Velada Encantadora

1432 Palabras
(…) Royal Roads / Sábado por la tarde Entre los edificios más grandes de la opulenta ciudad, se encontraba un sitio de la mayor alcurnia, un restaurante con corte medieval, en el cual, hasta teniendo dinero era difícil acceder, sin embargo, mediante un par de trucos informáticos, la reservación del búho oscuro pudo coincidir con la fecha necesaria, el azabache estaba parado frente a la fachada con imponencia, el no estar en ese nivel de vida no le hacía sentirse inferior, para aquel varón los estratos sociales no eran más que una mentira, creada con el objetivo de separar a las personas en niveles imaginarios, con poder, intelecto, astucia, talento o esfuerzo, estos podían ser eliminados. Con una fuerte respiración, el hombre reviso nuevamente todo el plan en su cabeza, un solo fallo podría costarle la vida, mientras lo hacía se aseguraba de que su figura estuviera impecable, llevaba un traje de vestir azul oscuro y un bolso de mano, en el cual tenía el dinero, el regalo de la dama, sus credenciales falsas y en un bolsillo oculto, su valiosa pistola, por alguna razón, desde que la creo, la cercanía del objeto lo calmaba, quizás por su origen sionista que seguía sin entender del todo. /// —Ya estoy en Royalty Round Table ¿Dónde estás tú? —Pregunto sacando su teléfono y accediendo a la aplicación de citas. —Llegando cariño, espérame un poco —Garantizo la rubia, enviándole unos emoticones de corazones. // La mujer no mintió, a los pocos minutos de haberlo escrito una limosina apareció en la calle, sorprendiendo a los propios ricachones que circulaban por el sitio, de ella se bajó la hermosa rubia, su pelo era largo y frondoso, bailo junto a la brisa nocturna y luego volvió a su posición original, la molestia se notó en el rostro de la chica, pero se esfumo cuando centro sus ojos en el caballero. Al caminar hacia él, la percibió mejor, sus tacones altos, su vestido por encima de las rodillas y su cartera de gran valor, todo de color n***o, junto a unos aretes grandes y un brazalete de oro. —Que gusto verte Arthur —Saludo con una sonrisa, parándose frente a él y dándole la mano. —El placer es todo mío Catherine —Declaro tomando su extremidad y depositándole un beso tierno. En cuanto lo hizo algo se removió dentro de él, como si sus objetivos chocaran violentamente con la situación que estaba creando, el vino a matarla, pero esta hermosa chica lo incitaba a hacer todo lo contrario ¿Su porte? ¿Su actitud? O… ¿Ese olor tan majestuoso que sintió cuando se acercó a sus dedos? Pero no era momento de tener cuestionamientos tontos, el plan es liquidarla y eso es lo que va a hacer. —Entremos pronto, no quiero que te resfríes con este clima —Comento con una falsa preocupación y una expresión alegre. —Por supuesto —Contesto la señorita de cabellos amarillos, acompañándolo al interior. Si por fuera la construcción era magistral, por dentro no existía comparación, la imitación de la piedra era exquisita y es que todo parecía ser de ese material, desde los mesones y sillas, hasta el techo y podio donde tomaba las reservaciones el encargado, como su nombre lo indicaba, el lugar tenía una forma circular, simulando la legendaria mesa redonda en la que comían los caballeros del Rey Arturo y el sitio podría sentirse orgulloso, pues si estos aun vivieran o si quiera existieran, no dudarían en comer allí. — ¿Lugar para dos? —Pregunto viendo a la figura, con una cierta familiaridad —Buenas noches señorita Catherine —Bajo la cabeza de forma respetuosa ante la rubia. —Gusto en verte Labreu —Comento con cordialidad la dama. —Veo que ya se conocen, eso me hace sentir celoso —Cuestiono intentando lucir tranquilo, pero fracasando tontamente. —No se confunda mi señor, ella es una comensal fiel y atenta, le aseguro que si se la gana, mostrara la misma dedicación con usted que hacia nosotros —Enalteció sus cualidades, causando que los dos rieran algo avergonzados. —Veo que tienes quien te defienda —Carcajeo el azabache. —Nada que ver, puedo cuidarme perfectamente sola —Afirmo viendo que entraban otras personas. —Suficiente charla, tengo reservación para hoy —Expreso mostrando la imagen en su dispositivo móvil, junto a su documento de identidad falso. —Por supuesto amigo, pase adelante y ya le llevan su entrada —Certifico al instante la información, abriéndole paso al dúo.    