Narra Rina Nos acostamos en la cama, abrazados uno al otro, una maraña de brazos y piernas, mi brazo descansando sobre su pecho musculoso. —Cuando dijiste que me pusiste en peligro al reclamarme, ¿de cuánto peligro estamos hablando? —pregunto cuando no ofrece más explicaciones desde que lo mencionó antes. —Te lo voy a contar todo. Es una historia un poco larga, pero te mereces escucharla ahora que has elegido estar conmigo—hace una pausa—. Sé que puede cambiar lo que sientes por mí, pero debes saber que no quiero que eso suceda. Eres mía, lo digo en serio, te quiero para siempre y nunca te dejaré ir. No puedo hacerlo. —Lo entiendo. Cuéntamelo todo, sé sincero conmigo, de eso se tratan las relaciones. Él acerca mi rostro al suyo y me besa, empujando su lengua dentro de mi boca para rec

