En el extranjero…
Farid revisó unos papeles con un ejecutivo para después ir con su hermano, entró encontrando a Emanuel de pie en la ventana. “Papá hizo una gran fiesta para recibir a ese jugador y ni siquiera estuvimos invitados ¿De verdad somos sus hijos?”.
“Igual yo no iría”. Expresó Emanuel.
Farid llegó hasta el escritorio de Emanuel dejando los papeles y vislumbro el video en el que aparecía Grecia. Él hizo una línea de su boca. “Pensé que con el paso del tiempo la olvidarías…”
Emanuel se giró regresando a su escritorio. “Como voy a olvidar a alguien que me traicionó de la peor manera”. Cerro la laptop hablando de manera dolida.
“Se que desde que pasó aquello… Ya no eres el mismo y después cuando papá escogió nuestras esposas aceptaste solo por dolor, también me negaba al principio, pero mira he aprendido a querer a Pamela, la adoro, tu deberías de hacer lo mismo con Rocío y dejar el pasado atrás”.
Emanuel no estaba de acuerdo. “No es tan sencillo…”
Farid le regaló una sonrisa. “Si después de tantos años no eres feliz con Rocío deberías dejarla ir… Es una buena chica y merece que la amen”. Esto lo decía por la forma tan seca y fría que su hermano tenía para tratar a su esposa, no tenía ningún interés en ella y solo cumplía con su deber de esposo, pero más allá no había nada.
Farid cambió la conversación al ver que su hermano no hablaba. “¿Vendrás conmigo a México?”.
Emanuel negó inmediatamente.
“¿Ni siquiera quieres ver a mamá? Escuche que está mal de salud”. Trato de convencerlo.
Emanuel recordó a esa mujer mayor que había perdido su brillo hace años.
“Jimena me contó lo que aconsejó el doctor, un ambiente limpio y tranquilo le haría bien, el campo, la playa… su enfermedad se está agravando”. La señora padecía de ansiedad y asma, el ambiente de la ciudad no la ayudaba, se retiraba a lugares más calmados en temporadas, pero este año su salud no mejoraba. Su cuñada Isabel, hermana del señor Gustavo la acompañaba.
Farid le dijo sus planes. “Iré a verla este fin de semana antes de que se vaya a descansar”.
Emanuel se negó. “Tengo mucho trabajo aquí”.
Farid ya conocía su respuesta, pero quería intentarlo. “Bien, me voy mañana, Pamela estará trabajando y no creo que Roció quiera ir solo conmigo, es demasiado tímida, regreso el lunes”.
Emanuel comprendió.
Farid estaba a punto de irse y le comentó. “Piensa lo que te dije, si no puedes hacer feliz a Rocío déjala ir y busca tu propia felicidad hermano”. Farid le regaló una gran sonrisa y salió, Emanuel se quedó de pie mirando la puerta, las palabras de su hermano le calaron en el corazón.
En Monterrey al siguiente día.
Se escuchó una gran bofetada, Grecia estaba inclinada, su mejilla ardía, levantó la mirada y se encontró con esos ojos furiosos, Jimena echaba chispas. “¡Eres una maldita mujerzuela! ¡Cómo se te ocurre acercarte a Noa! ¡Es mío!”.
Cansada de la chica, Grecia le regreso la bofetada, no permitiría que volvieran a pisotearla nunca más, Jimena no lo esperaba. “¡Cómo te atreves!”. Rogelio pasaba por ahí y detuvo a Jimena antes de lanzarse encima de Grecia.
Está gritaba como una loca, arañando los brazos de Rogelio. empezaba a llamar la atención. “¡Suéltame!”. Rogelio levantó la voz. “¡Detente! ¡La gente empieza a mirarte!”.
Jimena observó alrededor, había empleados, estudiantes y animadoras que presenciaron la escena y a lo lejos notó que Noa venía en su dirección junto con otros jugadores. Acomodo su ropa y antes de irse amenazó a Grecia. “¡Esto me lo vas a pagar!”. Se fue de ahí para encontrar a Noa en su camino, su semblante cambió completamente frente a él. Era cariñosa y amable, inmediatamente se colgó de su brazo.
Rogelio negó, esa chica tenía algo mal, giro a ver a Grecia. “¿Estás bien?”.
Grecia afirmó. “Gracias”.
Rogelio se dio la vuelta y se fue.
Noa se perdió por el campo acompañando a Jimena. Sin embargo, le dio un vistazo a donde Grecia se quedó, Jimena aprovechó. “¿Conoces a Grecia?”.
Noa afirmó. “Si”.
Jimena le advirtió. “Deberías tener cuidado con ella”.
Noa se detuvo alejando a la chica. “¿Qué quieres decir?”.
Jimena se mordió el labio dándose cuenta que habló de más. “Olvídalo Noa”. Ella se giró para alejarse.
Noa la detuvo antes de que se fuera. “Dime ¿Por qué debo tener cuidado con ella?”.
Jimena con una mirada tímida le reveló. “Ella… Le gusta aprovecharse de los hombres, sacarle beneficio…”
Noa rechazó sus palabras. “Yo no creo que sea así”.
Jimena discutió. “Grecia salió con mi hermano y le saco mucho dinero, le compraba joyas, ropa cara y... lo engañó con su mejor amigo…”
Sobresaltado, Noa miraba a Jimena apenada quien bajó su rostro. “No es lo único que se dice de ella… Pero no puedo decirte lo demás, afectaría la reputación de mi familia”.
Noa se quedó perplejo. Que podría ser tan grave como para que la familia lo ocultara.
El teléfono de Jimena sonó, era su padre. “Papá… ¿Qué?”. ¡No puede ser!”. Jimena se alteró. Noa la vio pálida. “¿Pasa algo?”. Jimena levantó su rostro lleno de lágrimas “Mi hermano Farid tuvo un accidente”.
La noticia llegó rápidamente, estaba en todos los noticiarios. “Farid Alarcón murió en un accidente aéreo, tenía solo 24 años, su esposa y familia realizaran una ceremonia mañana partir de las 10 de la mañana”.
Grecia leía el artículo en internet en su celular, Doris se acercó mirando lo que Grecia. “¿Te enteraste? Qué lástima, era tan joven”. Conocieron a Farid solo algunas veces cuando acompañaba a Emanuel en la universidad, estudió en el extranjero la mayoría de su preparación y no vivía en la ciudad.
Noa no aparecía por ningún lado se imaginaba que estaba con Jimena. Los empleados, jugadores y estudiantes al enterarse aparecieron en la ceremonia solemne para darle el pésame a la familia, había mucha gente, los Alarcón eran muy reconocidos en la ciudad.