La cena del compromiso, fue realmente maravillosa. Compartir con las personas cercanas a nuestra vida y saber que mis padres alcanzaron a conocer sobre la propuesta de matrimonio y aún más a opinar sobre la decoración, es algo que me hace pensar que aún su recuerdo se mantiene vivo entre nosotros. Me ayuda a estar algo, menos vacía. Camino por el apartamento, realmente ya estoy lista, el bebe y Marcelo también, así como la pañalera y el bolso con ropa del niño. Solo nos falta que el auto llegué, bueno lo hará solo si lo llamo. Eso fue lo acordado con Esteban, que una vez me sienta lista, les llamaría para que vinieran a buscarme. Los niños se quedarían con la nana, Douglas y Pato. Lou, Esteban y yo, iremos finalmente y luego de aplazarlo por meses, a casa de mis padres. Descubrí, y sol

