Capítulo trece Julie Abro los ojos lentamente, sintiendo los primeros rayos de sol matutino en mi piel. Eché un vistazo rápido al reloj que está en la mesita de noche y veo que no son ni siquiera las seis de la mañana, y que el reloj no es el de mío. El cuarto tampoco es el mío. Pero antes incluso de sentirme alarmado por despertarme en un lugar extraño, el peso del brazo de Daniel sobre mí y mi cuerpo adolorido me recuerdan la fantástica noche que tuve. Quito su brazo lentamente y me levanto sin hacer ruido. Sin ganas de usar la ropa apretada de la noche anterior, tomo una camisa de él en el armario y me la pongo mientras voy al baño. Me queda tan grande que parece un vestido. Me miro en el espejo y la imagen que veo reflejada es diferente de cualquiera que haya visto antes. El pelo de

