(…) Sky City / Mansión de la Familia Augustus
En el casco central de la ciudad, se elevaba una hermosa e inalcanzable construcción, rodeada por inmensas rejas se encontraba una casa de corte gótico, los padres de Eva habitaban esta magnífica propiedad, por lo que su espectacular belleza era opacada por el dolor de la pérdida de su hija, que trágico el encontrarse en la cúspide económica y aun así vivir el martirio que un secuestro representa.
Tomas y Ayami se bajaron de un autobús en la entrada majestuosa, los alrededores de la misma estaban ocupados por muchas personas, las cuales buscaban una audiencia con lo señores, con el objetivo de acceder a algún conocimiento que les permitiera rescatar a la infante y hacerse con la fortuna que por su rescate entregarían.
—Pasaremos el resto de nuestra vida haciendo cola —Bostezo Hutson con decepción.
—No seas exagerado, solo tengo que avisarle al guardia que ya estamos aquí —La asiática busco el código que le habían enviado a su teléfono y se lo mando al número que le dieron cuando se puso en contacto con ellos //—Estoy en la puerta ¿Cómo accedo? //—Cuestiono en el móvil.
— ¡Señorita! ¡Pase por aquí! —Exclamo un señor de gran estatura, permitiéndoles la entrada.
—Vaya, pase vip ¿Qué clase de conversación tuviste con los dueños de este lugar? —Alego el antiguo asesino con intriga.
—No mucho, solo mostré mis credenciales de caza recompensa, digamos que tengo una curriculum lo suficientemente llamativo —Sonrió la dama, haciendo el símbolo de la paz.
—El señor Augustus se encuentra con otra persona, estaba esperando por ustedes para entrevistarlos a la vez —Expreso el trabajador, acomodando sus lentes oscuros.
—Vaya, así que tenemos competencia —Denoto el chico rascando su cabello.
— ¿Nervioso? —Molesto la mujer con un tono burlón.
—Yo nunca pierdo, sea quien sea, seremos una opción más confiable —Garantizo con confianza, apuntándose a sí mismo con el pulgar.
Al entrar en la mansión, la pareja se topó con algo inesperado, lo que parecía ser un palacio de en sueños estaba muy sucio y polvoriento, como si el panorama desolador de la familia, hubiera escapado de sus mentes e invadiera las paredes, corrompiéndolas y destruyéndolas, unos días de poca atención podían causar que un sitio hermoso se llenara de podredumbre.
Dejando atrás el recibidor, llegaron a una sala más amplia, el guardia les pidió que lo acompañaran a un cuarto ubicado a la derecha, sobre un sillón yacía un hombre trajeado de avanzada edad, pelo canoso y porte elegante, este tenía un rostro enfocado e indómito, como si midiera y calculara las palabras exactas que iba a decir, incluso su respiración parecía ser cronometrada.
—Buenos días —Hablo el señor con cordialidad.
—Buenas —Saludo más relajado Tomas.
—Hola —Repitió la acción la muchacha.
—Veré si ya pueden recibirlos —Dijo el alto sujeto, dirigiéndose a la puerta, dando una serie de toques precisos para posteriormente entrar.
Tras un rato hablando, el guardia salió y antes de marcharse sostuvo la puerta para que los invitados pasaran, una vez entraron este los despidió y cerro tras de sí. La oficina era mucho más moderna y ya no lucia el estilo gótico de la fachada externa, monitores y pantallas, al igual que retratos u otras excentricidades decoraban el entorno, triste pero necesario para el trabajo.
—Que gusto conocerlos, soy Rafael Augustus, un placer —Se presentó de forma cercana el millonaria, cerrando la laptop que estaba sobre su escritorio e invitándolos a sentarse frente a el —Solo son dos sillas, no esperaba a un tercero ¿Quién es su compañero señorita? —Pregunto intrigado.
—Su nombre es Tomas Hutson, sé que ya leyó mi ficha y mi fama me precede, pero soy Ayami Inoue, encantada —Estrecho la mano del hombre, quien se veía con unas ojeras muy marcadas.
—Por supuesto, un registro perfecto de capturas de presas, solamente dos asesinatos en una carrera brillante, algo que mejora ante el hecho de que es una chica muy hermosa —Agrego con una sonrisa y una respiración pronunciada, como si le faltara el aire.
— ¿Problemas para respirar? —Pregunto con molestia el antiguo asesino, quien sintió celos.
—Desde que mi hija no está, el vacío me ha enfermado, pero no puedo rendirme hasta que aparezca —Decreto con un tono muy serio, haciendo que el azabache se sintiera mal por pensar otras cosas del adinerado sujeto.
—Descuide amigo, daré con ella cuanto antes, puede contar con su servidor, Venet Ludovick —Se presentó formalmente el señor, repitiendo la acción de la dama.
—Eso espero, muy bien, he leído sobre ustedes, que les parece si me dicen lo que tienen que ofrecer, estoy ocupado y desesperado por dar con mi pequeña, mientras más rápido terminemos mejor —Ordeno sentándose nuevamente.
—Yo voy —Hablaron al unísono Hutson y el otro caballero.
—Los ancianos primero —Ofendió el azabache mirando a otro lado.
—Más bien las damas primero —Alego el tipo observando a la señorita.
—Pues gracias —Se levantó encantada —Señor Augustus, soy una caza recompensa desde que tengo memoria, he trabajado y se manejarme por el bajo mundo, tengo la teoría de que un tipo con muchos recursos la deseaba, razón por la cual no da señales de querer devolverla, si me da la oportunidad usare todo mi conocimiento y experiencia para dar con ella, le prometo que la traeré de vuelta sin contratiempos —Prometió con una seguridad indoblegable.
—Ayami es tan genial… —Suspiro el azabache con una sonrisa.
—Muy bien, sé que tiene una trayectoria que la respalda, su turno señor Ludovick —El millonario centro su atención en el canoso, el cual se levantó y suspiro.
—Rafael, su hija desapareció hace poco, quien esta tras de ella no son secuestradores o psicópatas, teorizo que es alguien cercano a la familia, pues conocía su importancia y las horas exactas en las que sería vulnerable —Explico de una forma más acertada —Como sabe, forme parte del servicio secreto de su majestad, donde realice misiones de búsqueda, ubicación y extracción de objetivos, retirándome con matrícula de honor, no solo daré con el paradero de la pequeña, se la traeré sana y salva —Ofreció con una seguridad aun mayor.
—Cielos… Yo, no sé qué decir, creo que ya tengo al hombre que salvara a mi retoño —Dijo con ganas de llorar y un rostro esperanzado —Lo siento mucho señorita Inoue, señor Hutson —Se disculpó ante los otros interesados.
—No se preocupe, gracias por su tiempo —Sin perder su optimismo la dama se puso de pie y se retiraba.
—Espere un momento ¿Es en serio? Son solo palabras, este tipo no lo va a lograr, sin ofender ¡Debe escogernos a nosotros! —Se molestó Tomas con un tono soberbio.
—Amor, ya hablo, vámonos —Comento con cierta vergüenza.
—Tranquila mi vida, yo me ocupo —Garantizo con seguridad.
—Lo siento muchacho, pero ya escogió —Recordó Venet, incomodo ante el comportamiento del chico.
—Descuide, cuando vea esto pensara lo contrario —Alego confiado, desenfundando su revólver.
— ¡Guardias auxilio! —Grito Rafael de inmediato, causando que una serie de soldados entraran en el área.
— ¡Pongan a cubierto al jefe! —Exclamaron los de seguridad, rodeando al antiguo asesino.
—Oh no puede ser… —La señorita bajo la cara apenada —Descuiden, no es necesario —Intento defenderlo, pero era muy difícil.
—Está bien, relájense, denle mi arma, solo quiero que la revise —Pidió levantando las manos y permitiendo que los hombres tomaran posesión de la pistola.
Dudoso, Augustus se tomó la molestia de hacerle caso, al detallarla casi le da un ataque por la impresión. Esta era de coltanium y su inscripción “Abandonad toda esperanza aquellos que pasen de este punto” recordaba a la divina comedia, el millonario tenía en sus manos una de las armas pertenecientes a los prime de Tantalus, Inferno.
—Pero no lo entiendo, pedí ayuda a la compañía y me rechazaron ¿Qué haces tú aquí? Gato n***o —Cuestiono haciendo una señal para que sus hombres lo soltaran.
—Ya no trabajo para ellos, ahora soy un caza recompensa, si me da la oportunidad, la traeré a salvo a su bebe y me asegurare de que no quede vivo ni uno solo de sus captores —Garantizo con un rostro aterrador.
—Estupendo, empiecen cuanto antes —Ordeno, regresándole su revólver y volviendo a su escritorio.
— ¿Empiecen? —Dudo el trio.
—Desde luego, son los mejores prospecto que he tenido para encontrar a mi pequeña, si trabajan juntos las posibilidades serán mayores, espero buenas noticias pronto, pueden hablar con mi guardia para que les entregue toda la información que requieran, ya pueden irse —Despidió Rafael con confianza, cediéndoles el futuro de su hija y familia.
La nueva revelación los dejo impactados, jamás esperaron ser escogidos los dos, tras hablar con el encargado de la seguridad, este les entrego varias carpetas y pidió que mantuvieran la máxima discreción o se tomarían medidas legales, Ludovick lucia estresado, trabajar con los chicos no le llamaba mucho la atención, en cuanto salieron de la propiedad este saco de su bolsillo un cigarro y comenzó a fumar.
— ¡Oye! ¿Ya te vas? —Pregunto Hutson con emoción, cargando los documentos encima.
—Me gustaría empezar cuanto antes, en el caso de un secuestro cada minuto cuenta —Afirmo botando el humo de su vicio —Estuvo bueno tu cuento niño, casi me lo creí —Alego con cierto desagrado.
—Ojala fuera mentira —Suspiro agobiada Ayami.
—Si quieres puedo darte mi pistola para que tú mismo lo compruebes —Ofreció con confianza Tomas.
—… —El tipo guardo un minuto de silencio y lo miro de arriba abajo — ¿Es en serio? ¿Tienes la marca? —Dudo arqueando una ceja.
—Claro —Alego entregándole los papeles, para subirse la camisa y mostrar la cicatriz en su espalda —Trabajaste en servicio secreto ¿Conoces a Michael Ardis? —Al mencionar ese nombre, al señor no le quedo ninguna duda.
—Olvide que este mundo siempre tiene sorpresas inesperadas, jamás imagine que el ejecutor de Tantalus fuese un chico como tú, ni menos que conocieras el nombre de ese maniático de prime diecisiete —Suspiro el hombre caminando hacia un vehículo retro de gran elegancia.
—Lindo auto —Alego maravillada la asiática.
—Fue una de las pocas cosas que dejo mi retiro ¿Qué es lo primero que harán? —Pregunto abriendo la puerta y subiéndose en el coche.
—Bueno… Tengo que pensarlo —Se rasco la nuca Hutson, con una sonrisa incomoda.
—Analizar la información primeramente, luego buscar en la data de internet —Respondió centrada la dama.
—La red es inútil a menos que conozcan a un hacker que pueda burlar la censura de la compañía, son mis compañeros, así que suban, los llevare a un sitio donde si podremos encontrar lo que buscamos —Declaro con amabilidad, dándole un jalón al cigarro y botando posteriormente el humo.
—Muchas gracias señor Venet —Se emocionó la mujer.
—En verdad gracias viejo —Sonrió el azabache sin ser muy respetuoso, haciéndolo enfadar.
—Sí, sí, solo suban —Acoto impaciente el mayor, preparándose para arrancar.
Tomas le abrió la puerta a su novia y se sentó junto a ella en el asiento trasero, aunque sus razones eran distintas, su objetivo es el mismo, regresar a la pequeña Eva a su opulento hogar, al salir de la propiedad llevan consigo el deber de cumplir con la familia y la oportunidad de hacerse con una fortuna que les permita conseguir todo lo que desean.