesidad que entres –mencioné –. Solo tienes que quedarte cuidando a Diego, ahora vuelvo. Abrí la puerta y salí. –Eleanor, ¿A dónde vas? –dudó desde la ventana. –Al casino, regreso en una hora, cuida a Diego. –¡Eleanor! ¡No puedes ir! Creo que siguió h

