Alex.
Estoy cansado y me duele bastante la cabeza, pase toda la noche pendiente de Ana en el hospital y solo me pude ir cuando ella se quedó dormida, la deje con su madre y decidí regresar a la casa, en estos momentos tengo cosas importantes de la cual encargarme y necesito descansar un poco antes de irme a la empresa.
Soñoliento miro mi reloj y son casi las dos de la mañana, casi no he dormido nada y necesito llegar a la casa y dormir.
—Marcos, creo que mañana iré a la diez de la mañana a la empresa, tu estas cansado al igual que yo y necesitamos dormir lo suficiente.
—Entiendo señor, a la diez lo estaré esperando para llevarlo a la empresa. — me dice y continúa conduciendo concentrado en la carretera.
Mientras vamos en el auto yo decido dormir un poco, pero se me hace incomodo, y al igual que hace unas cuantas horas tengo el nombre de esa insoportable mujer metido en mi cabeza, quisiera poder olvidarme hasta de su nombre, pero no puedo y Elena retumba en mi cabeza.
—Hasta cuando tender que soportar a esa mujer. — digo molesto, y mi chofer de pronto me mira por el retrovisor mientras espera que el semáforo cambie.
—¿Le sucede algo? — me pregunta.
—No me pasa nada. — le digo cortante, no quiero que los empleados se inmiscuyan en mis problemas personales.
Llegamos a la casa en poco tiempo, es tarde en la noche y a esta hora no hay tránsito en la carretera, subí inmediatamente las escaleras y me dirigí a mi habitación, mire la puerta de la habitación de Elena y sentí una sensación inaplicable, algo me pedía que fuera y entrara, pero me resistí y entre a mi habitación.
El cansancio me está jugando una mala pasada. Me digo a mí mismo mientras me quito la tropa que traigo puesta, para luego irme a duchar.
Desde que estuve listo me metí en la cama y cerré mis ojos para que el sueño se apoderara de mí.
Al día siguiente me levante a la nueve de la mañana, me sentía descansado y era el momento para prepararme he irme a la empresa.
Así que me duché, me vestí y salí hacia el auto que me estaba esperando para irnos. Estaba a punto de subir al auto cunado mi teléfono empezó a sonar.
—Hola. — dije al contestar la llamada.
—Eres un imbécil. — me dicen del otro lado y puedo reconocer la voy de la mujer que me habla, es Sofia la insoportable amiga de Elena.
—¿Qué deseas que me estas llamando e insultándome en este momento?
—Te haces el idiota, pero te juro que si le has hecho algo a mi amiga te mato. — me dice enojada.
—¿De qué demonios me estás hablando?
—Me preguntas de que estoy hablando cuando tú eres el que vive con ella y es tu esposa.
—Se clara o cuelgo la llamada.
—Elena, no contesta las llamadas y estoy segura de que algo le ha sucedido y el principal culpable eres tú. — me dice y siento como si un escalofrió recorriera mi espalda.
Sin decirle nada cuelgo la llamada y vuelvo a la casa, necesito comprobar si de verdad le ha sucedido algo o simplemente todo esto es un drama para hacerme perder la paciencia.
A grandes zancadas subí las escaleras y me dirigí a su habitación, abrí la puerta y esta se encuentra completamente vacía, mire su closet que tiene las puertas abiertas y este se ve casi vacío, mire a mi alrededor y vi un sobre el cual reconocí al instante, lo abrí y de el saque los papeles que en él se encuentran, los mire y en la última página vi su filma.
Mis ojos no podían creer lo que en ese momento estaban viendo, de verdad ella se ha ido, de verdad ella ha filmado el divorcio.
Observe con más detenimiento el documento que tengo en mis manos y en el vi unas machas de agua, o quizás sean lágrimas.
Mire nuevamente el lugar donde estaban los documentos, y ahí vi un sobre con mi nombre, lo tome y lo abrí, de el saque el anillo de boda de Elena y una nota que había dejado.
Querido Alex, sé que no te gusta que te diga así, pero quiero permitirme llamarte así por última vez. Empieza diciendo.
Se que ya no somos lo mismo que una vez fuimos, el amor que una vez sentiste por mí ya no está en tu corazón y por más que intenté que permaneciéramos juntos y que volviéramos a ser los mismos que éramos antes, no funciono, ahora tienes a una persona a la que amas y yo solo soy un estorbo para ti y en tu deseo de estar con la mujer a la que amas
Por eso es decido irme y darte la libertad que tanto me has pedido y que yo con una inútil esperanza de que me amara de nuevo no quise darte, ahora reconozco que entre los dos no queda nada más que desprecio y odio de tu parte, por lo que no vale la pena retenerte a mi lado.
Lo único que deseo es que seas feliz, y aunque se me rompe el alma en mil pedazos he decidido dejarte ir, siempre te he amado y te seguiré amando.
Atentamente: Elena.
Cuando termine de leer la carta en ese momento sentí como si mi corazón se apretujara y una sensación de vacío se apodero de mí, debería sentirme feliz, debería estar saltando de la alegría porque ya tenía lo que deseaba, esa mujer se había ido de mi vida y yo podría ser feliz con la persona que de verdad amo, pero por alguna razón no me sentía así.
Solté los documentos y la carta que acabo de leer sobre la mesa de noche y Sali de la habitación sintiéndome angustiado.
Fui a la cocina y ahí me encontré con el ama de llaves de la casa.
—¿Marcí has visto a la señora esta mañana? — le pregunto con la esperanza de que ella aun este en la casa y no se haya ido.
—No he visto a la señora desde ayer en la noche. — me dice y yo simplemente me voy y no termino de escuchar lo que aún le falta por decirme.
Salgo de la casa y me dirijo hacia el auto, donde se encuentra Marcos mi chofer esperando para llevarme a la empresa.
—Marcos de casualidad ha visto a la señora.
—No señor, ¿acaso le ha sucedido algo? — me pregunta preocupado.
—No lo sé, pero la estoy buscando y no la encuentro.
—Dígame si quiere que la ayude a buscarla o hay algo que pueda hacer.
—No hay nada que pueda hacer, aparentemente ella se ha ido y me ha dejado. — digo algo pensativo.
Mi chofer me mira y en su rostro puedo ver algo de tristeza.
—La señora era muy buena persona y siempre nos trató a todos bien. — dice y solo me quedo en silencio.
—Necesito ir a la empresa así que vámonos. — le digo tratando de retarle importancia a lo sucedido, pero por dentro siento que no estoy bien.
Marcos me abre la puerta del auto y subo en el para dirigirnos a la empresa.