Armaduras, espadas, lanzas, coronas y todo tipo de excentricidades medievales adornaban las paredes, la mujer se sentía muy a gusto en aquel rustico sitio, al visualizar donde se sentaría supo de inmediato que el sujeto que la invito no escatimo en gastos, pues estaba muy cerca de la tarima, donde se estaba presentando una violinista, una chelista, un flautista y un pianista. —No era necesario que me trajeras tan cerca del escenario, te debió salir en una fortuna —Menciono la chica, sintiéndose alagada, pues el azabache le saco la silla para que esta se sentara —Que caballero —Felicito con una risa. —Si esto te parece demasiado, espera a ver lo que tengo preparado —Musito mirándola con picardía, causando un leve sonrojo. No mucho tiempo después de que se acomodaron, dos hombres trajeron una botella de vino, este era de una cosecha muy vieja, del Marqués de Chanteur, en la inscripción del frasco contaba una leyenda de como el diablo se aparecía en los viñedos, pues la calidad del licor era tan alta que hasta el mismísimo lucifer disfrutaba de sus bebidas. Dos copas fueron colocadas, uno de los tipos sirvió, mientras el otro puso una bandeja en el centro de la mesa, al abrirla se observaron unos rollos de pan, cuyo interior estaba relleno con jamón serrano y queso pecorino. Antes de irse, les dejaron dos cartas, con la finalidad de que escogieran sus comidas. —Vaya, tiene muy buen gustos señor Arthur —Alabo ante las preparaciones previas —Ahora veo porque me preguntaste si era alérgica a algo —Se divirtió dándole un sorbo a su bebida, maravillándose con la amargura y el particular dulzor.  —No quería que nada arruinara nuestra velada, cuando me dijiste que no tenías ninguna supe exactamente que hacer —Hablo con confianza, mientras apuntaba a la mesa. —Sabe, es raro encontrar a otro degustador de este tipo de tragos, la mayoría de personas no entiende lo que lo hace tan especial, algunos lo consideran anticuado —Aseguro viendo el líquido color violeta. —Es normal, el buen gusto no es para todos, como rechazar algo que hasta el príncipe de los infiernos aprueba —Comento con un tono jovial. —Por favor ¿No creerá en esas tonterías? Fue solo una estrategia publicitaria, una de las más antiguas cabe destacar —Carcajeo deleitándose con los entremeses.     —Oiga, no se adelante, uno nunca sabe en qué momento termina la fantasía e inicia la realidad y a veces la segunda supera a la primera ¿No Catherine? —Menciono con fascinación Alex, perdido en el rostro celestial de su acompañante. —Quizás… Lo cual me hace preguntarme ¿Su apodo tiene que ver con el sitio al que me trajo? Por qué si es así, muy original y soberbio —Dialogo con intriga. —Más bien, yo lo llamaría una sutil coincidencia —Debatió tratando de sonar más interesante —Sin embargo, si usted quiere decirme “Majestad” o “Mi Rey” no me enojare —Ofreció entre risas. —Bueno eso lo sabremos luego señor “CuervoEscritor” —Molesto llamándolo por su apodo, poco después le dio un vistazo completo, maravillándose con el porte y la figura masculina, la cual se veía más apetecible conforme el licor se volvía parte de su torrente sanguíneo. — ¿Ya decidieron que ordenar? —Pregunto un camarero, cortando la tensión s****l que persistía entre ellos. —Honestamente no amigo… Pero —Tras darle una breve mirada este escogió de inmediato lo que consumiría —Tráeme un ración de carne al estilo Yorkshire con sus respectivos pastelitos por favor —Hablo regresándole el texto impreso. —Quiero lo mismo —Declaro antes de que le pidieran su opinión. —No tenía por qué hacer eso —Dijo Alex con un tono intrigado. —Cierto… Pero quiero ver que tan bueno son tus gustos, además me encanta probar cosas nuevas —Contesto con una sonrisa la dama. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR