Cap. 32: ¡¡Ahora depende de ti!!

894 Palabras
El ambiente en la mansión se volvió tenso desde el momento que Beta Benjamín no le aseguró a Alfa Alejandro que alejaría al Alfa Vladímir. Para intentar bajar las tensiones entre ambos optó por invitarlo a cenar y le pediría a Beta Luna que los acompañara, eso relajó un poco la tensión. Para Alfa Alejandro esto fue una gran idea, pero para Beta Benjamín podría significar una complicación, Luna ya no era la niña que aceptaba agachando la cabeza a cada instrucción de su padre. En la habitación de Luna se encontraba Omega Marita tratando de calmar la irá de Beta Luna, no existían palabras que la hicieran entrar en razón. Beta Luna Mi día había sido maravilloso, nunca descansé tan tranquilamente, los brazos de Vladímir son mi refugio, me hace sentir segura y atrevida [sonriendo vergonzosamente mientras recordaba su primer beso] pero todo se volvió sombrío cuando se abrió la puerta de mi habitación sin aviso y lo vio parado en la puerta como si nada hubiera pasado, luego no supe que pasó, desapareció de mi vista, fue tan rápido que empezó a dudar que su mente le estuviera tratando de jugar una mala pasada. Cuando entró Omega Margarita irradiando alegría y me preguntó que si habíamos resuelto nuestros problemas con Alfa Alejandro, ¡estallé!, no podía creer que ese idiota fue capas de enfrentarse a mi papá y no hacer las cosas como corresponden, además, solo se fue de viaje dejándome sola, siempre quise que el sea mi pareja predeterminada toda mi vida, pero ya me dejó bien en claro que nunca voy a ser lo suficiente para él. Margarita quería que entienda sus razones, pero, ¿Cuál fue la razón para hacerme sentir única y especial la noche del ritual frente a toda la manada para luego desaparecer en un supuesto viaje programado? Omega Margarita intentó defenderlo, pero, ¿qué podría decir?, si el enojo de Beta Luna era completamente entendible y solo optó por darle un abrazo para calmarla, no quería seguir poniendo presión a esta pobre chica. Beta Benjamín, parado en la puerta de la habitación de Luna inspiró fuertemente, para tomar el valor, valor que necesitaba para enfrentar a su hija. Pidió permiso para ingresar y Luna solo le dio la espalda. Su corazón se apretó sintiendo como si alguien lo desgarraba lentamente, acercándose suavemente se sentó a su lado e intento tomar su mano, pero ella se soltó de su agarre. Tratando de mostrar una firmeza que fue desvanecida después del anterior gesto, Benjamín le informó que se debía preparar porque esa noche el Alfa Alejandro era el invitado a la cena, Luna se negó argumentando que ella no estaba en condiciones de recibir visitas por su estado de salud, a lo que Beta Benjamín le aclaró que no tenía opción, era el futuro Alfa y no podía negarse. Omega Margarita al enterarse que se realizaría una cena, y que posiblemente sería la primera cita con Alfa Alejandro, decidió prepararle un conjunto de ropa apropiado para la ocasión. Al llegar Omega Margarita a la habitación la encontró muy decaída, pero le pidió que esta vez acepte lo que su padre le había pedido. El razonamiento que le dio a la situación sobre la cena ayudó a que ella estuviera de acuerdo, La explicación era simple, si ella cedía, su padre le iba a dar más libertad y podría salir de esas cuatro paredes que se habían convertido en su jaula de oro. Omega Margarita la ayudó a ducharse y luego a vestirse, Margarita le eligió una falda negra, larga hasta los tobillos, para poder esconder los yesos que todavía estaban en sus piernas y no eran nada estéticos. La cintura de la pollera era alta con cuatro botones de gran tamaño, en color plata, resaltando su pequeña cintura. En la parte superior un crop top de encaje y trasparencias con mangas largas del mismo color que la falda. Omega Margarita peinó su cabello para que lo llevara suelto con un par de leves ondas en sus puntas y un maquillaje fresco y sutil que acentuaba su belleza natural. Para Beta Luna su apariencia no importaba, no tenía ningún tipo de intensión con Alfa Alejandro, pero Omega Margarita quería que él pueda perderse en la belleza de su pequeña Luna, para ella era importante que estén juntos dado que el destino los había emparejado y conocía que detrás de ese chico que no sabia expresar sus sentimientos de una forma correcta, los sentimientos que profesaba por Luna eran puros, solo necesitaban ser pulidos como un diamante en bruto. Benjamín hizo que la cena sea preparada en el jardín bajo el gazebo, hacía frío, pero nada que un hombre lobo no pudiera resistir. Aunque el gazebo se encontraba calefaccionado y cerrado, la intención era que su hija pase un poco de frio, para permitir un acercamiento físico con Alfa Alejandro. Era una jugada sucia ya que su hija se encontraba atada a una silla y necesitaba ayuda para la mayoría de las cosas; con este pensamiento dedujo que, si Alfa Alejandro era lo suficientemente inteligente y empático con su hija, ella podría abrir su corazón y darle otra oportunidad. Tenía todo servido en bandeja de plata [de forma simbólica] para empezar a seducir a su Luna, lo que suceda entre ellos esa noche ya no estaría en sus manos.
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