Cap 9 El Indicado

1189 Palabras
Por la tarde Jimena visitó a su padre. “Estoy decidida papá, quiero a Noa para mí”. El señor Alarcón tenía curiosidad. “No crees que eres muy joven para eso”. Jimena defendió su sentir. “Es el indicado para mí, se convertirá en el mejor mariscal de campo del país y yo seré su futura esposa”. El hombre se río de las ocurrencias de su hija, se acercó dándole un abrazo. “Será como mi princesa quiere”. Noa apareció en la puerta de Grecia, ella dejó que entrara. “¿Por qué te fuiste de la fiesta?”. Preguntó Noa caminando por la sala. Grecia avanzó detrás de él, invitándolo a sentarse. “Estaba cansada”. Le explico. “Lo de anoche… el señor Alarcón me pidió que aceptara a su hija como acompañante, no pude negarme, espero no te hayas molestado”. Noa no quería malos entendidos con Grecia. Grecia lo escuchaba atenta. Él acortó la distancia tomando sus manos. “Todo lo que hago en este momento es para nosotros, es… solo… formalidades, pronto podremos estar juntos y decírselo a todos, estaremos trabajando juntos en el equipo”. Grecia le dio la noticia. “Dejaré a las estrellas”. Noa se puso tenso ante las palabras de Grecia. “¿Qué?”. “Mi contrato está por terminar y no se va a renovar”. Ella explicó los detalles. Noa negó incrédulo. “No creo que te suelten, eres la mejor en lo que haces, ya verás que te ofrecerán un nuevo contrato”. Grecia se burló. “No lo harán…” La puerta se escuchó, Grecia se levantó y abrió encontrándose con Rogelio. “¿Puedo hablar con Doris?”. Pidió amablemente. “Le preguntare si quiere verte”. Grecia fue a la habitación de su amiga, Rogelio entró encontrándose con Noa. “¿Hola?”. Noa se acercó dándole la mano para saludarlo. “Hola”. Ellos hablaron poco en la fiesta. “¿Por qué estás aquí?” Preguntó Rogelio, extrañado de verlo ahí. Noa le dijo sin miedo. “Grecia y yo estamos saliendo desde hace un tiempo”. Rogelio no lo creía. “¿En serio?”. Grecia regresó a la sala diciéndole. “No quiere verte”. Después de escuchar a Grecia, Rogelio no aceptó esa respuesta y entró sin permiso, Grecia intentó detenerlo, pero fue en vano. Noa preguntó. “¿Ellos? ¿Están juntos?”. “Estaban”. Grecia sonrió tristemente recordando la situación de Jenni y Rogelio. El teléfono de Noa sonó, ya tenía más de 10 llamadas perdidas de Jimena que no deseaba contestar, al ver la pantalla frunció el ceño. Grecia preguntó. “¿Quién es?”. “El señor Alarcón”. Dijo para luego contestar, el hombre mayor no espero a que Noa hablara. “Te llamo para invitarte a cenar en la casa esta noche”. Noa miró a Grecia por unos momentos. Quería pasar tiempo con ella. “No creo que pueda hoy”. El señor Alarcón no aceptaba un no como respuesta. “Pero mi esposa ya está cocinando para ti y Jimena la está ayudando, no nos desaires”. Noa cerró sus ojos por un momento, se dio leves golpecitos en la frente. Quería negarse, pero no podía. “Está bien, iré”. Grecia se dio la vuelta caminando a la cocina al escuchar a Noa aceptar. Conocía los trucos de esa familia al derecho y al revés, Noa iba directo a su trampa. Ella tomó un vaso y lo llenó con agua, observaba el líquido correr, Noa se acercó rodeando su cintura por detrás y besando su cuello, cerró sus ojos y recargó su frente en la espalda de Grecia. “Lo siento, tengo que irme… Mañana vendré y podemos terminar de hablar”. Grecia solo afirmó con la cabeza y Noa se marchó. Después de escuchar a Noa salir, Grecia se quedó un momento jugando con su anillo de compromiso mirando el vaso con agua. En la habitación… Doris seguía en el sillón, al ver la puerta abrirse se encontró con el hombre. “Necesitamos hablar”. Doris aceptó levantándose del sillón y caminando por la habitación. “Dile lo que tengas que decir y vete”. Rogelio quiso acercarse, pero Doris lo frenó. El habló desesperado manoteando. “Lo que pasó entre esa chica y yo, fue solo una noche, no tenemos nada que ver ¿Entiendes?”. Doris sonrió con tristeza. “Ella está embarazada, vas a ser papá”. Rogelio negó inmediatamente. “Ella se irá de la ciudad y criará al niño en otro lugar, no tienes de qué preocuparte”. Doris resopló. “Entonces… ¿No te importa que sea tu hijo?”. Él se quedó en silencio por unos momentos. “No sé si sea mi hijo… Yo no sé con quién más ella…” Guardó silencio. No quería hablar mal de la chica. “Cuando nazca pediré una prueba de ADN, si es mi hijo, le enviaré dinero cada mes”. Doris se sintió frustrada ante el hombre. “Entonces… ¿Es así de fácil? Dejas a una chica embarazada y lo arreglas con dinero. ¿Qué pasaría si fuera yo? ¿También me darías dinero para que yo misma lo arregle?”. “No lo quise decir así”. El no encontraba las palabras adecuadas. “Sea o no, te acostaste con ella”. Ella apretó sus ojos con dolor. “No importa, tú y yo no tenemos una relación formal, puedes hacer lo que quieras”. Rogelio pensó por un momento. “Entonces… ¿Estamos bien?”. Doris negó inmediatamente. “No. Lo que sea que teníamos termina hoy”. “¿Por qué?”. Él quería saber cuál era el problema. Doris mojó sus labios. “Me di cuenta que ya no quiero seguir así. A escondidas de todo el mundo”. Rogelio se acercó a ella mirándola a la cara. “¿Quieres que formalicemos? ¿Estás segura?”. Conocía las reglas de la universidad. No era tanto problema para él como jugador, pero sí para Doris. Doris sólo lo miró por un momento y dijo. “No. Tú y yo no podemos estar juntos, es momento de que esto”. Ella dio un giro en el aire con su mano. “Lo que sea que fue termine”. “Doris…” Él no estaba contento con cómo estaban resultando las cosas. Doris finalizó. “Es momento de que te vayas, espero y te vaya bien en adelante”. Rogelio salió furioso de la habitación de Doris, era un hombre muy alto y robusto, pero no gordo, era más como músculo, dio un portazo saliendo del departamento, le daría tiempo a Doris de pensarlo y tranquilizarse, ella volvería estaba seguro que se arrepentiría tarde o temprano.
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